• Desviar la mirada: coproducciones con territorios no tradicionales

    “Bayoneta” de Kyzza Terrazas.

  • Desviar la mirada: coproducciones con territorios no tradicionales

    “Sansón” de Pável Quevedo.

  • Desviar la mirada: coproducciones con territorios no tradicionales

    “Hra” de Alejandro Fernández Almendras.

  • Desviar la mirada: coproducciones con territorios no tradicionales

    “Los lobos del este” de Carlos M. Quintela.

  • Desviar la mirada: coproducciones con territorios no tradicionales

    “Las ruinas” de Jerónimo Atehortúa.

Desviar la mirada: coproducciones con territorios no tradicionales

En los últimos años, las constelaciones de la coproducción en América Latina han empezado a dibujar otras conexiones. Más allá de los países más habituales con los que la región históricamente ha trabajado en conjunto, el cine latinoamericano reciente está diluyendo las fronteras y presenta un progresivo aumento de alianzas con territorios no tradicionales. Con este artículo – publicado originalmente en el número 31 de nuestra revista digital– LatAm cinema invita a desviar la mirada hacia esas nuevas rutas. 

 

Con la globalización, las relaciones internacionales han dejado de ser un cometido exclusivo de los Estados para dejar paso a los ámbitos individuales. Cada vez es más común encontrar películas latinoamericanas realizadas en coproducción con territorios aparentemente lejanos, fruto de la búsqueda creativa de las productoras para viabilizar los proyectos; o del vínculo personal del equipo con dichas zonas. Así, la hegemonía de países como Francia, España y Alemania como principales socios coproductores del cine latinoamericano está abriendo paso a una diversidad de alianzas con otros territorios del mundo, implicando un fortalecimiento del cine latinoamericano en cuanto a fórmulas de producción y circulación, además del aumento de la riqueza cultural.

En esta etapa de nuevas conexiones, las entidades nacionales de la región también buscan ampliar su oferta de acuerdos binacionales con territorios menos tradicionales, y así, se han gestado convenios con Croacia, India, Canadá, Portugal, Bélgica o Marruecos. No obstante, los encuentros entre productoras de los diversos territorios son clave para que los acuerdos institucionales de coproducción tengan un derrame en la actividad. En esta línea, autoridades y agencias de promoción del cine de cada país organizan encuentros de networking con los territorios aliados en los principales mercados.

En este refrescante ecosistema encontramos filmes recientes, como la mexicano-finlandesa “Bayoneta” de Kyzza Terrazas; la ecuatoriano-rumana “Sansón” de Pável Quevedo; la brasileño-croata “Depois de ser cinza” de Eduardo Wannmacher; “Hra” de Alejandro Fernández Almendras, coproducción entre Chile, República Checa, Francia y Corea del Sur; o “Frontera azul”, filme peruano realizado en yupik (dialecto esquimal) y en coproducción con Namibia, Indonesia, Estados Unidos y Polinesia Francesa. También se enmarca en esta lista “O caminhão do meu pai” el proyecto en desarrollo del cineasta brasileño de origen japonés Mauricio Osaki, basado en su premiado corto homónimo que integró la shortlist de los Oscar en 2014. A ser filmado en Vietnam, su productora, Sara Silveira, ha apostado por recorrer un camino atípico para viabilizar la película y cuenta ya con socios de Polonia, China y Vietnam. El proyecto participó en el laboratorio de desarrollo Less is More (LIM) que se realiza en Francia, Rumanía y Polonia. “Allí conocimos a la productora polaca que se sumó a nosotros, aplicó con el proyecto al Polish Film Institute y ganamos el fondo. Todavía estamos luchando con el dinero en China y también hicimos una solicitud en la propia NYU Tisch Asia, justamente por ser el primer largo de Mauricio, ex-alumno de esta universidad, con foco especial en Asia”, explica Sara Silveira, productora del filme.

Escuelas: semilleros de conexión

Precisamente, los universos académicos son uno de los principales semilleros en la innovación de las relaciones internacionales de la producción cinematográfica, respondiendo a la tendencia de formación de cineastas regionales en escuelas de otras zonas geográficas. Además de las conexiones entre el alumnado, algunas instituciones educativas actúan como sistemas y mantienen vínculos con el grupo egresado más allá de la etapa formativa, llegando a participar en la producción de sus óperas primas.

Así se han gestado filmes como “Maquinaria Panamericana” de Joaquín del Paso, coproducción entre México y Polonia fruto de la graduación del director mexicano en la Escuela Nacional de Cine Televisión y Teatro de Łódź; o “Las ruinas” debut en largo del director colombiano Jerónimo Atehortúa, coproducción de la colombiana Montañero Cine con la escuela bosnia Sarajevo Film Academy, actualmente en postproducción. “La mayoría de los recursos de la película provienen de Colombia. La ayuda que recibimos del fondo de Sarajevo fue muy poca, pero se accedió a ella con relativa facilidad a través del coproductor bosnio que es Sarajevo Film Academy (SFA), quien en realidad aportó la mayoría de recursos para la coproducción”, apunta Atehortúa, quien inicialmente filmó el corto “Rekonstrukcja” en el marco de sus estudios en el territorio balcánico. El colombiano cursó el programa film.factory, posgrado de la SFA dirigido por el cineasta húngaro Bela Tarr.

También fruto del film-Factory es la coproducción mexicano-bosnia, 3 mujeres (despertando de mi sueño bosnio)”, ópera prima del mexicano Sergio Thor. “Originalmente no tenía ni la menor intención de hacer mi ópera prima en Bosnia. Fue una experiencia de vida muy grande, para mí fueron como 15 años, conforme fue pasando el tiempo entendí que ahí tenía que hacer una ópera prima”, señala Thor, quien afirma que se trató de una producción independiente realizada con el equipo y apoyo de la escuela sin contar con financiación local. “Ni lo intenté. Era mi ópera prima de un director mexicano viviendo en Bosnia, yo no tenía tiempo para esperar a fondos, quería filmarla”, apunta.

Otros programas impulsados por cineastas de renombre también han gestado coproducciones innovadoras. “Los lobos del este” es una producción cubano-japonesa-suizo-brasileña que el director cubano Carlos M. Quintela realizó en Japón. El cineasta recibió ese premio en el programa NARAtive del Festival de Cine de Nara, certamen nipón dirigido por Naomi Kawase, quien se convierte en la productora del filme e impone ciertas condiciones, como filmar en Nara e incorporar a equipo local. El programa es bienal y tiene antecedentes regionales: en 2012 el director ganador fue el mexicano Pedro González-Rubio, que realizó el filme japonés “Inori”, Leopardo de Oro en Locarno.

"La implementación de fondos para desarrollo, producción y postproducción del cine independiente en los denominados “países del sur” ha sido una punta de lanza para la dispersión territorial de las últimas generaciones de películas latinoamericanas."

Fondos: impulsores de la dispersión

La implementación de fondos para desarrollo, producción y postproducción del cine independiente en los denominados “países del sur” ha sido una punta de lanza para la dispersión territorial de las últimas generaciones de películas latinoamericanas. Surgidos principalmente al calor de festivales, estos apoyos abren la puerta a las coproducciones con los países de origen, aportando nuevas dinámicas a los sistemas de producción del cine latinoamericano.

Bautizado en 1988 con el nombre del primer director del Festival de Rotterdam (Hubert “Huub” Bals), el Hubert Bals Fund (HBF) es un programa popular en la región: de las 700 postulaciones que recibe anualmente, el 35% viene de América Latina, especialmente de Argentina, Brasil y México, y en menor medida de Colombia y Chile. El HBF se enfoca en apoyar “películas urgentes de cineastas talentosos e innovadores” de África, Asia, Latinoamérica, Medio Oriente y zonas de Europa del Este. “Creo que urgente puede ser interpretado en diferentes formas. El HBF, en primer y principal lugar, busca apoyar proyectos que están conducidos por la dirección, con una fuerte visión artística; e impliquen una urgencia personal particular para los cineastas. Muchos -pero no todos- tienen algún tipo de urgencia social, a veces sutilmente planteado en la película, a veces abiertamente activista en su declaración”, sostiene Fay Breeman, directora del HBF, quien señala que buscan películas narrativas, en la que el documental creativo también tiene cabida.

Además de las convocatorias tradicionales de desarrollo y guion, el fondo propone desde 2006 una línea de coproducción minoritaria holandesa para proyectos que han recibido apoyo en las primeras etapas; y así se han materializado coproducciones como la argentina “La cama”, la colombiana “Los viajes del viento”, la costarricense “Agua fría de mar” o la brasileña “Boi Neon”. Para esta línea, el fondo distribuye entre todas las partes una guía con los proyectos elegibles y las productoras locales. “No nos implicamos activamente en el matchmaking, ya que encontrar a la coproductora correcta es un asunto muy personal”, afirma Breeman.  

En Qatar, el Doha Film Institute, comparte premisas con el fondo holandés, al punto que en ocasiones han coincidido en títulos apoyados, como es el caso de la última película de la directora chilena Dominga Sotomayor, “Tarde para morir joven” (Chile/Brasil/Argentina/Holanda/Qatar). Implementado en 2011, el apoyo se centra en cineastas qataríes y, desde 2013, también en la postproducción de primeras y segundas obras de cineastas de todo el mundo. A través de esa línea, el instituto qatarí ha coproducido la boliviana “Viejo calavera”, la argentina “La idea de un lago”, la dominicana “Cocote” o la chilena “Rey”, entre otros filmes regionales. “Nuestro mandato fundador ha sido apoyar jóvenes talentos en la región y otros lugares, y en esto, consideramos que el poder de las historias originales es una consideración clave. Creemos en el poder de las películas para la transformación positiva y la influencia en otra gente, al mismo tiempo que son historias de personas y lugares de todo el mundo”, señala Fatma Al Remaihi, jefa ejecutiva del Doha Film Institute.

Estos apoyos también tienen un derrame fundamental para el cine local: “Estamos funcionando como enlace entre el talento qatarí y el mundo, y viceversa, y encontramos esta estrategia como extremadamente gratificante, pues abre puertas al libre intercambio cultural”, agrega Al Remaihi.

En este sentido también se expresa Dag Hoel, productor noruego que ha coproducido varios filmes latinoamericanos a través de Sørfond, incluyendo la peruanas “Retablo” y “Contactado”, la venezolana “La familia”, la argentina “Deshora” o la colombiana “Candelaria”. “La mayoría de productoras en Noruega no ha dado prioridad a Sørfond. Pero para nosotros, que hemos hecho el esfuerzo de involucrarnos en el fondo, ha sido enriquecedor. Son impulsos refrescantes. Al nivel personal es importante”, apunta, y subraya que hasta el nacimiento del fondo, la coproducción entre Noruega y países de fuera de Europa era inexistente.

El fondo noruego surgió en 2011 a través del Instituto de Cine Noruego y la Fundación Films from the South con el objetivo de “fortalecer las posibilidades de producción en los países en desarrollo”, o sea, los territorios inscritos en la lista DAC (Comité de Ayuda al Desarrollo) que establece la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Financiado a través de los ministerios de Asuntos Exteriores y Cultura del país nórdico, el fondo requiere la participación minoritaria de un socio noruego, y desde su fundación se han apoyado 52 filmes de ficción y documental, de los cuales el 33% corresponde a América Latina. Entre ellas, se incluye la mexicana “La región salvaje”, la paraguaya “Las herederas”, o la argentina “La familia sumergida”. La iniciativa impulsa el matchmaking en el Sørfond Pitching Forum. “Muchas cooperaciones se han realizado en el Foro, sin embargo no tantas como nos hubiera gustado: solo ocho de los proyectos presentados recibieron apoyo del fondo”, señala Per Eirik Gilsvik, director del programa. Para cambiar la tendencia, se están realizando cambios en el Foro, como seleccionar directamente los proyectos participantes. “Ahora estamos asociándonos con una selección de mercados de todo el mundo especializados en presentar proyectos en desarrollo de las regiones en las que estamos interesados”, señala.  

En 2017, el fondo abrió la convocatoria Sørfond+, orientada a la coproducción minoritaria de otros países europeos en proyectos de los territorios del sur. Con el apoyo del programa Europa Creativa de la Unión Europea, se trata de una iniciativa aplicada también en los demás fondos europeos, como el IDFA Bertha Fund del Festival Internacional de Documental de Ámsterdam; el World Cinema Fund de la Berlinale o el mencionado HBF.

África: la coproducción del futuro

Los vínculos históricos entre América Latina y África están comenzando a ser visibilizados y explorados también en el cine. Ahí encontramos filmes como el boliviano “El rey negro” o el ecuatoriano “Los ángeles no tienen alas”. Y bajo esa lógica surge Afrolatam, foro de coproducción documental de América Latina y África que se celebra desde hace dos años en el Festival MiradasDoc (Tenerife) con el apoyo de DocSP (Brasil), DocsMX (México), Edoc (Ecuador), Docu Box (Kenia), AfricaDoc (Senegal) y DocMonde (Países francófonos en África). “Es un proyecto en construcción. Apenas existían relaciones de coproducción entre estos dos continentes pero en estos pocos años estamos viendo cómo se van generando puentes muy interesantes. Se trata de un proceso que nos llevará algunos años para posicionarlo como el lugar donde estos dos grandes espacios cargados de historias comunes, puedan encontrarse y dialogar con la mirada documental”, señala David Baute, director del certamen.

En la primera edición (2017) el encuentro recibió una veintena de proyectos, que aumentó en 2018 al medio centenar, provenientes de territorios como Ecuador, Argentina, Uruguay, México, Senegal, Burkina Faso, Angola, Kenia o Sudáfrica. “En estos dos primeros años nos ha sorprendido la cantidad de situaciones, de historias comunes, que se pueden desarrollar entre guionistas de ambos continentes, directores o productoras”.