• “Cenizas” y “El río”: el poder de la naturaleza y lo femenino en los estrenos mundiales del 35º Festival de Miami

    "El río" de Juan Pablo Richter.

  • “Cenizas” y “El río”: el poder de la naturaleza y lo femenino en los estrenos mundiales del 35º Festival de Miami

    "Cenizas" de Juan Sebastián Jácome.

“Cenizas” y “El río”: el poder de la naturaleza y lo femenino en los estrenos mundiales del 35º Festival de Miami

Secretos familiares, mujeres atrapadas y entornos naturales que cambian con su fuerza e impredecibilidad el rumbo de los acontecimientos. Las dos ficciones que tuvieron su estreno mundial el pasado 14 de marzo en Miami, la ecuatoriana “Cenizas” de Juan Sebastián Jácome y la boliviana “El río” de Juan Pablo Richter, exploran temáticas similares con poderosas historias que incitan a la reflexión y el debate.

Galo (Diego Naranjo), el padre de Caridad (Samanta Caicedo), abandonó a su familia envuelto en una nube de acusaciones y sospechas. Quince años más tarde, el volcán Cotopaxi entra en actividad. Las cenizas empiezan a cubrirlo todo y Caridad decide buscar refugio en la casa de su padre, hecho que la enfrentará con emociones reprimidas durante demasiado tiempo.

“Cenizas”, segundo largometraje de Jácome (“Ruta de la luna”, 2012), contó con apoyos del fondo ecuatoriano CNCine e Ibermedia, tiene ventas internacionales por FiGa Films y es una coproducción entre la ecuatoriana Abaca Films y la uruguaya Raindogs Cine. La colaboración entre ambos países se dio en forma orgánica. “Viví dos meses con Germán Tejeira en Madrid por la Fundación Carolina. Yo estaba con mi primera película y él con la suya (“Una noche sin luna”, 2014). Nos hicimos muy amigos y en 2015 él viajó a La Casa Cine Fest en Ecuador, leyó el guión y le gustó mucho y nos propuso ser coproductor de la película” cuenta Jácome a LatAm cinema, y una de las productoras del filme, Irina Caballero, agrega: “Nos mudamos a Uruguay para la postproducción y fue como estar en casa, ya que las industrias de ambos países son muy parecidas”.

“Cenizas” es también producida por Andrew Hevia, compañero de Jácome en Florida State University Film School y productor de la ganadora del Óscar “Moonlight” (Barry Jenkins, 2016). Hevia, quien estuvo presente durante las tres semanas que duró el rodaje, explica algunas de las diferencias entre filmar en Estados Unidos y en Ecuador: “Filmar en Ecuador no es tan diferente de hacerlo en Miami, dado que aquí (Miami) ya no hay mucha infraestructura, la industria real ha migrado a Atlanta. La ventaja en Ecuador es que te encuentras con una comunidad más dispuesta a trabajar contigo porque una película les resulta una idea novedosa. En cambio, por ejemplo en Los Ángeles te dicen “¿Quieres hacer una película? Genial, aquí tienes el listado de precios, esto es lo que cuesta”. En Ecuador hay más flexibilidad, pero uno de los problemas es que quizás no tienen tanta experiencia en producción, entonces hay que manejarse de otra manera. Igualmente es un ambiente en el que me siento cómodo” opina Hevia, y adelanta que ya está planificando nuevos proyectos en conjunto con Jácome y Caballero.

Jácome, quien también escribió el guion, se valió de la sensación de terror e incertidumbre que sobrevolaba la región durante la erupción del volcán Cotopaxi en 2015 para contar una historia sobre un episodio familiar enterrado que hace fuerza para salir a la luz. “Creo que uno no se puede desprender de la naturaleza, pienso que un volcán es también de alguna manera un ser vivo. En esta película hablo sobre el silencio y el hermetismo, y el volcán tiene esa experiencia de ir durante años cocinando algo en silencio y levantando presión hasta que de repente explota” explica el director y guionista, y agrega que espera que cuando el filme se vea en salas de todo Ecuador, en junio de este año, la historia de Caridad inspire al diálogo. “Romper el silencio es el primer paso para luchar contra del abuso. De hecho, en Ecuador nos estamos aliando con colectivos que trabajan con temas de abuso y feministas, y queremos llegar a la mayor cantidad de gente y crear un debate” concluye Jácome.

"Las dos ficciones, que tuvieron su estreno mundial el pasado 14 de marzo en Miami, exploran temáticas similares con poderosas historias que incitan a la reflexión y el debate."

Sebastián (Santiago Rozo) deja La Paz para irse a vivir con su padre a Beni, un departamento del norte de Bolivia. All se enfrenta a un entorno cargado de abusos de poder y corrupción, en un hermoso paisaje con un río que es en cierto modo testigo y juez de lo que ocurre. “El río” es la ópera prima de Juan Pablo Richter y es una coproducción entre la boliviana Pucara Films y la ecuatoriana Caleidoscopio Cine. El filme recibió los fondos de fomento del Programa Ibermedia y del Instituto de Cine y Creación Audiovisual de Ecuador, el premio de postproducción Colour en Usina del Sur 2017 en Uruguay y participó del Foro de Coproducción del Festival de San Sebastián (2014), el Taller de Producción Produire Au Sud del Festival de Cine de Nantes (2014) y el Encuentro de Coproducción del Festival de Guadalajara (2015).

Richter, al igual que Jácome, también se valió de lo que sucedía a su alrededor para escribir el guion. “Yo estaba cubriendo un reportaje de una chica que desapareció, entonces empecé a pensar en la idea de hablar de los entornos violentos. En Latinoamérica vivimos desde chiquitos conscientes de que estamos en un lugar muy violento, muy inseguro, y esto es algo que sufren especialmente las mujeres. El lugar en el que yo filmé la peli, el Beni, es quizá la parte más conservadora del país” explica a LatAm cinema el guionista y director. Paola Gosalvez, productora del filme, cuenta los desafíos de haber elegido esas locaciones para el desarrollo de la historia. “Lo lindo de filmar allí, que es en el noreste de Bolivia muy cerca del Amazonas, es que son lugares absolutamente vírgenes que no se han visto antes en películas bolivianas. Son paisajes increíbles, donde ponías la cámara tenías una locación hermosa, y la naturaleza, empezando por el río, es protagonista de la película, entonces tenía que ser un lugar paradisíaco y a la vez un poco abrumador. El reto más grande en términos de producción ha sido la seguridad, porque como filmábamos en agua todo el tiempo tuvimos que prever mucho y nos acompañaba todo el tiempo la Naval con botes de seguridad. Además había ríos con pirañas que debíamos evitar, y un gran esfuerzo por parte de los departamentos de vestuario y maquillaje, que en cada repetición de tomas en el agua tenían que volver a cambiar y secar a los personajes. Encima nosotros filmamos en junio, que en Bolivia es invierno, y en muchas escenas de los ríos y las piscinas hacia un frio tremendo, entonces los actores dieron muchísimo de sí y nosotros tratamos de apoyarlos para que estuvieran lo mejor posible. Otro problema fue que justo el año que filmamos la película (2016) salió la amenaza del Zika, entonces parte del equipo que tenía que ir a filmar a Bolivia no fue porque tenía miedo, a pesar de que no se había registrado ningún caso en la zona. Yo tuve especial cuidado en avisar a todo el mundo, en tener las locaciones fumigadas, rociar a la gente con repelentes regularmente, etc. Es decir: hay un montón de beneficios de filmar en estos lugares maravillosos, pero a nivel logístico es un reto aparte” explica Gosalvez, quien según Richter también jugó un rol importante en la construcción de la historia. “Mi mayor desafío fue el de escribir un relato feminista siendo hombre. Eso fue algo que tuve muy presente y siempre he tratado de ser muy cuidadoso, de preguntar, de recibir feedback. En eso Paola ha sido fundamental, tener varias cabezas de área mujeres en el equipo fue maravilloso, el montaje lo hicieron dos mujeres: Camila Mercadal de Chile y Eliane Katz de Argentina”, cuenta el director y guionista.

“El río” se estrena el próximo 9 de agosto en salas de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Sucre y Tarija, con distribución a cargo de BF Distribution. “En Bolivia me encantaría que la viera un público que no es tan cercano a mí y escuchar su percepción. Ojalá podamos dialogar al respecto. Creo que la equidad de género y la violencia tienen que dejar de ser sólo ideas, es importante asimilarlos y tenerlos en cuenta y empezar a tomar acciones específicas que no sean simplemente hashtags en redes sociales. Pienso que es importante trabajar mucho en educación al respecto, con los chiquitos. Quizás esta generación ya está perdida, pero hay muchos que hacer para lo que viene adelante”, opina Richter.