• Los coproductores: Thierry Lenouvel, Ciné-Sud Promotion (Francia)

    "Sal" de William Vega.

  • Los coproductores: Thierry Lenouvel, Ciné-Sud Promotion (Francia)

    "Los silencios" de Beatriz Seigner.

  • Los coproductores: Thierry Lenouvel, Ciné-Sud Promotion (Francia)

    "Niña errante" de Rubén Mendoza.

Los coproductores: Thierry Lenouvel, Ciné-Sud Promotion (Francia)

Thierry Lenouvel es un productor francés cuya larga y variada experiencia en el sector le dota sin duda de una perspectiva más que interesante en los terrenos de la producción, el desarrollo y la comunicación. Y es, además, uno de los productores europeos más atentos al talento latinoamericano. 

Desde Ciné-Sud Promotion participa en la producción de la brasileña “Los silencios”, de Beatriz Seigner –seleccionada en la pasada edición de la Quincena de los realizadores de Cannes- y su compañía es también, responsable de la comunicación en Francia de la película que inauguró la misma sección, “Pájaros de verano”, de Cristina Gallego y Ciro Guerra. Además, la Semana de la Crítica ha seleccionado otra coproducción suya, “Sir”, de la directora india Rohena Gera.

Con formación en cine y literatura moderna, Lenouvel ha sido cofundador del Festival de Cine Mediterráneo de Montpellier y promotor del fondo de ayuda al guion del Festival de Amiens, ha sido responsable de comunicación de casi 150 películas latinoamericanas (del Toro, Ripstein, Cuarón, Lombardi, Littin, Aristaráin, Gaviria…), y cofundador de Cine en Movimiento (Festival de San Sebastián) y de Final Cut (Festival de Venecia). Desde 2001 dirige la productora francesa Ciné-Sud Promotion, que ya existía como agencia de promoción de cine independiente desde 1993. Activista cultural y con una de las miradas más inquietas e internacionales de la industria europea, Lenouvel tiene un muy prometedor slate de proyectos en marcha con América Latina.

Es usted uno de los productores franceses que mayor interés muestra en America Latina. ¿Cuáles son las razones de este apego?

Provengo de la gestión cultural, por lo tanto, mi interés por el cine de autor surge de una manera natural, desde siempre. Soy mediterráneo, por lo tanto tengo, naturalmente, más afinidades culturales con el cine del “sur”.

Cuando descubro el guion de “La sociedad del semáforo”, tengo un flechazo con este proyecto y sus dos responsables, el director Rubén Mendoza y Daniel García, su asociado y productor. En 2008 se produce mi encuentro con Colombia, país formidable del que me enamoro, y en donde descubro la “nouvelle vague” de su cine, no menos formidable. He coproducido diez películas en Colombia hasta ahora, incluyendo la tercera y última de Mendoza, “Niña errante”, que estamos finalizando.

Era natural, también, que me interesara por otros cines latinos, así que he coproducido otras películas en Argentina, Chile, México, Brasil… Lo que me gusta de estos cines es su energía, la diversidad de talentos y la generosidad de la relación humana.

Son países de larga tradición cinematográfica y cuentan con técnicos muy experimentados. Pero el cine de autor tiene problemas para financiarse, como en todas partes. La solución pasa por buscar socios externos.

De esta manera, me he encontrado apoyando proyectos que me gustan, en los que participo tanto artísticamente como financieramente, muchos en América Latina, pero trabajo también en otras regiones del mundo, incluyendo Francia, por supuesto.

¿Cuáles son los esquemas más habituales de coproducción que tiene el cine de autor con América Latina desde Europa?

El cine de autor, tanto en América Latina como en el resto del mundo, tiene siempre problemas para financiarse íntegra y únicamente en su país y con el dinero del mercado; por lo tanto, ha de buscar socios que tengan acceso a otros recursos de financiación existentes en el mundo, especialmente los fondos culturales.

En Francia en particular, la herramienta principal de trabajo que utilizamos es el programa Aide aux cinémas du monde (Ayuda a las cinematografías del mundo), que es un fondo muy selectivo y que también avala el proyecto permitiendo encontrar otros apoyos o recursos privados, regionales, o incluso hacer pre-compras.

Pero hay también otros fondos en Europa como el Hubert Bals Fund en los Países Bajos, el World Cinema Fund en Alemania, Visions Sud Est en Suiza, Sorfond en Noruega…y otros que cada vez se desarrollan más y dan la posibilidad de ser socios potenciales a jóvenes productores.

"Lo que me gusta de las cinematografías latinoamericanas es su energía, la diversidad de talentos y la generosidad en las relaciones humanas."

Es opinión extendida que América Latina es territorio de talento, pero ¿cuáles serían las vías más idóneas para alcanzar un mayor impacto internacional, especialmente en Europa?

Es cierto que el cine latinoamericano posee muchos activos, que antes mencionaba y a los que cabría añadir la lengua común, el español (dejando de lado Brasil), muy expandido en el mundo. El lanzamiento de una película de autor pasa por una selección en un gran festival, como Cannes, ya que es lo que le permite darse a conocer. De otra forma, es mucho más difícil encontrar un distribuidor que acepte arriesgarse a sacar una película de autor en salas sin esta reputación que la película necesita tener de antemano.

Algunas películas con un casting reconocido se pueden permitir un estreno comercial sin tener la necesidad de este requisito, pero son poco numerosas… 

Las películas latinoamericanas tienen cada vez más interés para los espectadores y creo que su nivel de calidad está en alza y que sus cuotas de mercado también se están viendo, poco a poco, incrementadas.

En qué otros títulos está trabajando, especialmente aquellos que impliquen presencia latinoamericana?

“Sal”, la nueva película colombiana de William Vega (“La Sirga”) en coproducción con Óscar Ruiz Navia (Contravia Films), que acaba de tener su premiere en el Festival de Cartagena. Como decía antes, está la de Rubén Mendoza “Niña errante”, que está a punto de acabarse y, como siempre, en coproducción con Daniel García de Diafragma.

Además nuestros proyectos con participación latinoamericana en desarrollo son: “El sueño de Marakame”, que rodaremos en México y en Francia, en coproducción con Edher Campos (Machete), “Medusa”, el segundo largometraje de Anita Rocha de Silveira (“Máteme por favor”), que rodaremos en Brasil en coproducción con Vania Catani (Bananeira Filmes, Brasil), la primera película del brasileño Mauricio Osaki, “The Paths of my Father”, que rodaremos en Vietnam con la productora brasileña Sara Silveira (Dezenove, Brasil), “Ronnie Monroy ama a todas”, el tercer film del peruano Josué Méndez (“Dioses”), en coproducción con Enid “Pinky” Campos (Chullachaki Cine, Perú), Gema Juárez (Gema Films, Argentina), Paulo de Carvalho y Gudula Meinholz (Autentika, Alemania) y Dag Hoel,en Noruega.

Desde 2001, año en que Ciné-Sud se abrió a la producción, ha producido un gran número de películas. ¿Qué conclusiones extrae usted de su catálogo? ¿Qué películas le interesa seguir produciendo?

He producido y coproducido hasta ahora alrededor de 40 películas, casi todas reconocidas por haber sido seleccionadas en festivales de categoría A y por numerosos premios. La mayoría se han distribuido en Francia y estoy orgulloso del catálogo de Ciné-Sud, ya que creo que hay muchas películas de calidad, elegidas cuidadosamente y que hemos acompañado con mucho placer.

Espero poder continuar este trabajo de “acompañante” y continuar ayudando a descubrir talentos. Pero también quiero seguir al lado de todos los realizadores con los que hemos desarrollado fuertes lazos de amistad. Y ese es mi propósito: continuar haciendo buenas películas, portadoras de mensajes fuertes de nuestro mundo y nuestra sociedad, bajo una forma cinematográfica fuerte y singular.

Se hace cada vez más difícil encontrar financiación y estrenar estas películas de autor en el mercado, ya que el número de películas aumenta y la competencia se hace terrible, pero nuestra pasión se mantiene intacta y mientras encuentre placer en descubrir talentos por el mundo, continuaré, gracias también al apoyo de mi equipo, que comparte la misma pasión.