Un festival ecuatoriano que lucha para convertirse en una ventana de la ficción de la región cumple su quinto año

Festivales - Ecuador

El Festival Latinoamericano de Cine de Quito (FLACQ) celebra su primer lustro y vuelve a su nombre original, el que uso el primer año antes de pasar a llamarse La Casa Cinefest. Tras recibir un centenar de filmes toda Latinoamérica, los programadores seleccionaron unas 60 obras de 14 países -entre largometrajes y cortometrajes- que serán exhibidas a lo largo de los seis días que dura el festival. La argentina “La cordillera”, de Santiago Mitre, fue la encargada de abrir el festival el pasado 5 de junio.

Tomás Astudillo, uno de los programadores, celebra que se haya podido organizar la quinta edición del festival y confiesa que este año sufrieron un recorte de la tercera parte del presupuesto. Esto es más evidente en el monto del premio al mejor largometraje, que pasó de 3.000 dólares a 1.000. Pero el optimismo se mantiene arriba. “Nos interesa mostrar el mejor cine latinoamericano contemporáneo, más allá de la falta de apoyo está nuestra voluntad”, comentó a LatAm cinema.

Casi todas las películas son de 2017 y de este mismo año y se han estrenado en festivales de primera como Locarno y Toronto. Eso es motivo de orgullo para los organizadores. “Queremos que el festival sea la principal ventana del cine de ficción de Quito y que cada vez se incremente el encuentro entre el público y quienes hacen las películas, por eso tenemos ocho invitados especiales”, añade Astudillo.

En competencia están las películas ecuatorianas “Cenizas” y “Agujero Negro”, que confían en el festival como el inicio de su ruta de distribución. Juan Sebastián Jácome y Diego Araujo, respectivamente, son los responsables de estas películas.

Jácome cree que la importancia del festival radica en que “se consolide el cine latinoamericano” y saluda que “la apertura haya sido tan impresionante”. “Yo creo que como ocurre con el festival de documentales EDOC, que se ha mantenido tantos años consolidando audiencias interesadas en el documental y fortaleciendo el documental como el género más fuerte en Ecuador, lo mismo debe pasar con el cine latinoamericano. Por eso, ojalá, este festival se mantenga”.

Para Araujo el festival es una oportunidad para ver la diversidad que hay en la región. “La programación está muy bien curada y es un privilegio para el espectador, ayuda que el cine diverso se vea, este tipo de cine se ve muy rara vez en Ecuador”, asegura el cineasta.

La programación del festival se distribuye en siete sedes de la capital y el acceso es gratuito para la mayoría de películas. 17 filmes están apuntados a la competencia para definir el mejor “Largometraje latinoamericano”, entre los que se encuentranla brasileña “Era Uma Vez Brasilia” de Adirley Queirós, la boliviana “Eugenia” de Martín Boulocq y la chilena “La Casa Lobo” de Cristóbal León y Joaquín Cociña.