El cierre del ministerio de Culturas agrava la crisis del sector audiovisual en Bolivia en medio de la pandemia

Instituciones - Bolivia

El mundo del audiovisual en Bolivia, como en muchos países de Latinoamérica, detuvo la maquinaria de sus labores en todas sus áreas debido al coronavirus. Rodajes, estrenos, finalización de proyectos, entre otras actividades, se vieron afectadas en su rutina, dejando en un momento complicado a un sector que ya de por sí tenía que batallar día a día en un país en el que no existe una industria audiovisual. Si el escenario ya era bastante complicado para el sector, hace un poco más de una semana, la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, anunció el cierre del ministerio de Culturas, junto al de Deportes y Comunicación, como una medida de “ahorro” para destinar los fondos al área de salud y la lucha contra el covid-19. Con esta decisión del Ejecutivo, la situación de cineastas y realizadores audiovisuales se agrava en medio de la pandemia, dejando un vacío respecto a políticas, fondos e incertidumbre sobre la institucionalidad del audiovisual de la nación andino-amazónica.

Un “gran paso” que había dado este país con mira a plantar las semillas para fortalecer la creación del audiovisual, fue la materialización del Fondo de Fomento al Cine y Arte Audiovisual Bolivianos 2020, un mandato de la Ley del Cine –aprobada a finales de 2018–, que dividida en nueve convocatorias y 24 modalidades, tenía el objetivo de promover los trabajos de jóvenes creadores emergentes, según dio a conocer la Agencia del Desarrollo del Cine y Audiovisual (Adecine). La convocatoria recibió 366 proyectos y la lista de beneficiarios se tenía que dar a conocer el pasado 10 de marzo. El monto a desembolsarse entre las diferentes categorías ascendía a más de 1 millón de dólares.

Con toda la atención puesta en la crisis sanitaria que enfrenta el país y ante la falta de pronunciamiento de la cartera de Culturas sobre el Fondo, la presión del sector audiovisual logró que el ministerio de Culturas sacara un comunicado el 1 de junio en el que señalaba que tras una reunión con el Ministerio de Desarrollo, se logró “asegurar los recursos destinados al Fondo de Fomento al Cine y Audiovisual Bolivianos”. Sin embargo, días después se produjo la eliminación de esta cartera del Estado, que ahora pasa a dependencia del ministerio de Educación, dejando nuevamente a los realizadores en una situación incierta.

Pero este no es el único reclamo de la Coordinadora Audiovisual de Bolivia (CAB) –que agrupa a 20 organizaciones representativas del cine de siete departamentos de este país–, ya que también exigen el pago de cuotas pendientes al programa de creación cinematográfica Ibermedia, que se adeudan desde 2018, además del desembolso a los ganadores de los premios Eduardo Abaroa en sus diferentes categorías, que debía ser entregado el 23 de marzo.

“La Coordinadora Audiovisual de Bolivia exige al Ministerio de Culturas el respeto absoluto y celeridad en el proceso de institucionalización del cine boliviano, expresado en la Ley del Cine y del Arte Audiovisual N° 1134, cuyo reglamento se encuentra en proceso de aprobación en las instancias pertinentes. Exigimos asimismo el respeto a ADECINE y a su directora, Roxana Moyano. El nombramiento del director(a) de ADECINE en base a una terna electa por los propios cineastas, es una conquista irrenunciable”, expresa la CAB en un manifiesto que se hizo conocer a través de las redes sociales.

Por su parte, el ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, trató de llamar a la calma al sector cultural tras la ola de críticas que el Gobierno recibió por la polémica medida. “Los tres ahora exministerios pasan a ser viceministerios y se fusionan con otras carteras, su funcionamiento va a continuar. Sus actividades seguirán. Hay muchas actividades por delante”, dio a conocer la autoridad en una entrevista con el canal Cadena A. A más de una semana de implementarse la eliminación del ministerio de Culturas, aún no se ha nombrado a una nueva autoridad del ahora viceministerio.