• Los coproductores: Paco Poch, productor y distribuidor de “Miriam miente”

    "Miriam miente" de Natalia Cabral y Oriol Estrada.

  • Los coproductores: Paco Poch, productor y distribuidor de “Miriam miente”

    "Miriam miente" de Natalia Cabral y Oriol Estrada.

  • Los coproductores: Paco Poch, productor y distribuidor de “Miriam miente”

    Presentación de "Miriam miente" en Karlovy Vary: Jordi Comellas, los directores Natalia Cabral y Oriol Estrada, la agente de ventas Marta Hernando y el coproductor Paco Poch.

Los coproductores: Paco Poch, productor y distribuidor de “Miriam miente”

El productor catalán Paco Poch es fundador de la productora Mallerich Films y de la distribuidora Paco Poch Cinema, además de coordinador de la Maestría en producción y distribución cinematográfica organizado por la Escola de Producció Audiovisual de Catalunya (EPAC) y su productora en Barcelona. Comenzó su carrera como fotógrafo de eventos culturales, una experiencia que lo llevó a convertirse en el productor de grandes directores de cine como Eloy de la Iglesia, Pedro Almodóvar y Bigas Luna. En 2018 coprodujo el exitoso filme dominicano “Miriam miente”, hecho que estimuló su acercamiento al cine de nuestra región. LatAm cinema dialogó con él sobre sus nuevos proyectos, su interés en el cine de la región y el rol de la enseñanza en la coproducción.

 

¿Cuáles son, según tu criterio, los puntos fuertes del cine latinoamericano?

Es un cine que siempre es esperanza de futuro. Hay que seguirlo porque allí hay talento, personalidad y, lo que más me gusta, un aspecto intimista. Cualquier película de Latinoamérica que tenga personalidad, intimismo, contenido y mensaje me gusta. Entonces lo que le veo es creatividad, sinceridad y búsqueda, todo hecho con mucho nivel.

¿Cómo llegaste a ser coproductor de “Miriam miente”?

Oriol Estrada, director de la película junto a Natalia Cabral, es catalán, entonces ellos contactaron a Jordi Comellas, quien trabajaba en nuestra productora, Mallerich Films. Fue él quien llevó más la producción, y el tema catalán lo que generó la conexión. La película funcionó muy bien, fue importante haber encontrado esa protagonista y haber mantenido un nivel de tono muy bien llevado, lo que demuestra que Oriol y Natalia son autores con futuro. Y curiosamente la película ha tenido una repercusión que no me esperaba, ganó premios en Huelva y en Karlovy Vary, por ejemplo.

En este momento estoy con una nueva coproducción con Latinoamérica: el proyecto del chileno Gonzalo Justiniano, director de “Cabros de mierda”. Es un libro muy bonito y me gustaría mucho conseguir la coproducción, entonces le presenté a Justiniano el actor catalán Sergi López y se entendieron muy bien, lo cual generaría que la parte española tuviera un papel importante. Es una historia que sucede en gran parte en Chile y trata sobre el fotógrafo chileno Sergio Larraín, entonces tengo que buscar la forma de ofrecer una aportación real, práctica. Sin esa aportación es problemático porque no puedo conseguir la financiación: necesito ir a las televisiones diciendo que tengo una película con Sergi López, o sobre un tema que nos toca por algún lado, o con fotografía o música nuestra. Esto es básico: no hacer las películas sacando dinero de nuestro bolsillo sino buscándolo. Eso es lo que enseñamos a nuestros alumnos y eso es lo que intentamos hacer, aunque no siempre sale.

¿Y cómo buscan esas posibles coproducciones? ¿Tienen interés en ciertos países en particular?

Le prestamos atención al tema, el tratamiento del guion, el contenido de la película, la personalidad del autor, que sea un proyecto que nos haga vibrar. No decimos: “quiero trabajar con Uruguay o Chile”, sino que elegimos trabajar con proyectos y personas que nos gusten mucho. El proyecto de Justiniano es la historia del único fotógrafo chileno que trabajó en la Agencia Magnum y que se fue a vivir al desierto. Lo ideal es que los proyectos tengan conexión con nosotros, que un proyecto argentino tenga conexión con España porque uno de los personajes vive en Sevilla, por ejemplo. A “Miriam miente” le ayudó tener un codirector catalán, pero le faltaron elementos para que yo pudiera venderla más, aunque algo se consiguió. Lo que necesitamos es ponernos en contacto, encontrarnos en los festivales. Nosotros vamos al festival Cinélatino de Toulouse, nos acercamos a obras que están cercanas a su finalización o tenemos reuniones para discutir proyectos. Y allí vamos con nuestros alumnos, porque es en este tipo de festivales es donde se encuentran cosas interesantes.

"Veo en el cine latinoamericano creatividad, sinceridad y búsqueda, todo hecho con mucho nivel."

¿Asisten a otros encuentros además de Toulouse?

En Europa además vamos a CineMart, el área de mercado de Rotterdam, y a Berlín. En América Latina asistimos a Ventana Sur y a Guadalajara, aunque también he estado en el festival de Cali o en San Sebastián, donde me interesa particularmente Cine en Construcción.

¿Cómo eligen qué películas distribuir en España?

Cuando yo elijo una película, tengo que pensar que me gastaré al menos 15 mil euros en lanzarla, en ponerla en el mercado español, entonces tengo que al menos recuperar ese dinero, poniéndola en la mayor cantidad de salas y, si puedo también, vendiéndola a televisiones. Hay colegas que se preocupan por que tengan un casting seguro, potente. Yo personalmente no pido esto, aunque sé que pesa mucho. Hay productores en España que hablan de Latinoamérica y dicen “Vale, una película con Darín yo la haría, seguro”. Yo no hago eso. Valoro a Darín como a cualquier actor o actriz buena, pero el star system no me motiva, aunque entiendo que funciona, entonces hay que hacer un poco de equilibrio.

¿Has distribuido películas latinoamericanas o te interesa hacerlo?

Me interesa. No he distribuido más que “Miriam miente” porque la coproduje, pero me interesa. Tanto en distribución como en coproducción, estamos abiertos a cualquier país. Lo único que precisamos es que haya una propuesta creativa e intimista por parte del autor, y que no sea ir a buscar la comercialidad sino al revés: primero busquemos el contenido, la calidad y la esencia de lo que quiere decir el director, lo comercial ya vendrá.

¿Cuál es el punto de contacto de Latinoamérica en la parte académica? ¿en qué sentido influye la presencia de estudiantes extranjeros en el desarrollo de la maestría?

Tenemos bastantes estudiantes de América Latina, siempre muy despiertos. Me da la impresión, por los estudiantes que vienen y por el cine que veo, que está subiendo mucho el nivel. La gente dice: “nos están sobrepasando”, y está bien, es bonito eso. La coproducción nos interesa mucho a los productores, porque si logras una buena película es fantástico ya que son dos países juntos aportando, sumando conceptos, visiones, hay que intentarlo. El programa Ibermedia ayuda a que esto suceda, y el hecho de contar con un idioma en común también. Entonces que vengan estudiantes de América Latina es un privilegio.