Films in Progress: Juan Carlos Donoso Gómez, director de “Saudade”

Cinematografía emergente en la región, la ecuatoriana “Saudade” es una de las películas más destacadas de la nueva generación de cineastas del país. Recientemente premiada por The Global Film Initiative y presente en el Producer’s Network de Cannes, la opera prima de Juan Carlos Donoso Gómez ofrece un retrato generacional de la juventud que creció con la crisis económica de finales de los años 90 como telón de telón de fondo.

¿De qué habla “Saudade”?

“Saudade” habla de un viaje hacia lo intraducible, lo que no se puede nombrar sino con el significado entreverado de una palabra que para mí resume el sentimiento de estar vivo. “Saudade” intenta nombrar el ambiente de la adolescencia con sensaciones, imágenes, sonidos; sus anhelos y sus desgarramientos; el despojo que representa crecer y buscarse. Es más, crecer a la fuerza, cuando vives en un país que se cae a pedazos, igual que tu entorno y tu familia. En la historia, es fundamental que el personaje principal, Miguel, escriba poesía para poder apoderarse de quién es y así comprender por dónde tiene que seguir caminando.

La película traza un paralelismo entre la crisis económica ecuatoriana de 1999 y la adolescencia. ¿Cómo relacionas ambas etapas?

Desde el inicio me pareció que los dos escenarios estaban destinados a estar juntos. Lo personal y lo público, lo político y lo íntimo, lo macro y lo micro. Para así hacer explícito que lo personal es político, que todas nuestras relaciones, deseos, sueños, son acontecimientos dentro de un tejido y una construcción histórica. Ecuador, Miguel y sus amigos, atraviesan la crisis, existencial o social, es igual. Quizás a nosotros nos hizo falta perder la moneda para empezar a preguntarnos quiénes somos, quizás cuando eres adolescente hace falta que tu mundo se venga abajo para poder rehacer uno por tu cuenta, con tu marca de la experiencia.

En la historia se integra Argentina como escenario, un país que en una época cercana también vivió una fuerte crisis económica. ¿Qué tanto se manifiesta ese contexto socio-político en la trama, y cómo fue la colaboración con Argentina, el país coproductor?

Desde el principio nos interesó mucho coproducir con Argentina, un país hermano. Casi toda mi generación de amigos se fue para allá a hacer la universidad, yo me quedé. Eso marcó mucho la historia de la película. Argentina me robó mi entorno, por así decirlo, pero además su crisis fue muy similar a la nuestra, el “corralito”, yo diría que fue el mismo “plan de crisis”. De ahí que haya usado una toma de Domingo Cavallo conversando con el ex-presidente Jamil Mahuad, que fue uno de sus asesores. Todo se puso muy barato allá y la clase media de acá salió corriendo, empobrecida también por el feriado bancario. Fue un shock latinoamericano. En la película la madre ausente del personaje principal está exiliada en Buenos Aires. Pero también es una especie de tributo. Nosotros tuvimos mucha relación con Argentina en los tiempos de la militancia de nuestros padres y acá también se recibieron muchos exiliados. Queda mucho por explorar sobre esa hermandad entre nuestros países. A nuestro coproductor, Claudio Bartel de Cineína, lo conocí en el Talent Campus de Buenos Aires en 2009; Sarahí Echeverría (nuestra productora) cerró el trato con él durante el mercado del festival de Cartagena. La experiencia ha sido de un intercambio notable, tanto a nivel de equipo técnico, como en la producción ejecutiva por ambas partes.

Ecuador tiene una cinematografía emergente en la región, ¿cómo fue el camino para viabilizar este proyecto y cómo analizas este momento que pareciera de despegue para el cine ecuatoriano?

Fue muy, muy duro. “Saudade” no tuvo mucho desarrollo hasta que ganó el fondo del Consejo Nacional de Cine e Ibermedia, y después cuando salió la coproducción con Argentina y Canadá. Nuestro cine ha crecido muchísimo a partir de la ley de cine y la creación del CNCine en 2007, pero creo que pronto las exigencias de un cine que ha crecido un 300% van a quedar grandes para un organismo y un contingente legal que es bastante limitado en realidad. El sector cinematográfico ecuatoriano va a tener que organizarse bien para conseguir la creación de un Instituto del Audiovisual más firme y con mayor alcance presupuestario y legal sobre la exhibición y la participación de la empresa privada, que por ahora es casi nula. Sin embargo, los esfuerzos del CNCine y de los productores independientes son a todo pulmón. Estoy seguro de que seguiremos teniendo buenas noticias.

¿Qué camino va a seguir el film? ¿En qué etapa se encuentra?

Estamos terminando el diseño de sonido y la música. El color y los efectos los cerramos con nuestro coproductor canadiense, Shut Up & Colour Pictures de Jason Levangie y Marc Tetreault. Ahora nos estamos presentando a festivales como Toronto, que nos interesa mucho porque es la primera vez que Ecuador tiene una coproducción con Canadá. También están Locarno, Venecia, Mar del Plata y los demás festivales. Ahora nos preparamos para el Producer´s Network de Cannes. Estamos muy contentos con los resultados que hemos tenido hasta el momento y seguro que Cannes será un buen escenario para buscar el mejor camino para nuestro film, en festivales y ventas.

Cynthia García Calvo.