Balance 2016: Isabel Mena, directora ejecutiva del Consejo Nacional de Cinematografía del Ecuador

A escala mundial, el cine independiente -es decir, toda propuesta cinematográfica que se produce al margen o por fuera del sistema de grandes estudios-, puede seguir existiendo a condición de que cuente con un apoyo económico del Estado, a través de las respectivas autoridades cinematográficas de cada país. Ecuador, con una cinematografía de corta data, no es la excepción. En ese sentido, consideramos que el fomento al cine nacional, no sólo implica una inyección sostenida de recursos en el sector cinematográfico y/o audiovisual a través de ciertos mecanismos –entre ellos, la convocatoria pública-, sino ir más allá al generar una(s) política(s) públicas que “hagan sentido” y, así, lograr que esos mecanismos se institucionalicen y fomenten una producción diversa, que aborde diferentes temáticas, desde múltiples miradas, escuchas, voces y propuestas narrativas y estéticas.

En Ecuador, el cine y el audiovisual ecuatorianos han ido ganando un mayor peso económico -y también simbólico- como una actividad permanente, que ha crecido y se ha desarrollado de forma significativa en los últimos años, lo que se evidencia en los logros indiscutibles a nivel nacional e internacional. Esto no habría sido posible sin la Ley de Fomento al Cine Nacional, que el pasado 3 de febrero de 2016 cumplió años de vigencia. Este cuerpo legal surgió como una conquista de un sector organizado de la sociedad civil que, a lo largo muchos años, luchó por una ley que apoye de forma decisiva la producción cinematográfica y audiovisual a través de mecanismos de fomento.

La Ley permitió la creación de una institución que, a lo largo de una década, ha gestionado diez convocatorias consecutivas al Fondo de Fomento Cinematográfico, lo que ha hecho posible, la inyección de forma directa de recursos económicos desde el Estado hacia el sector, para cumplir así un compromiso institucional: fomentar el crecimiento y desarrollo del cine y el audiovisual nacional, en sus diferentes ámbitos. Hoy, tras diez años de vigencia de la Ley de Fomento de Cine Nacional, nuestro trabajo como Consejo Nacional de Cinematografía se evidencia en los 9.092.194,00 USD en incentivos económicos, entregados a 405 proyectos beneficiarios.

El contexto actual nos obligó a replantearnos el rol que juega el Consejo Nacional de Cinematografía del Ecuador como la institución clave para el fomento del cine y el audiovisual ecuatoriano. En 2016, el apoyo del Ministerio de Cultura y Patrimonio fue clave para lanzar una nueva convocatoria al Fondo de Fomento Cinematográfico en un “tiempo récord”. Sin embargo, la responsabilidad de gestionar esta convocatoria en poco tiempo y con menos recursos que el año pasado, nos obligó a plantearnos algunas preguntas sobre nuestro quehacer. Nuestro objetivo no fue otro que asegurar que la Convocatoria anual siga siendo un mecanismo efectivo para el fomento de un cine diverso, caracterizado por múltiples miradas y propuestas narrativas y estéticas.

¿Cómo agilitar los procesos técnicos y administrativos financieros tras la convocatoria? ¿De qué manera seguir implementando acciones afirmativas a favor de esas “otras formas” de hacer cine? ¿Cómo apoyar la reconstrucción del tejido social en las zonas afectadas por el terremoto que asoló el país el pasado mes de abril? ¿Cómo contribuir a la profesionalización del sector, mediante unas bases con criterios técnicos?

Todas estas preguntas nos obligaron a repensar la institución y sus procesos y, con el apoyo del Consejo Directivo de la institución, poner en marcha una Convocatoria sui-generis por los resultados alcanzados. Esto se evidenció el pasado 31 de octubre cuando, pese al recorte presupuestario que enfrentamos, se anunciaron públicamente los nombres de los beneficiarios del Fondo de Fomento Cinematográfico que, este año, inyectará incentivos económicos por un monto de 485.000,00 USD destinados a 20 proyectos en siete categorías: Guion y/o desarrollo, Producción, Postproducción, Promoción y estreno, Exhibición de cine independiente, Formación de cine y Difusión en Manabí y Esmeraldas.

Durante los últimos diez años la acción afirmativa; es decir, las medidas a favor de aquellos grupos o colectivos que históricamente no han ejercido sus derechos culturales, han sido el eje de nuestra gestión, en el contexto de un país muy diverso y atravesado por varias problemáticas sociales de larga data. Ecuador es diverso desde el punto de vista geográfico, pues un territorio relativamente pequeño abarca cuatro regiones naturales. Es diverso desde el punto de vista étnico ya que existen 14 nacionalidades y 20 pueblos. Y es también un  diverso también desde el punto de vista cultural, porque esos grupos éticos comparten una cultura en común, pero también conservan sus propias prácticas y valores. De allí, la producción cultural, en este caso el cine, también debe dar cuenta de esas múltiples miradas y escuchas.  De cara a 2017, nuestro reto sigue siendo apoyar esos diferentes tipos de producción que, para acceder a recursos económicos del Estado para su realización, deben cumplir con ciertos requisitos que son, ante todo,técnicos.

Otro desafío es la construcción participativa y colectiva de unas políticas pública de fomento al cine y al audiovisual como formas de expresión cultural. En ese sentido, la Ley Orgánica de Cultura, aprobada el pasado 10 de noviembre/2016 en segundo y definitivo debate en la Asamblea Nacional, dispone que el CNCine pase por un proceso de transición para transformarse en un Instituto de Cine y Creación Audiovisual, articulado al  Sistema Nacional de Cultura.

El nuevo instituto ampliará el campo de acción del CNCine, a través de la gestión y el fomento a la producción de contenidos, tanto cinematográficos como audiovisuales. Con este fin, el fomento de la creación cinematográfica y audiovisual se financiará con recursos públicos y  el importe de multas y sanciones, entre otros aportes. Los fondos serán  administrados y distribuidos en base a criterios técnicos, pero cumpliendo un principio de no discriminación en el acceso a dichos incentivos.

La ley también se destaca la necesidad de la construcción de matrices culturales a través de la producción audiovisual que reflejen parte de la identidad cultural nacional. Además, con el objetivo de impulsar exhibición y difusión de este tipo de producciones, la Ley establece la implementación de la Red de Espacios Audiovisuales integrada espacios idóneos para la proyección de contenidos cinematográficos y audiovisuales, administrados por el sector público o privado, para los cuales se establecerá un sistema de incentivos. De esta forma, la nueva Ley Orgánica de Cultura es un cuerpo legal sienta las bases para la construcción de política públicas para el sector, con el fin de institucionalizar los mecanismos de fomento que ha implementado el CNCine en los últimos diezaños, y lograr una mayor incidencia en ámbitos como los de la exhibición y la distribución, que son clave para el desarrollo y crecimiento del sector.

"Es necesario trabajar en el acercamiento sostenido hacia los exhibidores con el fin de llegar a la firma de convenios de exhibición y distribución para la que las películas nacionales se estrenen con un número establecido de copias por un plazo de dos o tres semanas en salas, y que continúen en exhibición si la taquilla de la película supera un número promedio de espectadores."

Ecuador cierra 2016 con diez largometrajes estrenados en salas de cine comercial durante 2016, así como una proyección internacional importante. Así, por ejemplo, “Alba”, la ópera prima de Ana Cristina Barragán, ha recorrido 27 festivales y se ha llevado 13 premios, uno de ellos la Mención Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián y está nominada para representar al Ecuador en la edición 207 de los Premios Goya. Otra película que sin duda tendrá una proyección internacional significativa es “Sin muertos no hay Carnaval”,  la más reciente producción de Sebastián Cordero,  que competirá con otras 14 producciones latinoamericanas para ser nominada como Mejor Película de habla no inglesa en la 89. edición de los Premios Oscar.

De cara a 2017, nuestro mayor reto es seguir  apoyado el cine nacional a través de mecanismos de financiamiento a la producción y, al mismo tiempo, cumplir con una tarea pendiente: apoyar de forma  efectiva la exhibición y distribución. El primer paso para ampliar la difusión sería re-pensar nuevos mecanismos de financiamiento a la exhibición y distribución, desde una visión más amplia de lo que entendemos como difusión. No hay que perder de vista que el mercado  no está limitado al theatrical (salas de cine multicomplejo, ubicadas en centros comerciales), sino que también incluye otras ventanas de exhibición desde las cuales se puede consumir cine: la televisión, el DVDy/o Blu-ray, las plataformas VoD, etc.

Los nuevos hábitos de consumo “acortan” la exhibición de una película en sala, ya que los consumidores exigen o demandan una oferta constante de nuevos filmes, lo que obliga a los exhibidores a destinar más pagos por exhibición.  Además, hay que tener en cuenta que si bien no es imprescindible que una película se estrene en una sala, la exhibición de una producción nacional en el mercado theatrical le da una “existencia oficial ” a esa película e inaugura su carrera comercial de una manera más sólida y con mejor proyección en otras ventanas de exhibición. Tenemos que trabajar en una política de promoción de nuestro cine a nivel regional, a cargo de las autoridades cinematográficas de los países de la región.

En el Ecuador, si bien el Consejo Nacional de Cinematografía apoya desde mecanismos de financiamiento la exhibición y distribución (categoría Promoción y estreno del Fondo de Fomento Cinematográfico) es necesario trabajar en dos grandes temas: un acercamiento sostenido hacia los exhibidores con el fin de llegar a la firma de convenios de exhibición y distribución para la que las películas nacionales se estrenen con un número establecido de copias, por un plazo de dos o tres semanas en salas, y que continúen en exhibición si la taquilla de la película supera un número promedio de espectadores.

Otra tarea pendiente es incidir en la formación a nivel universitario, o bien mediante procesos de enseñanza-aprendizaje no formal, ya que la distribución de cine nacional en el caso ecuatoriano aún es un campo en vías de profesionalización. La formación en las universidades está orientada hacia la producción de cine y frecuentemente pasa por alto la distribución y exhibición de una película e salas u otras ventanas, que son etapas clave para que una película llegue a sus espectadores.

Las autoridades cinematográficas de la región debemos incluir en nuestras agendas nuevos mecanismos de financiamiento para la difusión de cine en las nuevas ventanas: la televisión, el DVDy/o Blu-ray, las plataformas VoD, etc… En Ecuador, un balance general de la exhibición cinematográfica a lo largo de 2015 evidencia que el mercado theatrical no es la única ventana desde la cual se puede ver cine. Un ejemplo en este sentido fue “Un secreto en la caja”, del director Javier Izquierdo. La película estuvo disponible en la página web www.unsecretoenlacaja.com, así como la red social Youtube, desde el domingo 20 hasta el jueves 31 de marzo/2016, con un total de 8 mil visualizaciones (según datos proporcionados por los productores)  Luego de su estreno on-line, la película se exhibió en el mercado thetrical (Cine Ochoymedio). Esta película obtuvo un apoyo de $16.000 en la categoría Promoción y Estreno del Fondo de Fomento Cinematográfico Convocatoria 2015.

Otro ejemplo ilustrativo fue la puesta en marcha del Sistema Nacional de Difusión Cinematográfica, siendo uno de sus  proyectos “Territorios de Cine”. Este proyecto opera como una red que articula nuevos contenidos (cine ecuatoriano) con el trabajo de gestores de exhibición en territorio (gestores que programan de forma permanente cine en espacios que no son salas de cine). Territorios de Cine cuenta con un fondo de películas en constante crecimiento, para proyecciones en teatros, auditorios y otros espacios que vayan más allá de las salas de cine comercial. La información sobre este proyecto está disponible en: http://territoriosdecine.gob.ec/forma-parte/

A  nivel regional, el mercado cinematográfico de cada país presenta un nivel de desarrollo distinto. No se puede hablar de un mercado único, con las mismas características comunes en todos los países, ya que si bien hay problemáticas comunes, la legislación varía de  país a país. En Ecuador, por ejemplo, la Ley Orgánica de Cultura prevé la creación de un instituto de cine con nuevas competencias, sobre todo en el ámbito de la regulación y control. Desde Ecuador, hay trabajo por hacer: en primer lugar, debemos potenciar la producción de información sobre nuestro mercado cinematográfico, para que la política pública debe dar cuenta de nuestra realidad; y, en segundo lugar, re-pensar la legislación que norma nuestro trabajo, para hallar posibles puntos en común con la legislación de otros países y, desde ahí, pensar en la posibilidad de posibles regímenes de coproducción y distribución.