Cartagena 2012: El cine colombiano en la mira de los festivales más importantes del mundo

Festivales - Colombia

Varios delegados de algunos de los festivales más importantes del mundo se pasean por estos días por el 52° Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI), persiguiendo un mismo objetivo: conocer la nueva producción colombiana. Con el crecimiento en calidad y cantidad de la oferta nacional, Colombia se ha transformado en uno de los nuevos territorios a explorar cinematográficamente, generando cada vez mayor atención por parte de los festivales internacionales.

Edouard Waintrop, programador de la Quincena de Realizadores del Festival Internacional de Cannes; Sylvain Auzou, programador de Venice Days del Festival Internacional de Venecia; Cameron Bailey, co-director del Festival Internacional de Toronto; Nadia Destri, responsable de la oficina de industria y delegada de la dirección artística del Festival de Locarno, y Marc Bonduel, delegado general del Festival Biarritz Amérique Latine, son algunos de los representantes de festivales que se encuentran presentes en FICCI, y quienes participaron en un panel que permitió acercarlos a realizadores, productores y público en general interesados en conocer los parámetros de selección de sus certámenes, pero especialmente de la penetración, visión y respuesta que el cine colombiano está experimentando en estos espacios.

“Las películas colombianas se están volviendo muy sofisticadas cinematográficamente. Aunque no tienen grandes estrellas para atraer audiencia, eso no importa. Las películas son vistas como muy refinadas en términos de cine”, precisó Bailey, destacando el trabajo de la programadora Diana Sánchez en la tarea de llevar algunas de las películas más trascendentes de Colombia al Festival de Toronto, puerta de ingreso al mercado norteamericano.

Bailey indicó que “es importante entender que ya no existen límites de nacionalidad en términos de cine. Una película puede venir de cualquier lugar, tener cualquier presupuesto, ser filmada con cualquier cámara, y aún así ser exhibida en los mejores festivales del mundo”.

Para Bonduel, claramente “la industria cinematográfica colombiana está creciendo mucho”, por ello, adelantó que Colombia será una de las presencias destacadas de la próxima edición de Biarritz, que el año pasado tuvo entre sus grandes ganadores a “Porfirio”, de Alejandro Landes, que participa de la competencia colombiana de FICCI.

Waindrop, flamante seleccionador de Cannes, ofreció su visión sobre la repercusión del cine colombiano en festivales internacionales, apoyado en su experiencia como programador de Friburgo: “Hemos seleccionado cuatro películas colombianas en los cuatro años en que estuve. Por ejemplo, ‘El vuelco del cangrejo’ o ‘La sangre y la lluvia’ fueron muy bien recibidas por el público. El problema viene después. Estas películas en el festival fueron vistas en sus funciones por unas 800 personas, que es mucho para Suiza, pero después no han conseguido distribuidor”.

Uno de los primeros festivales que ha tomado cuenta de la creciente producción colombiana fue Locarno, que el año pasado inició con Colombia su nueva sección “carte blanche”, la cual tiene por objetivo dar visibilidad a una nación. Esta iniciativa significó la invitación a ocho productores colombianos para presentar sus películas, y tener –justamente- un importante espaldarazo en la nada fácil tarea de encontrar compradores europeos.

“Latinoamérica es una producción que interesa mucho. El cine latinoamericano es muy importante porque su calidad normalmente es muy buena”, precisó Destri en diálogo con LatAm Cinema. Como para reforzar esta opinión, adelantó que este año también será un país latinoamericano el foco de su “carte blanche”, aunque se mantiene en reserva hasta su anuncio oficial.

Locarno, con una selectiva programación de poco más de treinta películas en calidad de premiere mundial y un puñado de títulos que se exhiben en su Piazza Grande con capacidad para 8.000 personas, es uno de los festivales que apuesta fuerte por el cine latinoamericano en general. Sin ir más lejos, la edición pasada tuvo como ganador al film argentino “Abrir puertas y ventanas”, de Milagros Mumenthaler.

“Al europeo le gusta mucho el cine sudamericano. Le gusta más la película sudamericana que la asiática. La sudamericana tiene una vida, le permite viajar como turista, conocer la cultura…Claro que una buena peli es buena más allá de toda nacionalidad”, dice.

Y analizando la oferta latinoamericana en festivales, explica: “Hay cinematografías como la argentina, chilena o colombiana que están más establecidas. Entonces en los festivales internacionales generalmente hay películas de esas cinematografías, no se ve tanto cine venezolano o peruano. Pero creo que encuentros de coproducción como los que se hacen aquí pueden ayudar a coproducir con europeos, y a lo mejor hacer películas más comerciales o que interesen más a un público e industria internacional”.

Desde Cartagena de Indias, por Cynthia García Calvo.