• Iván Guarnizo, director del documental “Del otro lado”

  • Iván Guarnizo, director del documental “Del otro lado”

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Iván Guarnizo, director del documental “Del otro lado”

La madre del cineasta Iván Guarnizo estuvo secuestrada 603 días en la jungla de Colombia hasta su liberación en 2004. Todo ese tiempo de angustia que le fue hurtado a su familia es el que su hijo ha tratado de recuperar construyendo una memoria desde la ausencia y los rastros que dejó, en especial un diario en el que su madre consignó minuciosamente los hechos y las emociones que vivió durante su cautiverio. “Del otro lado”, la opera prima de Guarnizo, explora ese vacío de dos años, un “fuera de campo” en la vida de los suyos que era necesario recuperar. Planteada como una road movie, la película es también una búsqueda, la de Güérima, el secuestrador-cuidador a quien le fue encomendada la tarea de vigilarla, a ella y a otro rehén, y que desarrolló con ellos una profunda relación. Güérima llegó incluso a desoír las exigencias de sus superiores en el comando de las FARC para proteger las vidas de los secuestrados poniendo la suya propia en peligro.

“Del otro lado es una coproducción entre Colombia (Gusano Films) y España (Salon Indien Films) que tras presentarse en Hot Docs de Toronto, se presenta ahora en el festival de Málaga, y próximamente lo hará en el de Tesalónica (Grecia). Para su producción contó con el apoyo de Proimágenes Colombia, IDFA Bertha Fund y Tribeca Film Institute. Las ventas internacionales corren a cargo de la danesa LevelK.

Las motivaciones que has tenido son muy íntimas y dolorosas. ¿Cómo llegas a plantearte este road movie emocional por la memoria histórica de tu familia y tú país?

Sí, fueron exactamente eso: íntimas y dolorosas. El día de la firma de los acuerdos de paz de La Habana para el fin del conflicto entre el estado colombiano y las FARC vi la transmisión en directo y me descubrí a mí mismo escrutando un montón de personas vestidas de blanco, personas que podían ser los guerrilleros que custodiaron a mi mamá, y a las que ella perdonó. Entonces empecé a buscar rostros que no conocía entre la multitud, imaginando que tal vez podía encontrar a aquellas personas y hablar con ellas, y así entender mejor a mamá, pero también a esas personas, mi dolor y el de mi familia y tal vez perdonar. Entonces supe que tenía que hacer una película de esa búsqueda, sin importar a dónde me llevara.

¿Qué contribución crees que hace “Del otro lado” a la comprensión de un conflicto de más de medio siglo?

Me cuesta mucho trabajo otorgarle cualquier papel más allá de la propia película. Sin embargo, me gustaría que “Del otro lado” se sumara a los esfuerzos que muchas personas o instituciones, como “La Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición”, están haciendo en el terreno del perdón y la reconciliación, ese lugar para vernos a los ojos y, sin olvidar, reconstruirnos. Pero soy consciente de que es solo una gota de agua en un desierto y que dependiendo de cuando cae, se evapora instantáneamente o puede ayudar a florecer una tierra que lleva años esperando. 

Una vez que decides acometer este viaje personal y cinematográfico, con tu madre ya fallecida e incluso sin saber si ibas a encontrar a Güérima, ¿cuáles fueron las dudas formales y los mayores desafíos a la hora de construir una película?

Cuestionamos mucho mi presencia delante de la cámara en las primeras discusiones con la coguionista Nuria Polo y el productor Jorge Caballero de Gusano Films. Nos preguntábamos si podía desequilibrar la película. Al final entendimos que estar delante de cámara era necesario, y creo que no nos equivocamos.

Con respecto a Güérima, en un momento me planteé, ya que llevaba dos años sin encontrarlo, si debíamos transformar todo en una película sobre el fracaso, porque cuando dejas que la vida se infiltre tanto en una película, tienes que trabajar con lo que la realidad te da. Muy poco después de empezar a pensar en el fracaso encontré a Güérima y todo volvió a su rumbo original.

"'Del otro lado' quiere plantear un cambio de narrativa sobre el conflicto colombiano, que ponga la reconciliación en el centro."

Tú apareces, de hecho, muchas vez de espaldas, tratando de no ocultar a la verdadera protagonista, tu madre, a quien percibimos muchas veces en “off”, incluso a través de primeros planos de la jungla. ¿Cómo definiste su contribución y sus apariciones en el documental?

Desde el principio tuve claro que mi mamá iba a estar presente constantemente en la película, a través de sus diarios, sus objetos y nuestros diálogos. Ella fue el motor, pero además quería que los espectadores sintieran su ausencia, que entendieran una fracción de como nosotros sentimos esa ausencia durante su cautiverio.

¿El documental tuvo un proceso de financiación complicado? 

Bueno, hacer cine en América Latina es siempre un reto, y lo es el doble si se trata de un documental. Las ayudas regionales son escasas, tanto en cantidad como en número, y por eso hay que intentar sumar ayudas de fondos internacionales como el IDFA Bertha Fund o el All Access Fund del tristemente recién desaparecido Tribeca Film Institute, de los que afortunadamente logramos soporte. Yo creo que el trabajo que conseguimos hacer junto a Jorge Caballero y Gusano Films fue clave. Ir paso a paso, buscando financiación, trabajando la escritura y el proyecto en cada fase, y más tarde sumando a los coproductores españoles Salon Indien Films, con Pablo de la Chica a la cabeza, que ayudaron en varios de los procesos finales de la postproducción como el color, la subtitulación y deliveries.

Este es tu primer largometraje como director, ¿hacia dónde quieres dirigir tu carrera a partir de ahora?

El cine de lo real es algo que siempre me ha interesado mucho. Antes de meterme de cabeza en esta película estaba desarrollado otra película documental que de momento se titula “Mar de silencio y soledad”, una película en donde también me sumerjo en otro dolor familiar muy profundo: la desaparición de mi hermana mayor en la tragedia de Armero de 1985, donde 23000 personas desaparecieron bajo la avalancha provocada por la erupción del volcán Nevado del Ruiz. Además estoy escribiendo mi primer largometraje guionado, explorando el universo de los Nahuales latinoamericanos, seres que viven entre el mundo natural y el sobrenatural, y que dan pie para investigar muchos temas que me interesan.

¿Cuáles son las expectativas que tienen con la audiencia internacional?

Es importante pensar que la película busca también un cambio de narrativa sobre el conflicto colombiano, que ponga la reconciliación en el centro. Creemos que ese cambio de narrativa no solo es nacional sino también internacional, y es en ese sentido que nos proponemos –de la mano de LevelK– buscar audiencias más allá de los festivales (donde la película está empezando a tener un buen recorrido), y llegar a televisiones y plataformas donde siguen predominando otras narrativas sobre Colombia.