Lima 2017: Dos óperas primas marcan la presencia nacional en la Competencia Documental

Festivales - Perú

En una sección competitiva integrada por una docena de títulos regionales reconocidos -entre las que se incluyen “La libertad del diablo”, “No intenso agora”, “Los niños” o “El pacto de Adriana”-, la producción documental peruana dice presente en la vigésimo primera edición del Festival de Lima con dos óperas primas: “Río verde. El tiempo de los Yakurunas” de Álvaro y Diego Sarmiento y “Todos somos estrellas” de Patricia Wiesse.

Dirigida por los hermanos Sarmiento y producida desde su compañía, HD Perú, “Río verde. El tiempo de los Yakurunas” es un filme observacional y poético protagonizado por ancianos de tres comunidades que habitan el río Amazonas, entorno que también logra ser un personaje. “Son lugares a los que en 50 años seguramente no habrá nadie o poca gente, ya que los niños se están yendo a lugares más urbanos. Es una especie de homenaje a estas personas mayores, al lugar, a la manera de vivir con respeto a la tierra”, explica Diego Sarmiento sobre su debut en largo en conversación con LatAm cinema.

Con un lenguaje propio, una narrativa híbrida –que incluso lo llevó a ser seleccionado en la sección de ficción de un festival español- y un ritmo acorde al tempo de las personas que retrata, el filme tiene su presentación en Lima este jueves tras su estreno mundial en la sección Forum de la Berlinale. “Tengo curiosidad por ver cómo la recibe el público de Lima. En Berlín quizá pueda ser más exótica, pero acá es vernos a nosotros mismos y no valorizamos la diversidad”. En este sentido, afirma el director, la película tendrá un estreno alternativo en 2018: comenzará itinerando por la selva y terminará en la capital.

Con diez años de trayectoria en el trabajo audiovisual con comunidades, con cortos como “Hijos de la tierra” o “El sueño de Sonia”, estrenados ambos en Berlín; los hermanos Sarmiento enmarcan su trabajo en la categoría de cine indígena. “Hay algunos que lo categorizan que dicen que solo pueden hacerlo los indígenas. Y bueno, obviamente nosotros somos descendientes. Me considero y es algo de lo que me siento orgulloso. No queremos cerrarnos a una temática porque queremos hacer películas, pero son temas que nos interesan”, afirma Sarmiento en relación al llamado cine indígena. En este sentido, el cineasta y productor apunta a una iniciativa de la región de Cuzco, donde se están implementando fondo para el desarrollo de filmes en lenguas originarias, “es algo necesario a replicar en otras regiones”, sostiene.

En paralelo, los hermanos cineastas participan con su próximo largo, “Odisea Amazónica”, en Cine del Mañana, sección para filmes en postproducción que organiza la DAFO en el marco del Festival. “El año pasado presentamos ‘Río verde…’ y de cuatro programadores que la vieron, tres la seleccionaron en sus festivales”, apunta Sarmiento.

También es un homenaje el que rinde Patricia Wiesse a los hermanos Degregori en “Todos somos estrellas”, película que tiene su estreno mundial en la Competencia de esta edición del certamen. Producida por Buenaletra Producciones, el filme ahonda en la relación del cineasta Felipe Degregori (director de “Abisa a los compañeros”, “Todos somos estrellas” y “Ciudad de M”) y su hermano, el reconocido intelectual Carlos Iván Degregori, fallecido en 2011.

Con un acercamiento muy íntimo y filmado durante quince días, la película transita el duelo del cineasta, que comienza siendo hacia su hermano y de alguna forma termina volviéndose hacia sí mismo. Según explica la directora a LatAm cinema, la muerte de Carlos Iván fue el punto de partida de “Todos somos estrellas”. “Quería contar su historia, pero no quería que fuera un documental-homenaje con una estética periodística. Cuando fui a reunirme con Felipe para iniciar la etapa de investigación, lo encontré en un estado de desesperanza, de autodestrucción, de automarginación. Vivía en un garaje adaptado y rodeado de cajas de su hermano que no había podido abrir cinco años después de su muerte. Es en ese momento que visualicé el documental: Felipe sería el personaje y la acción de abrir las cajas  y permitir que salgan los recuerdos sería el hilo conductor”.

Quizá por su trayectoria cineasta, Degregori abrió su mundo a la directora y a una cámara que se sumerge en su intimidad. “Felipe me permitió ingresar a este espacio claustrofóbico y me dio todas las cajas para que las revisara. Por momentos me sentía como una ladrona hurgando donde no debía. Luego se conformó el equipo con gente joven. El director de fotografía fue clave porque estábamos en un espacio muy oscuro y muy reducido, era muy difícil mover la cámara”, confiensa.

Con dos títulos en competencia y otros tres en la sección Hecho en el Perú, el documental peruano pareciera estar viviendo una época de desvelo tras algunos sucesos incluso en taquilla en años previos con filmes como “La hija de la Laguna”, “Blanquiazul, el sentir de una nación” o “Siego siendo”. “Yo creo que ha habido una revalorización del género en el mundo y ese interés se está reflejando en el Perú. La industria es incipiente, solo tenemos un concurso y tres premios de documental cada año. En mi caso, por ejemplo, a pesar de tener dos proyectos en cartera, no sé si voy a poder realizarlos”, concluye Weisse.