• Beatriz Seigner, directora de “Los silencios”

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Beatriz Seigner, directora de “Los silencios”

Productora, directora y también distribuidora, Beatriz Seigner compite en la Quincena de Realizadores de Cannes con su segunda película “Los silencios”. Es una coproducción de Miríade Filmes (Brasil), la compañía de la directora, junto a la francesa Ciné-Sud Promotion y la colombiana Dia Fragma.

La primera película de Seigner, “Bollywood Dreams” fue la primera coproducción brasileña con India. Ahora, en esta coproducción con Colombia explora las consecuencias personales del conflicto de las FARC en una pequeña comunidad colombiana de la Isla de la Fantasía. En la entrevista se muestra muy próxima, por cultura y sensibilidad, a los llamados territorios BRICS, es decir las economías emergentes de China, Rusia, Brasil e India, las cuales representan el 26% de la superficie del planeta. Las ventas internacionales de “Los silencios” las administra la compañía con base en París Pyramide.

La historia de “Los silencios” tiene lugar en la zona fronteriza de Brasil con Colombia y Perú. Esta es una producción brasileño-colombiana. ¿Cuáles siente que son las conexiones culturales de Brasil con Colombia?

Los colombianos constituyen el segundo grupo más grande de inmigrantes en Brasil, desde 2006, cuando el Presidente Lula aprobó una ley por la que los emigrantes podían trabajar y disfrutar seguridad social en nuestro país.

Cuando era niña un amigo mío colombiano me contó la historia que inspira mi película y que impactó tanto en mí hasta el punto que me perseguía en mis sueños. De alguna manera, me recordaba situaciones similares de mi infancia. Es por eso que decidí escribir el guion. Pienso que la mayoría de los países que atraviesan un proceso de descolonización tenemos preocupaciones muy parecidas, tales como la necesidad de las reformas agrarias, la necesidad de eliminar las injusticias sociales y la falta de igualdad, y la necesidad de finalizar la guerra del narcotráfico que, en realidad, es una guerra contra las poblaciones vulnerables indígenas y negras. Y a esto se suma la urgente valorización de nuestras culturas y patrimonios originales y la necesidad de la constante lucha por la democracia y la libertad. Y aún podríamos continuar.

Como país colonizado, tenemos la tendencia de dirigir nuestra mirada siempre hacia Europa y los Estados Unidos, y yo quisiera cambiar el eje de nuestra atención y tratar de inspirarnos en los países y culturas de Latinoamérica y los países BRICS, con los que tenemos tantas cosas en común.

“Los silencios”, además de referencias concretas a Apitchatpong Weerasethakul (por su tratamiento atmosférico) y a otros realizadores como Cassavettes o Martel, también contiene la magia y la exuberancia de la cultura y los paisajes de Colombia y también la tradición del documental y el Cinema Novo brasileño…

Me alegro de que haya visto también estas referencias en la película, porque antes de directora soy una cinéfila y estoy convencida de que cada una de las películas que amo vive en mí y aparece, de una forma u otra, en lo que yo hago o en la manera que tengo de mirar el mundo. 

Por ejemplo, el personaje de Fabio me recuerda mucho a Apu, el personaje de Satyajit Ray en “La canción del camino”, una obra maestra del neorrealismo indio. Y las secuencias de su amigo, Coyote, me evocan a “Accatone”, de Pier Paolo Pasolini.

Pero también toda la cultura indígena de la Amazonia, con su atmósfera y arquitectura, me evoca mucho a los países asiáticos a los que quiero tanto. También creo que la cosmología indígena de Latinoamérica tiene muchas cosas en común con las asiáticas, en especial con la manera cíclica de ver la vida, la muerte y sus interacciones.

De una manera nada grandilocuente, “Los silencios” también trata de esto, de la vida, la muerte, su vacío…

Sí, quizá debido a nuestras raíces indígenas y africanas –lo cual está muy relacionado con el poder de la naturaleza–, es muy común en nuestras culturas, vivir y hablar con los muertos. Nuestros ancestros les ofrecían comida y bebida a ellos le solicitaban sus consejos y bendiciones, incluso en ocasiones luchaban con ellos.

En algunas partes de Colombia, cuando no encuentras el cuerpo de alguien que ha desaparecido, se siguen haciendo las mismas cosas que se solían hacer con esa persona, manteniéndola así con vida.

"Quisiera dirigir la mirada hacia los países y culturas de Latinoamérica y los territorios BRICS, con los que tenemos tantas cosas en común."

El elenco combina actores profesionales y no profesionales. Hábleme un poco del trabajo con ellos.

El guion se escribió tras mucha investigación y entrevistas con emigrantes colombianos que viven en Brasil y en la frontera con los países que hemos mencionado. Hice una nueva versión de guion después de descubrir la Isla de la Fantasía, porque sus habitantes y sus conflictos eran realmente fantásticos, superaban con mucho cualquier cosa que yo pudiera crear por mí misma.

El personaje de la abuelita se escribió basado en ella misma, el presidente de la isla es realmente el presidente de la Isla de la Fantasía. Y así podría seguir…

María Paula Peña Tabares, que interpreta el papel de Nuria, vive en la isla con sus padres emigrantes. Me encantaron sus ojos recelosos desde la primera vez que la vi en una imagen en el celular tomada por nuestra productora de casting Catalina Rodríguez.

Para el papel de Adolfo Savilvino, que interpreta a Fabio, estuvimos recorriendo las escuelas públicas de Leticia, preguntando en cada una de ellas por algún muchacho de unos 9 años de edad, que desafiara a la autoridad y tuviera facilidad de meterse en líos. Adolfo es un muchacho encantador que procede de Perú, es brillante en matemáticas y sólo aceptó participar en la película cuando le prometimos que no se iba a perder ningún día de escuela. Por eso creé esa escena en el colegio en clase de matemáticas.

Marleyda Soto, que interpreta a Amparo, es una tremenda actriz colombiana que admiro mucho desde “La tierra y la sombra” (César Augusto Acevedo, 2015). Cuando hizo la primera audición, yo no podía creerme lo mucho que tuvo que cambiar para este personaje, así como la fuerza de su imaginación.

Y, finalmente, Enrique Díaz uno de los mejores actores brasileños, que por casualidad nació en Perú y pasó su infancia viviendo en muchos países de América Latina.

¿Cómo trabajó para encontrar un equilibrio entre los dos grupos de actores?

Pasamos un mes ensayando antes del rodaje de la película. Les pedí a todos que no me memorizasen nada. Los actores profesionales ni siquiera recibieron el guion y, junto a Carlos Medina, nuestro profesor de interpretación, improvisamos escenas y juegos para conseguir que, poco a poco, fueran descubriendo la película y su historia. Sólo después de finalizar este mes de ensayos, descubrieron en qué consistía la historia en realidad. Así pudieron mantener una memoria fresca de los recuerdos que habíamos creado juntos, incluso de las escenas –que no aparecen en la película– del pasado familiar. Realmente estaban unidos como una familia. El resultado es esa fresca energía que se puede apreciar en la película.

La historia de “Los silencios” se construye sobre el fondo de las duras condiciones de vida de los habitantes de la isla y las secuelas de conflicto de las FARC. ¿Se abrirá camino la reconciliación en el país?

Admiro mucho a los colombianos por enfrentarse a este desafío e incluso, cuando no es posible perdonar, por intentar pensar en sus necesidades para alcanzar una convivencia y construir un futuro menos violento y traumatizante para las siguientes generaciones.

Pero, por supuesto, el acuerdo de paz sólo tendrá éxito si el gobierno promueve la inclusión social y la justicia que ha prometido. Espero que todo el mundo les apoye para ello.

Y también confío que en Brasil, nosotros podamos inspirarnos en este proceso, porque somos también un país muy violento y con muchas injusticias.

Tiene su compañía productora propia (Miríade Filmes). ¿Tiene planes de producir películas de otros directores?

Yo creé Miríade Filmes con el propósito de ser independiente, acceder a los fondos públicos brasileños y disponer de una total autonomía en el corte final de mis películas, así como la elección del elenco y el equipo, y tener la capacidad de asegurarme de que nuestro presupuesto se asuma sobre unas bases de igualdad entre todos. He coproducido algunas películas dirigidas por algunos amigos, la mayoría documentales que era necesario rodar con rapidez. Pero estoy entregada a perseguir la excelencia en las películas artísticas y artesanas en las que participo y se necesita mucho tiempo para esta inmersión e investigaciones. Por eso, no me siento capaz de conceder todo el cariño y la atención que tantos proyectos exigen al mismo tiempo. Yo misma tengo seis proyectos en estadios diferentes de desarrollo, producción y postproducción avanzando en paralelo, por lo que es difícil para mí ocuparme de algo más. A menos que sea algo realmente necesario y urgente. 

Pero tenemos una compañía de distribución en Brasil, junto a mi socia Ibira Machado, llamada Descoloniza Filmes, cuyo propósito es financiar y distribuir comercialmente películas dirigidas por mujeres en zonas periféricas. Me siento muy feliz de formar parte de esta compañía.

¿Puede anunciarnos algunos de tus proyectos más inmediatos?

Estoy terminando de editar un documental llamado “Between us, a Secret” sobre los Djelis of Mali, también conocidos en occidente como griots, que son los tradicionales mediadores en los conflictos y contadores de historias del África occidental. Debería estar acabado a finales de año.