Los programadores: Jim Kolmar, programador de South by Southwest (SXSW)

South by Southwest (SXSW) abrió sus puertas en 1987 en Austin (Texas). El evento, que tiene lugar cada mes de marzo, integra además de cine, conferencias, medios interactivos y música. Jim Kolmar es uno de los programadores del certamen.

¿Cómo describiría las directrices editoriales del festival de SXSW?

El propósito de SXSW es ayudar a conseguir sus metas a gente creativa. En lo que respecta al festival de cine, esto significa la celebración de cineastas emergentes con miradas muy personales y un punto de vista inquieto y convincente. Nuestra perspectiva es muy amplia, lo que significa que continuamos buscando talento fuera de EE.UU. Tal y como hemos comprobado en la última edición del evento, la innovación y la imaginación arraiga en la totalidad de la comunidad cinematográfica internacional. Y el cine latinoamericano es una parte importante de ella.

¿Cómo tiene lugar el proceso de selección de las películas de las principales secciones del festival?

Abrimos la inscripción en julio y el proceso de visionado se inicia tan pronto empezamos a recibir las películas. A lo largo del año seguimos trabajando en consolidar nuevas relaciones, asistir a festivales, investigar nuevos títulos y cineastas, establecer vínculos con institutos y agencias de cine, etc. Nuestro compromiso con la programación es permanente durante todo el año, pero el grueso de nuestra selección sale de las inscripciones.

Seleccionamos aquellos filmes de los que nos enamoramos y los programamos de acuerdo con la necesidad de equilibrio, diversidad, variedad estilística, etc. El contexto del programa general es clave a la hora de hacer estas elecciones, aunque puede hacerse realmente palpable, sólo al final del proceso.

La chilena “Madre” de Aaron Burns estuvo presente en la última edición del festival en la sección Narrative Spotlight. ¿En qué secciones suele estar presente el cine latinoamericano en SXSW?

Tenemos un programa dedicado en la sección ‘Global’, que habitualmente incluye algunos títulos latinoamericanos. Este año, la sección contó con filmes de México (“Bosque de niebla”, de Mónica Álvarez Franco), Colombia (“Bad Lucky Goat”, de Samir Oliveros), República Dominicana (“Tormentero”, de Ruben Imaz, en coproducción con Colombia y México) y Brasil (“Divinas Divas”, de Leandra Leal).

Pero los títulos latinoamericanos aparecen por todo el programa. Buscamos títulos innovadores de cineastas vibrantes. El dónde los programamos depende del film en cuestión, si lo hacemos en función del tono, el tema, por el tipo de premiere que sea… Las secciones pueden ser porosas y así, una película que encaje en la sección Visions, también podría hacerlo en la de Spotlight. Buscamos, una vez más, equilibrio y diversidad.

 

"Nuestra intención de suministrar una plataforma a los cineastas locales e internacionales continuará motivando nuestro proceso de selección, sin tener en cuenta las fronteras, ya sean imaginadas o reales."

¿A qué desafíos se enfrenta el cine latinoamericano para tener un alcance más internacional?

Esencialmente, los cineastas latinoamericanos se enfrentan a las mismas dificultades que todos los demás: cómo llevar a término su visión cinematográfica sin comprometerla, encontrar un público y -muy importante-, mantener su impulso inicial. De la misma manera, nuestro desafío como programadores es suministrar una plataforma a todos ellos y una oportunidad para construir un público, estimular los contactos y ayudarles a dar el siguiente paso en sus carreras.

En SWSW, nos dirigimos a un gran público de lengua inglesa, a un público eminentemente de EE.UU., pero consideramos a las películas por sí mismas. Tenemos un carácter y una identidad -frescos, rompedores, visionarios , pero el escenario en el que nos movemos es más y más competitivo cada vez y, aunque la lengua puede ser un factor, no es el único de ninguna manera.

Dicho esto, la calidad del cine latinoamericano que vemos se mantiene alta y esperamos tener en consideración más obras innovadoras y vibrantes de la región de cara al SXSW 2017.

La nueva política estadounidense está alterando sustancialmente sus relaciones internacionales. ¿Están preocupados por las repercusiones que pueda tener en la difusión de obras de cineastas extranjeros en su país?

Estamos preocupados, sí. Hemos hecho pública una declaración oficial contra las leyes discriminatorias a raíz de la prohibición de viajar a este país a los ciudadanos de siete países.

Por nuestra parte, nosotros seguiremos buscando grandes obras en todo el mundo. El impacto a largo plazo de la nueva legislación, así como del clima socio-político, está por verse, pero nuestra intención de suministrar una plataforma a los cineastas locales e internacionales continuará motivando nuestro proceso de selección, sin tener en cuenta las fronteras, ya sean imaginadas o reales.