El cine latinoamericano se celebra en tres festivales escandinavos

Festivales - Europa

El festival de cine de Göteborg, a desarrollarse entre el 24 de enero y el 3 de febrero, contará en su edición 43° con un foco en Brasil, como tributo a su riqueza cultural y en solidaridad con la complicada situación política que deben atravesar los cineastas brasileños bajo el gobierno de Jair Bolsonaro. El programa contará con cerca de 15 títulos, seleccionados entre los casi de 300 largometrajes del país sudamericano estrenados en 2019. Por el momento el festival ha develado sólo cinco de los filmes elegidos. Ellos son “Bacurau” de Kleber Mendonça Filho y Juliano Dornelles, “Espero tu (re)vuelta” de Eliza Capai, “A febre” de Maya Da-Rin, “Pacificado” de Paxton Winter y “Rainha da Lapa” de Theodore Collatos y Carolina Monnerat.

También en Suecia, pero en su capital, el 17 de noviembre culminó la 30° edición del Festival Internacional de cine de Estocolmo, donde la elegida como mejor película fue la peruana “Canción sin nombre”, ópera prima de Melina León producida por la peruana La vida misma films en coproducción con MGC, La Mula Producciones y Bord Cadre Films. El filme que sigue a una madre en busca de su hijo robado comenzó su recorrido internacional en la Quincena de Realizadores de Cannes y ha cosechado premios y reconocimientos en varios festivales.  Durante los 12 días del evento se exhibieron varios títulos de la región, como los brasileños “Divino amor” de Gabriel Mascaro y “Marighella” de Wagner Moura, el chileno “Ema” de Pablo Larraín, los colombianos “Litigante” de Franco Lolli y “Monos” de Alejandro Landes y los dos últimos filmes del guatemalteco Jayro Bustamante: “La llorona” y “Temblores”.  

En el país vecino, Noruega, el proyecto nicaragüense “La hija de todas las rabias”, ópera prima de Laura Baumeister que viene de recibir tres premios en el Foro de Coproducción de San Sebastián, fue uno de los seis seleccionados en la novena edición del Sørfond Forum, que se llevó a cabo el 13 de noviembre en Oslo. La producción entre la nicaragüense Felipa Films, la mexicana Martfilms y productoras de varios países europeos cuenta la historia de una niña que vive y trabaja en un basural de Managua y utiliza su imaginación para lidiar con el abandono.