• Un estudio ofrece el primer mapeo de la animación brasileña: una industria activa y en crecimiento

    Portada del estudio “Eu sou animação no Brasil”

  • Un estudio ofrece el primer mapeo de la animación brasileña: una industria activa y en crecimiento

    Imagen de “Uma história de amor e fúria”, de Luiz Bolognesi.

  • Un estudio ofrece el primer mapeo de la animación brasileña: una industria activa y en crecimiento

    Imagen de “O menino e o mundo”, de Alê Abreu.

  • Un estudio ofrece el primer mapeo de la animación brasileña: una industria activa y en crecimiento

    Imagen del cortometraje “Guida”, de Rosana Urbes.

Un estudio ofrece el primer mapeo de la animación brasileña: una industria activa y en crecimiento

En los últimos años, la animación brasileña ha demostrado ser una industria competente a nivel internacional. El Cristal de Oro en las ediciones 2013 y 2014 del Festival de Annecy para “O menino e o mundo” y “Uma história de amor e fúria”, respectivamente; junto al doble reconocimiento del corto “Guida” de Rosana Urbes en la edición 2015 así lo avalan.

En la actualidad, el sector brasileño se encuentra produciendo al menos 104 proyectos de animación, de los cuales, mayoritariamente son grafismos para spots y publicidad, realizados en animación digital 2D y financiados a través de contratos comerciales. Esos son los datos que arroja el estudio “Eu sou animação no Brasil” realizado por Cristiane Fariah, animadora y docente investigadora de la Universidad Federal de Minas Gerais que se propone elaborar una fotografía interna actual del sector con el objetivo de colaborar con la comunidad y contribuir con el crecimiento de la industria. Y según explica la investigadora a LatAm cinema, ya ha dado su primer resultado. “Ahora mismo un animador de la ABCA (Asociación Brasileña de Cine de Animación) me preguntó si podía usar los datos para conseguir fomentar una línea de apoyo en el BNDES”.

El estudio, el primero que se realiza en el país, se presentó en la última edición de Animamundi y su informe puede ser consultado en el siguiente enlace. Éste fue elaborado a finales del año 2014 y se tomó una muestra de 105 empresas y 840 profesionales. “Como no existían datos anteriores a este estudio, éstos solo son los primeros parámetros. Lo que podemos afirmar es que, como mínimo, tenemos esa cantidad de personas y empresas trabajando en animación en Brasil, y sabemos que el número es mayor. Solo será posible trazar un escenario real con estudios regulares y comparados”, afirma Fariah. Mientras tanto, este primer informe ofrece algunas pistas de la envergadura del sector, el cual se muestra vivo y en crecimiento.

Los Estados en los que la animación presenta mayor actividad son São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro. El 70% de las empresas consultadas se encuentran produciendo en la actualidad entre dos y cinco proyectos, de los cuales gran parte de éstos son grafismos, en tanto que el 46% de las productoras afirmó producir mayoritariamente estas obras. El 25% desarrolla cortometrajes, el 20% series y sólo el 7% produce largometrajes. No obstante, las empresas que mayor facturación anual registran son las que producen series: cinco de las siete entidades que facturan más de un millón de reales, afirman desarrollar este tipo de contenido.

Por su parte, el 55% afirma tener una factura anual modesta, con un máximo de 50.000 reales (unos 14.000 dólares), siendo en su mayor parte productoras de grafismo y cortometrajes. Asimismo, el estudio señala que el 43% de los siete largometrajes registrados tuvieron una facturación anual entre los 100.000 (28.000 dólares)y los 250.000 reales (70.000 dólares), y el 28% alcanzó esta cifra hasta el millón de reales (280.000 dólares).

"Los Estados en los que la animación presenta mayor actividad son São Paulo, Minas Gerais y Rio de Janeiro."

La técnica más utilizada por las empresas brasileñas es, con un 47%, la animación digital 2D. Le sigue la animación 3D -17%- y el stop-motion -11%-. En cuanto al formato de las producciones, el informe señala que en la actualidad, el 64% de proyectos que se realizan en stop-motion son cortometrajes, mientras que el 3D se usa mayoritariamente en grafismos -37%- y juegos, aplicaciones o contenido interactivo -26%-. Por su parte, el 2D se utiliza especialmente en cortometrajes -32%- y juegos -29%-. Tanto las series como los largometrajes no tienen una preferencia única, aunque respondiendo a la tendencia general, se observa un mayor uso del 2D en ambos formatos.

Financiación e industria

Según los datos de la investigación de Fariah, el 77% de los proyectos recurren a tres vías diferentes y simultáneas de financiación. La firma de contratos comerciales es la fórmula más demandada -el 88%-, mientras que el 75% lo hacen a través de concursos públicos y el 83% mediante de capital propio. Sólo el 20% solicita el apoyo del FSA (Fundo Setorialdo Audiovisual), de los cuales un 54% obtuvo éxito y recibió el Fondo. El estudio concluye que la línea más codiciada del FSA es el apoyo a producciones destinadas al mercado de TV (51%).

La animación brasileña coincide en que la participación en eventos de mercado e industria es fundamental para el sector. La mitad de las productoras consultadas participa en este tipo de espacios, mientras que el 50% restante no lo hace por no tener proyectos en condiciones para la venta -50%- o no contar con condiciones financieras para la participación -38%-. Los mercados nacionales son los más concurridos, siendo el Anima Mundi/Business el líder con un 71%, seguido por Río Content Market -60%-. El estadounidense Kidscreen es el más visitado del territorio internacional -37%-, seguido de los franceses MIPCOM-29%- y Annecy -15%-. El 12% de las compañías participan en dos eventos anualmente, combinando la mayor parte el mercado nacional de AnimaMundi con el MIFA de Annecy.

No existe el mismo empuje para formar parte de redes: solo el 44% de las entidades participa en alguna organización. El 43% está asociada a la ABPITV (Asociación Brasileña de Productoras Independientes de Televisión) y el 63% a la ABCA.

Profesionales

En cuanto a la situación de los profesionales, la investigación de Fariah señala que se trata de un mercado masculino, perteneciendo el 72% de las personas consultadas aéste género. La brecha salarial también está presente en el sector: el 21% de hombres reciben rentas superiores a los cinco mil reales mensuales, por el 13% de mujeres; y el 55% de éstos reciben siempre remuneración, por el 46% de las mujeres en la misma condición. Sin embargo, el porcentaje de mujeres que afirma tener formación superior -73%- es mayor que el de los hombres- 67%-.

El sector de animación brasileño se caracteriza por ser autodidacta: sólo el 44% de profesionales consultados afirma tener formación específica. Quizá por eso, y debido a la democratización de los medios en los últimos años, el conocimiento de técnicas digitales destaca por encima de las tradicionales: el 73% afirma dominar el 2D digital. En cuanto al software más usado, el estudio señala que el 71% utiliza el Photoshop, seguido del AfterEffects -56%-, Flash -42%- y Toon Boom -40%-. Se observa una tendencia a la especialización, en tanto que el 39% de los preguntados afirmó dominar una sola técnica y el 66% entre dos y tres softwares.

Entre las 135 escuelas citadas por los profesionales que cursaron formación en animación, las más repetidas fueron la Escola de Belas Artes de la Universidad Federal de Minas Gerais y la paulista Melies- Escola Cinema 3D e Animação. Precisamente, el estudio recomienda plantear políticas públicas para la producción de animación en el Estado de Minas Gerais, ya que presenta uno de los mayores porcentajes en cuanto a formación específica -59%, misma cifra que Río de Janeiro- y sin embargo, el 60% afirmó no recibir remuneración o solo en ocasiones, mientras que los salarios se centran entre los 1000 y 2000 reales (280-550 dólares) al mes. En São Paulo se concentra el mayor número de profesionales para los que la animación es la principal fuente de renta, pero los mayores honorarios –por encima de los 3000 reales/mes (830 dólares/mes)- se encuentran en el Estado de Rio de Janeiro.