• FICValdivia 2016: Seis nuevos directores se presentan en la competencia chilena

    “Pastora”, de Ricardo Villaroel.

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    “7 semanas” de Constanza Figari.

  • FICValdivia 2016: Seis nuevos directores se presentan en la competencia chilena

    “Mala junta”, Claudia Huaiquimilla.

FICValdivia 2016: Seis nuevos directores se presentan en la competencia chilena

La Competencia de Largometraje Chileno es un espaldarazo para los nuevos realizadores nacionales. En esta 23ª edición del Festival Internacional de Cine de Valdivia, seis primeras películas de otros tantos realizadores encuentran en esta sección su plataforma de lanzamiento, teniendo cinco de ellas su premiere mundial en este marco.

Tras debutar en la dirección de largo junto a Camila Donoso en la aclamada “Naomi Campbel”, Nicolás Videla se estrena en solitario con “El diablo es magnífico”, una película independiente y autogestionada rodada en París. “La película aborda temas como la identidad, el género fluido y el exilio. Nos instalamos en la capital del amor, París, para hablar de la desilusión del amor romántico así como para cuestionar los valores franceses de la libertad, la igualdad y la fraternidad, a partir de una crítica mirada trans y sudaca. La historia transcurre en París, ya que la protagonista estaba allá y en ese entonces era inminente su regreso a Chile, tema central de la película”, cuenta Videla a LatAm cinema.

Precisamente, el film sigue a Manu, inmigrante trans, en sus últimos días en la capital de Francia antes de regresar a Chile. Al igual que en “Naomi Campbel”, los límites entre la ficción y el documental son difusos, con la protagonista interpretándose a sí misma. “Es una ficción que tiene su matriz en lo fáctico. Como mi inspiración viene de quienes me rodean, trabajo desde esa experiencia y no la invento, sino que quiero retratarla, inmortalizarla y reconstruirla en una nueva narración que apoye el mensaje que se quiere entregar. No es una actriz quien interpreta, sino que es la protagonista de su historia la que la rearticula y la cuenta, lo que hace a la película letal en su deconstrucción del binarismo del que se afectan los géneros cinematográficos. En ese sentido es similar a ‘Naomi Campbel’, pero también coquetea con el cine ensayo y la performance”, detalla.

Esa búsqueda por la hibridación puede verse también en “[Pewen] Araucaria”, de Carlos Vásquez Méndez, la única de las producciones de esta sección que no tiene su estreno mundial en FICValdivia, ya que previamente integró la selección de Cinéma du Réel. “Yo no tengo nada claro si es documental o ficción y aunque me parezca que la respuesta es irrelevante, la duda se presenta interesante ya que esa indefinición sitúa la película en una zona de confluencias, lejos del aislamiento de los espacios delimitados”, señala el realizador.

La película sigue el viaje de un joven poeta tras un prolongado duelo a la tierra ancestral de los Pewenche, en el sur de Chile. Si bien Vásquez no es afecto a “la idea de cines nacionales” y considera “que la película trata una problemática presente en todo el continente americano”, se entusiasma particularmente con esta primera exhibición en el país. “Soy plenamente consciente del interés que despierta hoy en Chile todo lo relativo al mundo Mapuche. En Valdivia será la primera vez que la película se proyecte en el país donde fue filmada y estoy muy interesado en conocer algunas de las lecturas que pueda generar la película”, comenta.

Desde la ficción de “Mala junta”, Claudia Huaiquimilla – directora de origen mapuche – narra una historia sobre seres invisibilizados. “Siento que al ser mi primera película sufrí de la ansiedad de querer decir muchas cosas a la vez y hoy, mirando ya con un poco de distancia, creo que principalmente ‘Mala Junta’ trata del desarraigo. Y el desarraigo en diferentes ámbitos, encarnados por dos adolescentes: uno catalogado de delincuente y enviado al SENAME y el otro un tímido joven mapuche que sufre de bullying por su ascendencia indígena. Creo que somos un país muy encasillador y prejuicioso, y esta película busca darle un espacio a aquellos personajes que, a mi modo de ver, son constantemente invisibilizados”, analiza.

El mundo mapuche se hace presente aquí desde una mirada personal, apoyada en su propia educación, formación y experiencia. “Otros lamgen (hermanos) ya han tratado antes el tema, pero principalmente desde el área del documental. Yo me siento más cómoda narrando desde la ficción. Pensando en diferencias respecto al trato que le han dado otros cineastas al mundo mapuche, creo que mi búsqueda tiene que ver con un relato desprejuiciado. Intenté salir de la imagen estereotipada del mapuche y asumir el sincretismo en el que vivimos y en el que fui criada. Y, por otro lado, hacer un contrapunto a las imágenes que el chileno ve generalmente en televisión. Aquí el punto de vista está dentro del hogar mapuche, en realidad, de mi familia”, explica.

"Las películas que integran la competencia chilena de este año son un resumen de una producción nacional diversa, que explora nuevas formas narrativas, ahonda en el tema de la identidad y expone una mirada crítica sobre el país"

Sobre maternidad, a partir del caso real de una pastora aymara sentenciada por la desaparición de su hijo, se propone hablar “Pastora”, de Ricardo Villaroel. Documental contemplativo de relato coral, muestra la forma de vida de mujeres aymaras que ejercen su maternidad en un entorno adverso. “Lo que me interesa abordar es la maternidad andina, específicamente la maternidad ejercida en las condiciones hostiles de un mundo en retirada. Lo que más me sorprende de la maternidad no es el hecho obvio de dar vida, sino algo mucho más profundo, que es hacer posible que la nueva vida tenga un espacio simbólico que habitar. En los pueblos originarios de América se da la condición para explorar todo aquello, ya que la vulnerabilidad material e incluso cultural producto de la conquista, colonización, expropiación y subyugación a la que se han visto sometidos ha dejado huella”, comenta el director.

La película fue rodada durante un mes en la comuna más septentrional de Chile, en el extremo trifronterizo con Perú y Bolivia. “El lugar presenta varios desafíos, la altura sobre los 4000 mts; la distancia también es un tema, ya que un pueblo puede estar a 30 kilómetros de otro y no siempre cuentan con lugar para alojar o a veces no hay gente. Las condiciones climáticas también eran un factor a tener siempre en cuenta porque el clima era de todas maneras extremo. Pero es un lugar con una naturaleza extraordinaria, abismante. Recuerdo el rodaje como un momento lleno de desafíos, de mucho aprendizaje, pero increíble, porque entrar en contacto y poder vincularme con aquellas mujeres andinas ha sido fantástico. Son portadoras de un tesoro invaluable”, cuenta.

Movilizada por una historia real, Constanza Figari habla sobre el aborto en “7 semanas”, precisamente en un momento de álgido debate en el país. “La sociedad chilena es tremendamente dura. Solemos juzgarnos los unos a los otros, sin respeto y sobre todo, sin empatía. En ‘7 Semanas’ se expone un caso particular, con una mujer particular que se ve enfrentada a una situación difícil que jamás pensó que tendría que enfrentar. Espero que nuestra película aporte a generar un diálogo más sano y empático en torno al aborto, y más importante aún, aporte a que se hable y discuta sobre el aborto mayoritario que ocurre en Chile, ese que no responde a ninguna de las tres causales que recién hemos aprobado ‘discutir’”, señala la debutante realizadora.

Para Figari esta película reafirma su interés por abordar temas relacionados al género. Sobre ello, explica: “Es difícil ser mujer. A mi me costó muchos años aceptar mi género, dejar de verlo como una debilidad y tomarlo como una oportunidad. El cine es un espacio donde se pueden proponer y generar cambios, y me gusta el desafío de retratar a la mujer del Chile de hoy, desde una mujer. Es un desafío ambicioso, puesto que todas somos distintas, pero espero poder acercarme a ese retrato desde aristas diferentes, que puedan dar atisbos de lo que vivimos, queremos y sentimos las mujeres, siempre con un objetivo de entregarle realismo y vida a esos personajes femeninos, tan comúnmente retratados por directores hombres”.

Finalmente, Álvaro de la Barra entrega el film más personal e íntimo con “Venían a buscarme”, donde habla sobre su identidad a partir de la historia de sus padres que murieron ejecutados en una emboscada durante la dictadura de Pinochet, en la esquina de su jardín de infantes. “Al ser un proyecto tan personal, podría decir que llevo todo la vida pensando en un proyecto cinematográfico como este”, afirma el realizador. A partir de ser reconocido legalmente como hijo de sus padres en Chile, de donde había salido con una identidad clandestina, decide iniciar el documental en “búsqueda de ausencias”.

“Siendo un documental de construcción de la memoria, pudiera tener infinidad de matices pero a mí me interesaba hablar desde un punto más personal, el cómo sobrellevar las ausencias de tus padres consciente  que los perdiste a tan temprana edad. Y del cómo la distancia física y temporal hace más difícil esta búsqueda  que quizás no logra ser más concreta que el imaginario que pude hacerme en mi infancia”, detalla.

Estas seis películas que integran la competencia chilena de este año son un resumen de una producción nacional diversa, que explora nuevas formas narrativas, ahonda en el tema de la identidad y expone una mirada crítica sobre el país.