• Cannes 2016: Malena Vain, directora de “Business”, selección Cinéfondation

Cannes 2016: Malena Vain, directora de “Business”, selección Cinéfondation

El reencuentro entre un padre y una hija es lo que narra la argentina Malena Vain en “Business”, cortometraje seleccionado en la competencia Cinéfondation. Realizado con el apoyo de la Fundación Universidad del Cine (FUC), de la cual es egresada, la directora, guionista y productora llega a Cannes con el deseo de generar networking con otros nuevos realizadores y profesionales de la industria, y con un proyecto de largometraje bajo el brazo que espera fortalecer con esta participación.

¿Qué es lo que cuenta “Business”?

“Business” cuenta la historia del reencuentro de una hija adolescente con su padre, en una habitación de hotel, una noche en Buenos Aires. El corto explora el choque de dos individuos que tienen a su vez todo y nada en común. El conflicto de los personajes es el de entenderse y poder compartir el tiempo entre ellos más allá de la distancia que los separa. 

¿Cómo surge esta historia de reencuentro entre un padre y una hija, donde también se plantea un choque generacional?

Lo primero que apareció a la hora de escribir fue la habitación de hotel. Me interesa lo que representa como espacio, un lugar aislado de la vorágine de la ciudad. De algún modo me sirvió como metáfora para pensar qué pasa con los sujetos hoy en día cuando se encuentran con ellos mismos entre cuatro paredes blancas y nada más. Al profundizar en la escritura del guion, encontré en este vínculo padre-hija una síntesis de una distancia contemporánea que nos atraviesa constantemente. Ese es para mí el choque generacional actual. Cuando digo “distancia”, me refiero no solo a aquella lejanía de la distancia geográfica que, como en esta historia, separa a los sujetos cuando migran a otros países; sino también cierta distancia emocional, algo muy particular del contexto globalizado actual. Por otro lado, la adolescencia es el momento bisagra de este choque. La relación con los padres es una negociación constante, el momento en el que nos alejamos y descubrimos que no queremos ni podemos las mismas cosas. Tenemos filosofías de vida diferentes, y los acuerdos entre las partes parecen imposibles.

¿Cómo plantearon la financiación y producción del corto?

Desde la etapa del desarrollo del guion tuve en claro el modelo de producción al que podía acceder como estudiante. Por ejemplo, surgió la posibilidad de filmar en el Hotel Panamericano bajo un muy buen arreglo económico, y casi diría que esta oportunidad fue un disparador para la escritura. El apoyo de la Universidad del Cine fue fundamental. Me dieron los equipos e infinita ayuda para la postproducción, y habiendo sido seleccionada en Cinéfondation me acompañan en el minuto a minuto desde cerca. Contaba con algunos fondos míos para realizarlo y un equipo técnico de amigos que me dejaba muy tranquila a nivel profesional y personal. El apoyo incondicional de mis padres, en lo pequeño y lo grande, fue indispensable también. Creo que en las películas independientes, los productores / directores tienen que ser bastante conscientes de los recursos que disponen, y el objetivo es explotarlos al máximo.
 

"Lo primero que apareció a la hora de escribir fue la habitación de hotel. Me interesa lo que representa como espacio, un lugar aislado de la vorágine de la ciudad. De algún modo me sirvió como metáfora para pensar qué pasa con los sujetos hoy en día cuando se encuentran con ellos mismos entre cuatro paredes blancas y nada más"

Los alumnos y egresados de la FUC han tenido una importante presencia en los últimos años en Cannes. ¿Qué rol cumple la universidad en ese sentido? ¿Los incentiva particularmente a participar en festivales?

Inicialmente el Departamento de Extensión Académica, coordinado por María Marta Antín, envió mi cortometraje junto con otras películas más al festival en la categoría Cinéfondation. En la FUC nos incentivan a permanecer activos como cineastas y producir, más allá del Festival de Cannes en particular, aunque se ocupan todos los años de enviar cortometrajes para que puedan ser seleccionados en Cinéfondation. Se pueden pedir fechas para filmar, así como durante el año hay concursos extracurriculares para realizar cortometrajes. Estos proyectos no forman parte de la cursada anual, y creo que el hecho de que las producciones no tengan que ser aprobadas en un examen final sino que tengan un fin más libre y personal para los alumnos, nos deja más espacio para arriesgarnos creativamente en lo que hacemos, sin tanta presión académica. Algunos cortos no se finalizan pero terminan funcionando como aprendizaje y otros se exhiben e incluso llegan con éxito a festivales, como en este caso. Las autoridades tienen buena predisposición para fomentar las producciones tanto de alumnos como ex-alumnos.

¿Con qué expectativas viajas a Cannes? ¿Qué esperas de la experiencia en la Cinéfondation?

El hecho de poder estar en el mismo lugar que tantas personas que admiro de la industria, ya es algo surrealista y llego para disfrutar todo lo que eso implica. Por otro lado, me interesa el espacio de Cinéfondation como punto de red, ya sea para contactarme con otros estudiantes como también con profesionales de todo el mundo y pensar proyectos. Actualmente estoy desarrollando el tratamiento de un largometraje, y espero que las experiencias que atraviese en mi paso por el festival sirvan como una forma de aprendizaje para eventualmente verlo en la pantalla grande.