Eric Schnedecker, director de ventas y adquisiciones Urban Distribution

La francesa Urban Distribution International regresa a Cannes con el cine latinoamericano como uno de los principales reclamos de su catálogo, donde representa el 40% de su oferta. Desde su creación en 2004 la actual UDI (ex U-Media) buscar llevar el mejor cine de calidad a la mayor audiencia posible en todo el mundo. Esta política les ha llevado a comprar recientemente títulos como las argentinas “Villegas”, de Gonzalo Tobal y “Un amor”, de Paula Hernández, o las brasileñas “Once upon a time”, de Marcello Gomes, y “Moving creatures”, de Caetano Gotardo. Eric Schnedecker, director de ventas y adquisiciones de la compañía dialogó con LatAm cinema.

¿Qué es lo que más le interesa del cine latinoamericano?
Lo que más me gusta del cine latinoamericano es la enorme cantidad de historias que tiene para contar y el hecho de que cubra un espectro tan amplio de géneros. Por lo general, los cineastas latinoamericanos son unos apasionados de sus temas y nos muestran un punto de vista muy personal de
comunidades en las que el cine comercial nunca se ha interesado. Creo que el cine de calidad funciona mejor cuando la intimidad de una historia cautiva al público extranjero por la veracidad de su propuesta, ya sea drama o comedia. El cine latinoamericano nos ofrece un rico abanico de personajes y
paisajes complejos y coloridos, una mezcla que resulta enormemente atractiva sobre la pantalla.

¿Cuáles son las principales señas de identidad que detecta en las películas latinoamericanas?
En Latinoamérica, cada país tiene sus propios temas a los que dar forma cinematográfica, pero todos confluyen en su apuesta por tratar de digerir sus respectivas historias nacionales, lo que aporta elementos dramáticos a la historia. Hoy en día, el cine latinoamericano es lo que era el cine asiático hace 15
años. Si pensamos en términos demográficos, es una verdadera montaña rusa, pero está claro que en el futuro vamos a ver más y mejor cine latinoamericano. Están los tres grandes del continente, México, Argentina y Brasil, pero hay toda una cinematografía emergente en Colombia, Chile, Uruguay, Perú y Ecuador. Colombia, en particular, cuenta con una nueva generación de productores con talento y ganas de hacer cosas.

¿Con qué expectativas viajan a Cannes este año? ¿Qué tipo de películas están buscando?
Vamos a Cannes con el objetivo de representar a nuestros directores y sus películas, en el mercado o en las diferentes secciones y encontrar distribución en tantos países como sea posible. Nuestras películas son muy diferentes entre sí, pero somos unos apasionados de lo que hacemos y vamos a representar a cada una de ellas con la misma energía.
También vamos a reunirnos con nuevos directores y nuevos productores en busca de proyectos, y vamos a asistir a la Producers Network. Además, vamos a promover nuestros propios proyectos, como “El mudo” de los peruanos Daniel y Diego Vega, ganador del Una cierta mirada en 2010.
A título personal, creo que voy a buscar otra joyita como “Las acacias” del argentino Pablo Giorgelli, ganador del Camera d’Or 2011 y del Premio del público en la Quincena de Realizadores.

¿Qué le recomendaría a los productores latinoamericanos para que sus películas tengan mayor visibilidad internacional?
La mayoría de los directores latinoamericanos son también guionistas de sus historias y en algunos casos incluso productores, lo que no siempre juega a su favor. Creo que es mucho más beneficioso cuando se asocian a un coproductor internacional, que no sólo les asegura más financiación, sino que también les aporta una mirada nueva y fresca, y el conocimiento del mercado internacional. En mi opinión, el cine latinoamericano consigue mejores resultados cuando es único y no trata de imitar el cine europeo o el americano, por ejemplo.

Muchos guiones carecen de la complejidad necesaria, ya que muchas veces empiezan con una gran idea que podría llegar a convertirse en un corto muy interesante o en un primer acto muy prometedor, pero que no tiene peso suficiente para sostener todo un largo.Algunas veces, a los directores les gana la impaciencia y las ganas de empezar a rodar, y no invierten el tiempo suficiente en investigar y desarrollar el guión. En otros casos, tienen expectativas poco realistas sobre el valor que puede llegar a tener su película en el mercado internacional.

Mi consejo para los productores es que no hagan una película sólo por hacerla, no se apuren, no salgan a un mercado saturado con un producto inconcluso. Qué son 6 meses o incluso 18 a lo largo de una carrera. Dénse a conocer en el mercado apropiado y en el momento justo.

Gerardo Michelin

"“El cine latinoamericano consigue mejores resultados cuando es único y no trata de imitar el cine europeo o el americano.”
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