Leon Forde, director de la consultora inglesa Olsberg SPI

El pasado mes de abril Latin American Training Center (LATC) publicó un libro titulado “El panorama de las políticas públicas audiovisuales en Latinoamérica”, publicación que reúne una veintena de artículos sobre temáticas vinculadas a las políticas audiovisuales escritos por diversas personalidades del sector público y privado. Uno de esos autores es Leon Forde, director de Olsberg SPI, consultora internacional de industrias creativas especializada en contenidos para pantallas. LatAm cinema dialogó con él sobre el estado actual del sector en nuestra región.

 

En tu artículo “El impacto de la producción de cine y televisión en la recuperación económica de Covid-19” dices que, antes de la pandemia, la producción audiovisual estaba aumentando en todo el mundo. ¿Cómo era la situación en América Latina y qué países mostraban un mayor crecimiento?

La producción ciertamente ha aumentado en forma significativa en los últimos años y el nivel de la producción en este momento demuestra que el sector se está moviendo con rapidez para alcanzar los números que se manejaban previo a la pandemia. Hay una gran cantidad de elementos promisorios en América Latina, ya que en los últimos años se han desarrollado incentivos y capacidades internacionales en la región; mercados como el colombiano -que ofrecen incentivos, profesionales especializados y locaciones atractivas- están preparados para seguir creciendo.

Las industrias cinematográficas están empezando a recuperarse, ¿cómo crees que será la recuperación para América Latina? ¿Consideras que la región tendrá más dificultades que países que estaban más consolidados en el sector audiovisual antes de la pandemia?

Desgraciadamente, la recuperación total está demostrando ser un desafío a nivel mundial, y sin dudas la seguridad sanitaria es un elemento crítico en el regreso a la producción. Países con buenas respuestas al COVID-19 y protocolos de producción bien desarrollados para el sector audiovisual están mejor posicionados para levantarse y ponerse en marcha. En cuanto al estado del desarrollo sectorial pre pandémico, si bien es un factor a tener en cuenta, la gran demanda de profesionales del rubro y de infraestructuras audiovisuales a nivel mundial suponen una oportunidad para que los países latinoamericanos crezcan a mayor velocidad.

Si bien 2020 fue un año con un intenso descenso en la producción de películas y contenidos audiovisuales, en paralelo se dio un aumento en la demanda de contenidos, especialmente VoD. ¿Existen géneros, formatos o estilos específicos que hayan mostrado un demanda mayor que las películas ofrecidas?

El consumo global de proyectos en idiomas locales se ha incrementado en los últimos años con algunos éxitos muy significativos como la serie “La casa de papel”. El público está más interesado en proyectos cautivantes y entretenidos que cuenten historias auténticas en lugares auténticos, sea cual sea su idioma. Esta es una gran oportunidad para los productores latinoamericanos en el futuro.

"El público está más interesado en proyectos cautivantes y entretenidos que cuenten historias auténticas en lugares auténticos, sea cual sea su idioma. Esta es una gran oportunidad para los productores latinoamericanos en el futuro."

En tu artículo sobre tendencias en el diseño de mecanismos de incentivos mencionas los casos de Portugal, Francia y el estado de Nuevo México, ¿podrías mencionar alguna política exitosa implementada en Latinoamérica?

En Latinoamérica hay algunos sitios con un desarrollo muy prometedor, incluyendo el nuevo crédito fiscal colombiano o el nuevo incentivo municipal de la ciudad de Sao Paulo.

Continuando con tu artículo sobre las tendencias en incentivos: ¿cuáles son los mecanismos más urgentes que los gobiernos de nuestra región deberían tener en cuenta para fortalecer y ampliar sus industrias audiovisuales?

Dada la escala global de producción, el crecimiento del sector audiovisual es una gran oportunidad para los gobiernos. El crecimiento sostenible requiere algunas intervenciones cuidadosas. Los incentivos son un factor clave para determinar cómo  se mueven las producciones alrededor del mundo y dónde tienen lugar, pero también hay otros factores a tener en cuenta, como la formación de personal capacitado y con habilidades aprendidas en profundidad, o las infraestructuras, por ejemplo estudios de grabación. Los gobiernos no deberían pensar en los incentivos de forma aislada, sino centrarse en generar un mercado receptivo y amigable con las películas que estimule la producción local y en paralelo atraiga la producción internacional sin dejar de desarrollar nuevas capacidades.