Las violaciones a los DDHH en Latinoamérica dominan los estrenos documentales mexicanos

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En los últimos meses la cartelera mexicana ha dado espacio a estrenos de su reciente producción documental con la Cineteca Nacional como sitio privilegiado para las exhibiciones.

El principal ejemplo es “Guerrero”, que distribuida por Ambulante se estrenó el 29 de junio en Ciudad de México. Además del mencionado complejo, el filme estuvo en Le Cinéma IFAL, La Casa del Cine MX, Cine Tonalá y la UNAM, y a partir de julio se exhibe en otros estados de la República.

El director Ludovic Bonleux viene trabajando en Guerrero desde hace 15 años, uno de los estados con mayor desigualdad e índices de violencia y una de las regiones donde los movimientos sociales han sido más combativos y organizados. Luego de realizar “Acuérdate de Acapulco” y “El crimen de Zacarías Barrientos”, en este documental Bonleux se dedica a relatar el trabajo de activistas que operan en las zonas rurales, quienes “sin importar los sacrificios que esa lucha implica, ellos se mantienen firmes en su denuncia de la impunidad”. Los tres protagonistas tienen distintas formas de organizarse: Coni integra la policía comunitaria FUSDEG, Mario forma parte de los grupos de civiles que buscan fosas comunes para encontrar a sus familiares desaparecidos, y Juan es un maestro rural, sindicalista y activista social del Movimiento Popular Guerrerense.

A través de ellos se plantean los debates y las tensiones que los involucran y las pugnas que dividen un territorio segmentado entre muchos actores que sufren y ejercen diversos tipos de violencia. El filme “recorre una geografía del conflicto entre policías comunitarias, fuerzas de seguridad gubernamentales, redes de narcotráfico y movimientos sociales combativos”, según se explica desde Ambulante.

“Guerrero” también está disponible en FilminLatino y ha sido programada en varios festivales internacionales y premiada en los de Santa Bárbara y Zanate.

Luego de su paso por el Festival de Cine de La Habana, “Sin miedo” de Claudio Zulian también llegó a la Cineteca. Al igual que “Guerrero” la violación a los derechos humanos es denunciada aquí, pero en este caso contra el Estado guatemalteco. La película parte de una sentencia que en 2012 la Corte Interamericana de Derechos Humanos le impuso a Guatemala por la desaparición de más de 45.000 personas durante la Guerra Civil. Entre los componentes de la misma estaba la exigencia de los familiares de los desaparecidos que interpusieron la demanda para que se realizara un documental sobre esta problemática. Ante la negativa del Estado de acatar la sentencia, ellos se unieron a Zulian y juntos “exploraron los lenguajes del cine, el dibujo y el performance para iluminar los aspectos políticos y humanos de esta larga lucha por la justicia y memoria” según se explica en la web de Ibermedia, ya que se trata de una coproducción entre España, México y Francia apoyada por este programa. “Sin miedo” es distribuida por Alfhaville.

Los estrenos de documentales con temáticas políticas se completan con “No se mata la verdad” de Coizta Grecko y “El caído del cielo” de Modesto López. La primera ha sido exhibida en un circuito alternativo organizado por sus productores y está realizada por Ojos de Perro. La película recoge la crónica de los tres años más sangrientos en la lucha del periodismo por defender la libertad de expresión en México. La segunda, también proyectada en la Cineteca y con una historia fuera de México, relata la desaparición y hallazgo de Tomás Francisco Toconas, víctima de la represión militar en Tucumán, antes del golpe de Estado de 1976 en Argentina.

Finalmente en estos meses hubo lugar a documentales que introducen elementos de la ficción como “Humboldt en México, la mirada del explorador” de Ana Cruz, que ya fue exhibida en los festivales de Guanajuato y Morelia, y “ONI – el sueño de una planta” de Christine Minnick, Laura Trejo y Mercedes Aldao. Finalmente “Sunka raku (Alegría evanescente)” de Hari Sama propuso en la Cineteca una mirada sobre la construcción minuciosa de unas casas de té japonesas en México, como pretexto para “descubrir una mente que, a primera vista, podría parecer obsesiva y excéntrica”.