El CRFIC se expande al resto del país y apuesta por un cine independiente y miradas de mujeres

Festivales - Centroamérica / Caribe

Lo primero que llama la atención del Costa Rica Festival Internacional de Cine (CRFIC) es la fuerte presencia femenina. En su séptima edición, el 52% de las películas programadas son dirigidas por mujeres, la homenajeada es la directora de fotografía María Secco, y hay igual cantidad de mujeres y hombres al mando de clases magistrales y debates.

“Esto parte de un interés explícito de Ana Xóchitl Alarcón, la directora actual del Centro Costarricense de Producción Cinematográfica. Ella quiso poner énfasis en la presencia femenina, y a Raciel (del Toro, director del festival) y a mí nos pareció importante y atinado para el momento que se está viviendo en la región al respecto” cuenta a LatAm cinema Adriana Cordero Chacón, productora general de CRFIC, y agrega que la presencia de mujeres es un componente identitario del cine del país: “Hay más mujeres haciendo cine, especialmente ficción. Creo que es algo que se ha dado naturalmente, y además en este momento las mujeres estamos con muchas ganas de decir cosas y con mucha fuerza para decirlas. Entonces en ese sentido creo que Costa Rica no se ha quedado atrás y hay muchas mujeres animándose a hablar, a contar sus historias, y hay un público curioso por recibirlas. Yo siempre hablo de eso con mucho orgullo: aquí las mujeres son muy fuertes, y creo que eso es uno de los atractivos del cine costarricense hacia afuera”.

Lo segundo que se nota es la buena recepción del público, con salas que se llenan y funciones para las que hay que hacer largas filas. “Ese es uno de los objetivos del festival” explica Cordero Chacón. “No nos gusta hablar de formación de público porque sentimos que nosotros no tenemos que estar enseñándoles nada, pero lo que hacemos es brindarle un cine diferente que tiene interés en consumir. El cine en Costa Rica es 96% estadounidense, y fuera de San José no se exhibe otro cine que no sea el de Hollywood”.

Es por este motivo que en su edición 2019 el festival se extendió al resto del país, sumando a sus sedes en la capital funciones programadas en Cartago, San Ramón, Grecia, Pérez Zeledón, Jacó, Liberia y San Carlos. “Eso está funcionando muy bien, las salas han estado prácticamente llenas, un público que no estábamos seguros si iba a aceptar ese tipo de cine lo está aceptando perfectamente, así que estamos muy contentos” expresa la productora, y cuenta cómo fue la planificación de esta expansión. “Este año por un tema presupuestario no podíamos armar salas fuera de San José, así que nos tuvimos que poner de acuerdo con la Cámara Nacional de Exhibidores para pasar películas en salas comerciales. La idea es más adelante poder tener presupuesto para equipar otras salas y tener equipo humano del festival encargado de ellas. En Costa Rica el Ministerio de Cultura del anterior gobierno, cuyas autoridades son las mismas que las del gobierno actual, decidió enfatizar mucho el derecho a la cultura: aquí acceder a la cultura es parte de los derechos humanos, entonces eso es lo que se está procurando con el festival”.

Para que haya acceso a la cultura tienen que existir los medios para generar contenidos culturales, y si bien el momento actual del cine tico es fructífero, actualmente productores, realizadores y demás profesionales de la cinematografía nacional coinciden en que es indispensable la creación de una Ley de Cine. “Creo que no hay vuelta atrás en Costa Rica respecto a la cantidad de producciones, pero una Ley de Cine generaría que se hicieran aún más películas, de mayor calidad técnica, ya que a nivel humano el país tiene mucho potencial. Si no se aprueba una ley vendría un estancamiento, y eso nos preocupa a todos. El festival es una ventana del cine centroamericano hacia afuera, entonces si de pronto deja de haber producción nacional, el festival empieza a perder su atractivo. Para nosotros es esencial que los cineastas costarricenses se potencien, y para eso es fundamental que haya una ley de cine” concluye Cordero Chacón.