“Sueño en el agua”, producir fuera de los márgenes de Buenos Aires

Estrenos - Argentina

“Sueño en el agua” es una película del santafecino Roberto Corvatta que acaba de estrenarse en la pantalla del Centro Cultural Ricardo Rojas de Ciudad de Buenos Aires, dentro del ciclo denominado ‘El cine del país’, que tiene como propósito dar pantalla a la producción independiente que se realiza fuera de Buenos Aires y que tiene dificultades para encontrar un espacio en la cartelera porteña.

Con funciones programadas durante este mes de junio -la próxima será el día 27-, “Sueño en el agua” cuenta el encuentro de dos almas gemelas: Antonio, de 65 años, y María, de 28 años. “Ellos se reconocen en su fragilidad y desde ese lugar intentarán armar una nueva vida”, sintetiza el director sobre una historia que tiene como tema la violencia familiar, siguiendo su interés por ahondar en cuestiones “que en general la gente calla, ese mundo oculto que existe y solo a veces se manifiesta”.

La película apenas está iniciando su camino y previo a la exhibición en el Rojas, se la ha visto en Venado Tuerto (Santa Fe), donde fue filmada, y en Rosario dentro del marco del Festival Latinoamericano de Rosario. Realizada de forma totalmente independiente, el director espera que este film -junto a su opera prima “Tomatito y los angelitos negros”, que trata sobre la discapacidad- pueda lograr ingresar al circuito de salas INCAA. “Sería realmente importante poder estrenarlas en estas salas, ya que se vería plasmado un logro inmenso debido a la forma en que fueron realizadas: sin aporte alguno”, afirma.

Sobre la producción de ambos films, detalla: “Pensé e intenté llevar adelante todas las formas posibles de financiar la película y a mi criterio ninguna funcionaba: ni vender entradas anticipadas, ni funciones anticipadas, ni pedir créditos, ni aportes de empresas privadas, etc. La producción del cine nacional tiene mucho de artesanal y de riesgo propio. Ambas películas fueron realizadas artesanalmente, emulando al teatro independiente de donde proviene mi primera formación artística y habiendo decidido el camino indie, ya que desde el interior del país era imposible o improbable obtener ayuda oficial, sea del estado provincial o nacional. Todo comenzó con la escritura del guión de ‘Tomatito y los angelitos negros’, después, la tarea no menor de sumar al proyecto amigos, actores y técnicos, direcciones de cultura de municipios y equipamiento. Con muy poco dinero ahorrado, sin cobrar un centavo, hicimos el mejor trabajo posible con la ilusión de que vean nuestro labor y sabiendo que estamos haciendo de forma independiente cultura, motivados por la pasión de hacer cine y muchos sueños. Una vez realizada la primera película, ‘Sueño en el agua’ fue un poco más fácil de producir, ya que existía el antecedente y había un elenco más importante en número, viajes y muchísimas locaciones y un cambio de soporte técnico de filmación y postproducción”.

Corvatta trabajó con equipos técnicos de gente de Venado Tuerto, Rosario y Buenos Aires, y un elenco de intérpretes de Venado Tuerto y Buenos Aires, con presupuestos acotados que no permitieron contar con el equipamiento idóneo para la resolución de algunas secuencias planteadas. “Igual quisimos hacerlo y lo hicimos, a riesgo de no ser comprendidos, pero con la claridad de que estamos haciendo un camino y un aprendizaje que nos lleva a una próxima realización con una experiencia única: la de hacer posible dos películas totalmente independientes”, afirma.

Siendo un director del interior del país, que se vio forzado a afincarse en Buenos Aires, recuerda que en sus inicios todo eran dificultades: “No existían escuelas, ni hablar de apoyo oficial. Ibas a las provincias a preguntar ¿cómo tengo que hacer para pedir apoyo al Incaa? Y todos se miraban”. En años recientes se ha procurado e incentivado una producción federal, aunque el director entiende que “falta amplitud, solo existe un único discurso, falta diversidad estética, y no solo eso, falta que cada capital provincial mire con más detenimiento al interior de su provincia”.

“Realmente estaría bueno que cada provincia tuviera su ‘propio INCAA’, cada provincia con dinero propio y que cada provincia pudiera ser lo que deba ser; que cada una represente su idiosincrasia con sus buenas y malas, sin que nadie diga cómo se debe filmar, y dejar que exista la posibilidad de distintos lenguajes y no el discurso único que vemos reflejado en muchas realizaciones. Esto daría reales posibilidades a los realizadores de todo el país. El dinero es federal, pues hagamos de una vez por todas federalismo”, analiza, apuntando: “Es justo decir que la administración actual del Incaa está trabajando muchísimo para lograrlo, pero son muchos años de otras políticas”.

Cynthia García Calvo