• Cannes 2017: Alejo Crisóstomo, productor de “La novia del desierto”

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Cannes 2017: Alejo Crisóstomo, productor de “La novia del desierto”

Con la chilena Paulina García encabezando el elenco, la ópera primera de Cecilia Atán y Valeria Pivato narra una historia que desafía al destino protagonizada por una mujer cincuentona que se ve obligada a cambiar de vida. Bajo la producción de las argentinas El Perro en La Luna y Haddock Films y la chilena Ceibita Films, “La novia en el desierto” aterriza en Cannes tras su exitoso paso por la más reciente edición de Cine en Construcción, donde recibió los principales estímulos. A escasas semanas de su estreno mundial, LatAm cinema conversa con su productor, Alejo Crisóstomo.

¿Qué significa para la película estar presentándose al mundo en Cannes? ¿Qué objetivos se proponen en el festival?

Estrenar en el Festival de Cannes abre muchas posibilidades para la película. La pone en un espacio privilegiado para captar la atención de distribuidores y exhibidores de todos los rincones del mundo. La magnitud del evento lo vuelve a su vez un reto y creo que aquí estará nuestro principal objetivo: aprovechar el espacio e intentar que la película llegue a la mayor cantidad de ventanas posibles. Será un trabajo duro para Cité Films, nuestro Agente de Ventas, pero tenemos mucha confianza en su CEO Raphaël Berdugo y mucho respeto por el cariño que le tiene a la película.

Cada año miles de largometrajes aspiran a ser seleccionados en las diversas secciones del festival, ¿por qué consideras que la película fue elegida?

“La novia del desierto tiene varias estrellas y creo que fue elegida porque se alinearon de una manera especial. Las cinematografías de Chile y Argentina están en el radar de los principales festivales del mundo y creo que sus programadores están atentos a las aplicaciones de la región. Paulina García es una actriz reconocida y querida en el circuito y contamos además con el talento de Sergio Armstrong, Andrea Chignoli y Mariela Rípodas. Su sello y cariño se palpa en cada cuadro de la película. El guión pasó por varios laboratorios y durante sus años de escritura fue madurando y convirtiendo a sus personajes de carne y hueso, con los que uno se identifica fácilmente. Las directoras tuvieron el tiempo para trabajar su propuesta y a pesar de ser la primera película de ambas, parece una película contada a través de los ojos de la experiencia. Es inspirador verlas preocupadas de cada detalle y ha sido un privilegio trabajar con ellas. Recibir los apoyos para Opera prima del INCAA y del fondo de Fomento Audiovisual de Chile le dieron a la película un sello de confianza y nuestro paso por Co-production Market de Berlín fue un primer anuncio al circuito de profesionales de una película que tenía sus piezas confirmadas y que pronto se haría. Por último, pasar por Cine en Construcción de Toulouse y ganar dos de sus tres premios, creó la energía necesaria para que esas estrellas se alinearan y nos puso en el foco de atención.

¿Podrías dar algún consejo a otros productores regionales sobre el proceso de selección?

No soy nadie para dar consejos pero puedo contar mi experiencia. Durante el largo proceso de hacer una película uno debe ceder espacios y hacer concesiones, pero nunca se debe traicionar el espíritu de la película. Hay que entender las necesidades de su realizador o realizadora y trabajar alrededor de ese espíritu, armando el rompecabezas, invitando a las piezas que crees que pueden ayudar y cediendo en las que son importantes para tus socios. Pero nunca se debe perder de vista la esencia de la película. Si se hace eso bien, su espacio natural de estreno llegará. Si es Cannes o Berlinale, bienvenido, pero creo que eso es secundario; uno no debe trabajar única y exclusivamente para eso. Es un poco cómodo decirlo ahora que estamos seleccionados, pero lo creo de corazón. No hicimos una película para Cannes, al Festival le gustó nuestra película.

 

"Durante el largo proceso de hacer una película uno debe ceder espacios y hacer concesiones, pero nunca se debe traicionar el espíritu de la película."

 

La coproducción se ha convertido en una fórmula indispensable para la producción de películas en Latinoamérica. ¿Con qué coproductores cuenta la película y cómo se han sumado al proyecto?

Para Ceibita Films ha sido indispensable. Las seis películas que hemos producido son coproducciones internacionales y las tres que están en camino también. Hacer cine es un trabajo en equipo y un viaje cuesta arriba si se intenta hacer solo. De la misma manera en que en el set reunimos a un grupo de personas que ponen su talento para realizar una película, la coproducción nos permite encontrar socios y aliados que sienten afinidad con la historia para encontrar juntos una manera creativa de financiarla y producirla. Es una unión de fuerzas para un trabajo que por definición se hace en equipo.

En el caso de “La novia en el desierto”, la película tenía asegurada la participación de Paulina García y era natural para la producción argentina buscar coproducción con Chile. El proyecto me llegó a pocos meses de que iniciáramos actividad de Ceibita Films en Chile y lo presentamos al Fondo de Fomento Audiovisual. Al ganarlo, pudimos asegurar nuestra participación en la película y apoyar desde Chile con técnicos, elenco, equipo y procesos de postproducción que nos permitieron realizara en mejores condiciones.

¿Qué análisis haces de la participación de la película en laboratorios de desarrollo y Work in Progress como Cine en Construcción?

Creo que depende de los objetivos y necesidades de cada proyecto, pero me parece que son espacios en los que se crean lazos y relaciones que de otra manera sería muy difícil lograr. Los encuentros de coproducción y los laboratorios en etapa de desarrollo te permiten hablar del proyecto para darlo a conocer y en ese proceso te vas familiarizando cada vez más con la historia, con el equipo de trabajo y vas definiendo a dónde quieres llegar con la película. En etapas muy tempranas del desarrollo sirven para encontrar aliados con los que uno puede armar coproducciones y conseguir juntos el financiamiento de la película. Estos espacios sirven también para entrevistarse con fondos de ayuda, hablarles del proyecto y ponerlos en alerta sobre sobre la aplicación que mandarás. En los espacios de cine en construcción, por un lado uno intenta terminar la película con los premios que hay y por otro se te abre la posibilidad de mostrar la obra en una función, a un grupo variado de agentes de venta, distribuidores y programadores de festivales. Además de la posibilidad de llegar a un acuerdo con ellos, la presentación sirve para recibir retroalimentación que puede enriquecer la película.

¿Cuáles son las principales dificultades que enfrenta la producción en Latinoamérica hoy?

Somos un océano gigante de historias y talento que crece de manera exponencial. Pero los fondos de ayuda y los espacios de exhibición en Latinoamérica crecen a otro ritmo y no alcanzan a cubrir la demanda de productores y público. La producción de calidad y las fuentes para compartir conocimientos son cada vez más accesibles. Creo que el cine latinoamericano está en un buen momento y hay cada vez más interés por nuestro cine afuera. El problema que enfrentamos es en casa. El monstruo de las majors acapara los espacios de exhibición y marca la pauta de qué cine ver y hacer, cuando existe un grupo importante de personas interesadas en opciones distintas. Pero no se abren. O son escasas y con pocos recursos. Cada vez hay más esfuerzos y programas de educación de público, pero nos toca esperar para poder medir esos resultados. Mientras tanto a seguir haciendo porque tenemos las herramientas y el talento para compartir nuestra mirada particular con el mundo.