Filipe Matzembacher y Marcio Reolon, directores de “Beira-mar”

En una playa muy alejada de la típica imagen postal de Brasil, dos amigos redescubren su relación. Esa es la sencilla premisa de “Beira-mar”, la ópera prima de los gaúchos Filipe Matzembacher y Marcio Reolon, que desde el pasado 5 de noviembre se exhibe en salas brasileñas con distribución de Vitrine Filmes. En la sutileza para narrar esta historia de descubrimiento reside su fortaleza, resultado de un proceso creativo totalmente libre y artesanal, que buscó ofrecer un retrato particular y personal sobre la adolescencia. LatAm cinema dialogó con los realizadores sobre esta producción independiente realizada con su productora Avante Films, que en este 2015 se insertó en el circuito internacional participando de Cine en Construcción Toulouse y tiene como agente de ventas a FiGa Br.

Este es un retrato íntimo sobre la amistad y la adolescencia, donde la efervescencia de la juventud es opacada por un tono melancólico. ¿Cómo concibieron esta película y por qué les interesó ese tono específico?

Marcio Reolon (MR): El deseo de hacer “Beira-mar” surge porque a Filipe y a mí nos interesa mucho esa etapa de la adolescencia. Cuando éramos adolescentes teníamos dificultades en encontrar películas con las que pudiésemos conectar. Generalmente se presentaba la adolescencia de una forma más eufórica, más idealizada o nostálgica, y nosotros no sentíamos que nuestras adolescencias fueran así. Para nosotros era importante también hacer esta película lo más próximo posible de la edad de los personajes, para conseguir dialogar directamente y hablar de la adolescencia cuando se estaba casi dentro de esa etapa de la vida. Si bien es una etapa con euforia también tiene mucha melancolía, inseguridad y confusión. Es una época de desorientación.

¿Por esa necesidad de rodarlo tan próximo a la edad de los protagonistas es que decidieron filmar la película de forma independiente, sin tal vez esperar a obtener recursos públicos? ¿Qué significó eso?

Filipe Matzembacher (FM): Sí. Nos dimos un plazo para comenzar a filmar. Si esperábamos a ganar un fondo nos íbamos a alejar de la edad de los personajes. Trabajamos con un equipo que es el mismo con el que trabajamos en nuestros cortometrajes. Fue un equipo pequeño con amigos.

MR: Tuvimos las limitaciones propias de una película independiente, relacionadas con el presupuesto. Pero al mismo tiempo, nuestra intención era hacer una película con un proceso casi artesanal. Ensayamos durante siete meses con los actores; tuvimos un proceso muy cuidadoso e íntimo con cada integrante del equipo. Filmamos en orden cronológico. Esas son cosas que hoy en día uno lo hace con mucho dinero o con nada. Tuvimos mucha libertad de hacer las cosas como queríamos. Una cosa compensó a la otra.

"Buscamos dar una representatividad positiva."

Esta es una película que se apoya mucho en el trabajo actoral, pero eligieron dos actores amateurs. ¿Por qué tomaron ese riesgo en lugar de trabajar con gente de mayor experiencia?

MR: Los dos comenzamos trabajando como actores y hasta el día de hoy lo hacemos. Entonces para nosotros la actuación es el pilar fundamental de nuestro trabajo. Y para nosotros era importante ese proceso artesanal de ir construyendo juntos los personajes. Entonces necesitábamos gente dispuesta a participar en un proceso así. Y en centramos estos chicos, uno por facebook y el otro por recomendación, con poco o ninguna experiencia. Pero sentimos que no solo comprendían muy bien nuestra visión de la juventud y la sexualidad, sino que estaban muy interesados por expresar eso en la pantalla y trabajar esas escenas.

La película fue rodada en 2012, por lo cual su proceso de posproducción fue extenso. Si bien la película fue rodada en orden cronológico, teniendo muy claro lo que buscaban, ¿les sirvió ese tiempo para repensar la historia?

MR: Para nosotros es la historia de dos amigos descubriendo algo sobre el otro. Entonces queríamos que la narrativa siguiese esa misma línea, que el espectador comenzara sin saber nada de los personajes y fuese descubriendo cosas sobre ellos en la misma medida que lo hacían los personajes. El montaje fue muy interesante en ese sentido para ir acrecentando información sobre cada personaje pero pensando cuánto revelar sobre cada uno de ellos.

Esta es una película que aborda la relación entre dos adolescentes, que se da de forma muy natural y sin conflictos. ¿Cómo perciben en la actualidad la realidad de la comunidad LGBT en Brasil?

MR: Estamos en un momento de confusión. Por más que uno sienta que socialmente hay una apertura cada vez mayor, también se da un aumento en el conservadurismo de algún segmento de la sociedad. Lo cual asusta. Hacer esta película fue una tentativa de apoyar a la juventud LGBT que diariamente ve lacerada su autoestima por segmentos conservadores de la sociedad. Buscamos dar una representatividad positiva.

¿Qué destacan del momento actual del cine en Rio Grande do Sul?

FP: Creo que es destacable que las primeras escuelas de cine del estado están completando diez años de existencia. Entonces las primeras generaciones se formaron, crearon sus empresas, ganaron fondos, hicieron cortometrajes y ahora están haciendo sus primeros largometrajes. Creo que está surgiendo una nueva generación, que se ha formado en el estado y que cree en el intercambio entre las productoras. Algo que tal vez pasó hace treinta años en Sao Paulo o Río, ahora está sucediendo en Porto Alegre.