Nadia Dresti, directora de Industry Office del Festival de Locarno

Desde que en 2011 el Festival de Cine de Locarno creara Carte Blanche, una sección para películas en posproducción de una cinematografía invitada, la relación del certamen suizo con la producción latinoamericana se ha profundizado y reforzado. Primero fue Colombia, luego México y este año Chile, los países que por medio de esta carta blanca ganaron un foco especial dentro del Industry Days, el área de industria del festival, donde los seleccionados se conectan con la industria internacional –especialmente europea- y aspiran a un incentivo económico para la finalización de una obra. A pocos días del inicio de la 66° edición de Locarno (7-17 de Agosto), hablamos con Nadia Dresti, directora de Industry Office. Por Cynthia García Calvo

El director artístico del festival, Carlo Chatrian, definió a Locarno como un festival de fronteras. ¿Cómo lo defines tú en relación al área de industria?
Usaría exactamente la misma definición para el área de industria. Una frontera es el lugar donde la gente se encuentra, se cruza e intercambia; el área de industria es un lugar así, una plataforma de red de contactos perfecta para vendedores, compradores, programadores y exhibidores, dedicada al descubrimiento y al cine de autor.

¿Cómo describes el perfil de Industry Days?
¡Hecho a medida! Industry Days tiene como objetivo desempeñar un papel activo en el apoyo al cine de autor. Nuestros servicios e iniciativas siempre tienen como objetivo apoyar a los agentes de ventas, distribuidores, productores y exhibidores en sus respectivas tareas, que van desde la concepción hasta el lanzamiento de cine art-house independiente.

Por tercer año consecutivo, Carte Blanche está consagrado a un país latinoamericano. ¿Cuál es la cualidad que observan en el cine latinoamericano?
El cine latinoamericano es muy popular entre los compradores gracias a su forma innovadora y fácil de contar una historia; de contar historias de la vida cotidiana.

¿Por qué se eligió a Chile este año?
En los últimos años, la producción de películas de calidad en Chile ha aumentado enormemente. Las últimas ediciones de Cannes y Berlín, y el próximo Festival de Cine de Venecia demuestran que las películas chilenas son muy fuertes. Esto no quiere decir que las producciones de Argentina, Brasil, México y Colombia no son también una maravilla, pero este es el momento para el cine chileno. Muchas de estas películas increíbles se hacen con un presupuesto “normal”. Mira el éxito de “No”, de Pablo Larraín, una película que se exhibió el año pasado en la Piazza frente a 8.000 personas ovacionando a Gael García Bernal. Este año damos la bienvenida de nuevo a Sebastián Lelio, en competencia con “El año del tigre” en 2011, con su nueva película “Gloria”, protagonizada por la fantástica Paulina García, quien acaba de confirmar su asistencia. También estamos muy honrados de tener a Juan de Dios Larraín, el productor de las películas antes mencionadas, en nuestro jurado oficial.

¿Cómo crees que se conecta el cine latinoamericano con la industria europea?
Las historias que cuentan las películas de esta región son sencillas, muy accesibles. Son historias que todos vivimos, sentimos y entendemos. Probablemente es más fácil para las películas latinoamericanas encontrar distribución en Europa que a la inversa. Nuestro objetivo, con el Carte Blanche, es vincular el cine latinoamericano más cerca de la industria europea. Tenemos una muy buena relación de trabajo con los organismos de promoción nacionales como CinemaChile, IMCINE, Proimágenes, Cinema do Brasil o INCAA. Me gustaría aprovechar esta oportunidad para agradecer a todos ellos.

¿Consideras que le falta algo al cine latinoamericano para llegar a un público más amplio?
¡Creo que no le falta nada! Dicho esto, siempre depende mucho de la historia y su ejecución si una película conecta con la audiencia o no.

"“Las historias que cuentan las películas latinoamericanas son sencillas, muy accesibles. Son historias que todos vivimos, sentimos y entendemos.”"