• Imagen del proyecto.

  • Juan Carlos Aduviri.

"Alwa", animación infantil para poner en valor la cultura aymara

“Alwa” es una película de animación infantil en desarrollo que busca poner en valor la cultura aymara. “Un largometraje ideal para llamar la atención de una sociedad que camina sin ver atrás y está olvidando sus raíces”. Así lo presenta su director, el boliviano Juan Carlos Aduviri, coguionista del film junto a Boianna, que también está al frente de la producción. Se trata de una coproducción entre Bolivia y Chile liderada por la productora de Arica Red Oxygen Films.  

Realizado en stop-motion y animación tradicional, y con un universo visual influenciado por el aguayo andino, la paleta de la naturaleza y las pinturas del artista plástico Mamani Mamani, “Alwa” lleva el nombre de su protagonista, una niña aymara que emprende un viaje hacia los Andes junto a su abuela Paqari en busca del remedio para salvar la vida de la madre de Alwa. Durante el viaje, Paqari entrelaza fábulas tradicionales andinas con la realidad, entregando a la niña herramientas para sobrevivir. Cuando una tragedia las separa, la niña tendrá que seguir el camino acompañada por la sabiduría de la anciana y las travesuras de un gato silvestre y un colibrí. 

La película tiene un presupuesto de entre 1 y 1,5 millones de dólares y ha conseguido ya el apoyo del Fondo Audiovisual a través de la Línea de fortalecimiento de proyectos audiovisuales. En 2017 participó en el Animation Working Session de Animation! Ventana Sur y en 2018 pasó por el Bolivia Lab. En este momento está en etapa de desarrollo y busca alianzas de financiación y coproducción. 

LatAm cinema conversó con Aduviri, que tras dirigir varios cortometrajes está dedicado a la producción de la que será su ópera prima en largo como director. 

El proyecto busca rescatar y poner en valor la cultura aymara, ¿cuál es tu motivación en este sentido? 

De niño, me fui un tiempo a vivir con mis abuelos, luego, por motivos económicos, mis papás también vinieron al campo. Ahí veía, sobre todo a mi mamá, seguir tradiciones y ritos que yo no comprendía y tampoco les prestaba atención. Con el tiempo me di cuenta de que eso era valioso y me arrepiento de no haber preguntado o no haber aprendido yo mismo esas costumbres, como el challado de los cultivos en el campo. Éste es el momento para recuperar esas costumbres y tradiciones, entre ellas los cuentos. Ésta es una revancha para enmendar los errores que cometí en mi juventud al no darle el valor que tienen. Además me está enseñando mucho, yo conozco bastante del mundo aymara de mi región, el Altiplano boliviano, pero la cultura aymara también está en Chile, en Perú, en Argentina, entonces esto es también un viaje de descubrimiento que me permite conocer cómo es la cultura aymara en otros territorios. 

Se trata de una coproducción entre Bolivia y Chile, ¿cómo se gestó el proyecto? 

Yo creo mucho en la causalidad. Fui con un amigo al Salar de Uyuni para hacer su corto. Allí conocí a Boianna, que también trabajó en el corto, intercambiamos impresiones y trabajos realizados. Nació una gran amistad y luego Boianna me propuso dirigir esta obra. Ya en su primera lectura, el guion me fascinó. Empezamos a trabajar juntos, Boianna es de ascendencia europea y yo soy hombre andino, soy aymara, es la combinación perfecta para este proyecto porque hablamos el mismo idioma y tenemos los mismos sueños. 

La película propone una combinación de un mundo real con fábulas tradicionales. ¿Nos podrías contar un poco cómo imaginas esa convivencia en cuanto a la narrativa, la integración de las técnicas de animación y el tratamiento audiovisual? 

Como comentaba, tuve la suerte de vivir un buen tiempo con mis abuelos en la cordillera de los Andes, y ellos tenían la costumbre de hablarle a los animales que criaban. Creo que todo el tiempo estamos haciendo eso con los animales que conviven con nosotros, con eso que llamamos mascotas: les hablamos y nos responden. Eso que he vivido me gustaría plantearlo en la película, estamos en constante comunicación con los animales y con la naturaleza en la que vivimos, no debería ser fabuloso, debería de ser cotidiano. Alwa nace en un ambiente muy mecanizado con líneas rectas, horizontales y verticales, que es la ciudad; y ese viaje que realiza con su abuela es hacia un mundo nuevo, no sólo visual y sensorial, sino también emocional. Allí conocerá las fábulas de los seres que habitan esos lugares. Pero la idea no es que haya un shock entre un mundo y el otro, sino que será in crescendo, poco a poco Alwa va comprendiendo que la naturaleza intenta comunicarse con ella. Ella va conociendo el mundo del altiplano, su naturaleza, sus leyendas, sus costumbres, sus tradiciones, y de a poco va siendo parte de él. Es muy gradual. 

Visualmente, se va a usar la técnica de stop-motion para el mundo real en el que existe Alwa y la técnica de dibujo tradicional para contar las fábulas, pero esas criaturas de las fábulas de pronto también las empezamos a ver en stop-motion, en el mundo real de Alwa, de forma progresiva y sutil.

"Para nosotros es importante trabajar con la comunidad aymara y buscar talentos en cada región, no solo talento técnico sino también artístico, por ejemplo para hacer las voces en aymara."

En cuanto a la construcción de personajes, ¿en qué material los van a realizar?

La parte de las fábulas se va realizar en dibujo tradicional, aunque no se descarta complementar con animación 2D, que nos permitiría ser versátiles. En cuanto al stop-motion, hemos explorado diferentes materiales, el más clásico es la plastilina, pero me llama mucho la atención las posibilidades que da la lana, me parece muy interesante. Estamos explorando opciones. 

Están en etapa de desarrollo, ¿están buscando alianzas en algún país o región en particular? 

Me parece muy importante trabajar con las regiones que tenemos cerca. El proyecto nace en Chile, pero hay una tremenda comunidad aymara en Bolivia, también en Perú, por lo tanto creo que es importante trabajar con ellos, buscar talentos en cada región, no solo talento técnico sino también artístico, por ejemplo para hacer las voces en aymara. En cuanto a la producción, las posibilidades están abiertas, y como estamos tratando de rescatar una cultura como la aymara que, con el tiempo, creo que tiene más posibilidades de extinguirse que de perdurar, creo que va a haber muchas regiones en el mundo interesadas en tratar de perpetuar esa cultura; también está abierta la posibilidad de trabajar en conjunto con otras regiones, América del Norte, Canadá, Europa. 

Hay algo del tratamiento que me llamó la atención y me gustaría profundizar un poco más: “la vida no se presenta en blanco y negro, con líneas claras, sino con desperfectos y abstracciones”. ¿Nos podrías contar un poco más de cómo te lo imaginas?

Muchas veces, sobre todo en el cine de ficción, reducimos la narrativa a buenos y malos. La vida no es así, cada quien tiene un motivo para hacer las cosas, en nuestra historia, el gato montés trata de cazar al colibrí, pero no hay maldad en sus acciones: es su naturaleza, caza para vivir. Nuestros personajes se enfrentan a eventos naturales, la lluvia, el sol, pero en ningún momento la naturaleza quiere detener a nuestros personajes, no, la naturaleza es así. Hay un montón de gris entre el blanco y el negro, es ese gris el que queremos contar en "Alwa". 

Se trata de tu primer largometraje de animación como director tras varios cortometrajes en imagen real. ¿Qué te une a la animación y cómo te enfrentas a este desafío?

Me fascina la animación, he hecho algunos experimentos, aunque me dedico más al documental y a la ficción narrativa tradicional. También he sido titiritero por mucho tiempo; amo el trabajo de Jim Henson. En 2002 empecé a hacer mis títeres con gomaesponja, técnica que domino actualmente, y escribía mis historias y guiones. Entonces armamos un grupo de teatro con unos amigos. Escribí una obra y viajamos bastante con esa historia y otras que hicimos. Más adelante, en 2009, tuve tenido la oportunidad de hacer un papel protagónico en “También la lluvia”. Había estudiando cinematografía con perfil de dirección, era un desafío que estaba ahí, había que hacerlo y lo hice lo mejor que pude. Yo no creo que existan grandes diferencias con esta película: la animación es arte al cuadrado y la producción quiere trabajar con gente que domine estas técnicas. Me siento muy seguro de lo que estamos haciendo.