La animación brasileña traspasa fronteras con “Arca de Noé”, primera coproducción entre Brasil e India

Una película de animación brasileña con potencial para competir con las superproducciones estadounidenses. Así se presenta “Arca de Noé”, un filme escrito y dirigido por Sérgio Machado, con la supervisión artística de Walter Salles y la codirección de Alois di Leo, cuyo lanzamiento está previsto para 2023. 

Una aventura musical en 3D orientada al público familiar, “Arca de Noé” está basada en la serie homónima de poesías sobre los animales del famoso barco escrita por el músico y poeta Vinicius de Moraes. El filme sigue a dos ratoncitos: Vini, un poeta carismático que sufre de pánico escénico, y Tito, un talentoso y encantador guitarrista. Cuando llegan las lluvias, solo se permite acceder al Arca a un macho y una hembra de cada especie, pero con la ayuda de una ingeniosa cucaracha y de buena suerte, Vini y Tito consiguen colarse en el Arca y juntos evitan una confrontación entre los carnívoros y los herbívoros del Arca. 

Se trata de una producción de Gullane y Videofilmes en coproducción con la india Symbiosis Technologies y las brasileñas Globo Filmes, Imagem Filmes y NIP, que el año pasado participó en el Work in Progress de Animation! Ventana Sur. La película cuenta con la estadounidense Cinema Management Group (CMG) como agente de ventas internacionales y ya tiene preventas confirmadas en una veintena de territorios de todo el mundo. 

“Arca de Noé” es la primera coproducción entre Brasil e India, una alianza fundamental por las fortalezas del 3D en India, según cuenta Fabiano Gullane, productor del proyecto. Sin embargo, no es la primera vez que la productora india Symbiosis se vincula con la animación de América Latina: ya coprodujo la película mexicana “Día de muertos”, de Metacube Entertainment. 

Y si bien la productora de Gullane ha trabajado sobre todo en live-action, tampoco es novata en animación. En 2013 estrenó “Uma História de Amor e Fúria” de Luiz Bolognesi, que ganó premios en todo el mundo, incluyendo el Cristal de Annecy; y en la actualidad trabaja varios proyectos de serie. Creada por los hermanos Fabiana y Caio, Gullane está detrás de grandes obras de la filmografía brasileña contemporánea como “Carandiru”, “Bicho De Sete Cabeças”, “Viajo Porque Preciso, Volto Porque Te Amo” , “O Ano Em Que Meus Pais Sairam De Ferias” o “Que Horas Ela Volta?”. 

En plena etapa de preproducción de “Arca de Noé”, LatAm cinema conversó sobre la película y su potencial de internacionalización con su productor, Fabiano Gullane.  

¿Cuál es el esquema de coproducción de “Arca de Noé”? 

Es una coproducción mayoritaria brasileña (70% Brasil y 30% India). Al ser un proyecto de animación hecho especialmente en 3D, Gullane y Edward Noeltner de CMG – nuestro agente de ventas y uno de los productores ejecutivos- identificamos India como un gran polo mundial de animación. Allí identificamos una excelente posibilidad con el estudio Symbiosys Technologies de nuestro gran amigo y coproductor, Naresh Kumar. A partir de la presentación de CMG en Annecy, empezamos a conversar, y en 2019 cerramos la coproducción en su sede en India. Nuestro sistema de coproducción se ha estructurado muy bien, porque ya teníamos montada la parte creativa del proyecto en Brasil y fue muy bien recibida en India. Les gustó mucho el guion, los conceptos del proyecto, los diseños, las características técnicas de los personajes, los escenarios y la técnica que propusimos. También la historia del “Arca de Noé”, que tiene significado también en la cultura india, para la religión hindú. Entonces se sumaron para ejecutar la propuesta de animación, tanto artística como técnicamente. Así que, esta parte de desarrollo, preparación y preproducción de la animación está siendo producida en Brasil con profesionales brasileños y todo este material – los assets – serán enviados a India, donde todo el proceso de animación será realizado por profesionales de Symbiosys.  Estimamos que hay en torno a 250 – 300 talentos indios involucrados en el proyecto. Cuando termine ese proceso, el material volverá a Brasil para realizar la postproducción. 

¿Qué significa esta coproducción para el proyecto? 

Significa una posibilidad muy real y muy positiva: hablamos de un presupuesto de casi 7 millones de dólares, un valor que no sería fácil de financiar en Brasil, creo que ni para India sería posible. Sin embargo, cuando juntamos las fuerzas del mercado brasileño y el indio, acompañados de CMG, se hace posible que el proyecto salga exactamente con la ambición con la que fue imaginado desde el inicio. Es un proyecto de ambición mundial, preparado para que sea exitoso comercialmente: primero en Brasil y en India, y luego para conquistar el mundo -territorios en Europa, el mercado americano y canadiense de manera sustancial, una carrera en Latinoamérica, que es un mercado muy importante para nosotros brasileños-, y construir una historia importante en Asia desde nuestros compañeros indios. 

Desde el punto de vista de la creación y la producción, la animación es un desafío enorme, ya que exige un tipo de especialización poco común. En Brasil tenemos muchos profesionales, pero sobre todo orientados al 2D. Todavía tenemos pocos estudios y profesionales dedicados a la animación 3D en Brasil, de ahí la importancia de la coproducción con India. Creo que es una película que trae un gran aprendizaje para la escuela brasileña de animación y espero que para la de Latinoamérica también.

¿Cómo proyectan la comercialización?

Es muy importante destacar que nuestra mayor competencia no son las películas producidas en Argentina, Colombia, Perú, Chile, Uruguay, México o cualquier otro país de Latinoamérica, ni siquiera de Europa o Asia. Todas esas películas están juntas luchando por el mismo espacio del mercado. Tenemos que entender que nuestra gran competencia son las películas habladas en inglés producidas por los estudios americanos, que ocupan el 90% de nuestras pantallas y facturan el 95% de las entradas del mercado. Nos encantan estos contenidos, pero llegan al mercado con una máquina de marketing, de recursos y de inversión desiguales. Por lo tanto, competir con este tipo de producto es un gran desafío que tiene que ser un paradigma en la industria de animación independiente mundial. Es allí que deberíamos llegar, tener ideas y proyectos que sean competitivos y que consigan, si no facturar el mismo valor o box office – evidentemente que eso nunca será posible -, sí que hagan frente, o que creen algún tipo de ruido o incomodidad. Esta es nuestra gran misión. 

¿Cuál es el germen del proyecto?

“Arca de Noé” es un proyecto que nació de la voluntad de la hija de Vinicius de Moraes, Suzana de Moraes, que quería hacer una obra dirigida a los niños inspirada en la obra de su padre. Hace unos diez años, Suzana buscó a Walter Salles, nuestro gran director y productor brasileño, y a Sérgio Machado, y les pidió que llevaran esta historia hacia las salas de cine. Sérgio y Walter no tenían experiencia en animación ni en proyectos infantiles, pero les encantó la idea. Creían que después de una vida dedicada al cine para el público adulto, podían crear algo que pudiera dialogar con sus propios hijos. Entonces buscaron a Gullane. Compramos los derechos de las poesías de Vinicius de Moraes y estamos licenciando las músicas para realizar una animación musical: una historia de aventura llena de canciones. Estas poesías fueron musicalizadas en los años ’80 por grandes nombres de la música brasileña como Toquinho, Caetano Veloso, Gilberto Gil, Maria Bethânia, Raul Seixas, Gal Costa, Ney Matogrosso, Milton Nascimento. Algunos de ellos hicieron, junto a TV Globo, un gran especial del “Arca de Noé”, y ese especial fue el primer gran premio de la Globo Internacional, un Emmy. Entonces, compramos estas poesías, licenciamos esas músicas y nos inspiramos también en la historia original del Arca de Noé – la bíblica -, pero con toda la libertad. 

Siendo la primera película de animación de Sérgio Machado, se sumó como codirector Alois Di Leo. ¿Cómo se definió esta colaboración y cómo es el trabajo en equipo entre ambos directores?

Aunque es su primera animación, Sérgio Machado es un artista muy sensible y un hombre muy conectado con diversos mundos, entre ellos el universo infantil. También Walter -que además de coproductor, también es el supervisor artístico del proyecto- está presente en el día a día con Sérgio y Alois en las discusiones creativas, reflexionando sobre las decisiones de guion y de personaje. Está siendo muy positivo este intercambio de miradas entre estos dos grandes autores y cineastas que comparten sus talentos para esta obra de animación. Junto a Sérgio y a Walter, hemos traído personal especializado en animación y en el público infantil, como el codirector Alois di Leo: un profesional especializado en animación que ha dirigido cortos y conducido procesos de animación como técnico y como artista. Alois también tiene esta competencia técnica y narrativa con los elementos de la animación. Así que tenemos una composición de dos directores, uno con una competencia más narrativa y otro con una competencia más técnica de la animación. Al lado de ellos, tenemos todo un equipo especializado que es de extrema importancia: técnicos, artistas, creadores que nos prestan sus talentos y sus capacidades de humor, emoción y narrativa.

Creo que la gran contribución de Gullane, en el sentido artístico, fue la reunión del personal, que empieza con dos profesionales muy importantes: Daniel Greco y Felipe Sabino, dos productores ejecutivos especializados en animación a los que invitamos a estructurar y coproducir el proyecto junto a Gullane. Daniel y Sabino hacen proyectos con nosotros desde “Uma História de Amor e Fúria”, trabajan con nosotros en todo lo que hacemos de animación en Gullane. 

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¿Qué referencias usaron para el desarrollo visual de la película?  

Como de costumbre, queríamos crear algo único, nuevo y original que tuviera la personalidad de Vinicius de Moraes, algo que fuera suavemente incorrecto, que escapara de las reglas, que fuera al mismo tiempo divertido y emocionante. Entonces, cuando estábamos discutiendo la etapa del guion, todavía sin los diseños de los proyectos, abrimos diversos caminos. En un primer momento contratamos a 10-12 ilustradores y les pedimos que leyeran el guion e hicieran sus propias lecturas de cómo imaginaban los personajes. Recibimos todo tipo de interpretaciones y eso fue muy interesante, porque solo fuimos a las referencias después de que tuvimos parte del universo de los personajes creados por nosotros mismos. 

Creamos personajes muy diferentes: cada uno de nosotros tenía su preferencia, yo elegí a Caio, mi hermano, y socio de Gullane, tenía otra preferencia, Walter tenía las suyas, Sérgio también, Sabino y Daniel tenían otras. Así llegamos a la  ilustración con diversos elementos del 2D pero hecha en 3D. En algún momento, Sabino y Daniel nos presentaron un montaje simple con 20 películas de animación 2D autorales a un lado y 20 películas de animación 3D comerciales al otro, para definir dónde queríamos posicionar “Arca de Noé”. La respuesta fue unánime: todos queríamos posicionarnos en el medio, entre las dos técnicas. Por eso es divertido y al mismo tiempo difícil hablar de referencias, porque cuando la película se estrene, la gente va a encontrar todo tipo de referencias, pero la historia a la que llegamos con nuestros personajes fue exactamente esa que acabo de contarles.

Se trata del segundo largometraje de animación de Gullane después de “Uma história de amor e fúria”. ¿Qué diferencias perciben entre la animación y el live-action en los procesos de internacionalización del proyecto? 

Además de “Uma história de amor e fúria”, Gullane ha producido un gran número de animaciones para televisión. En este momento, en colaboración y coproducción con Gloob, estamos trabajando en la tercera temporada de la serie de animación “Senninha na Pista Maluca”, inspirada en la versión de niño del piloto de Fórmula 1, Ayrton Senna, entre otros proyectos.

Nos parece que la animación, especialmente la animación enfocada al público infantil y familiar, tiene un mercado más abierto y un tránsito comercial más fluido. Percibimos que los compradores, vendedores, distribuidores y las televisiones ya tienen una disposición, una mirada más cercana a la animación, es decir, una animación con características comerciales, abierta, que toca y fascina a los niños en todas partes del mundo. Esta animación sí nos parece que tiene el camino más allanado desde el punto de vista comercial. La animación orientada al público adulto o con características más de arthouse y de autor, como en el caso de “Uma História de Amor e Fúria”, tiene que enfrentar las mismas limitaciones que enfrentan las películas live-action de autor.

La política pública para el crecimiento del sector brasileño fue fundamental, pero ya son varios años en los que se viene sufriendo una parálisis por parte de las instituciones públicas. Desde tu punto de vista, ¿cuál es la perspectiva para el cine brasileño en un futuro cercano?

Es realmente muy triste lo que estamos viviendo en Brasil. El gobierno actual y los secretarios de Cultura que tuvimos a lo largo de este gobierno rompieron con la tradición que tenía Brasil en el ámbito cultural. Brasil es una potencia cultural, no solo por la importancia de la cultura brasileña, sino también por su importancia en el mercado de la industria cultural: la cultura representa casi 3% del PIB brasileño, el audiovisual el 0,5%. Solamente el audiovisual genera 300 mil empleos directos y prácticamente 500 mil empleos indirectos. Hoy por hoy, el audiovisual es el segundo curso más demandado de los jóvenes brasileños en las universidades. 

Así que me impresiona mucho la falta de visión estratégica de nuestras autoridades con respecto a la cultura, y no hablo solamente desde el punto de vista de la cultura, sino también de la economía. La palabra que resume estos años de paralización es tristeza. Vivimos hoy una crisis sin precedentes: decenas de miles de técnicos y artistas desempleados y en situación de calamidad están enfrentando inseguridad alimentaria, todo por la incompetencia de nuestras autoridades públicas. Necesitamos que esa situación se solucione pronto. Somos protagonistas en el escenario mundial en consumo de audiovisual, somos uno de los mayores mercados del mundo en consumo de entradas de cine, de redes sociales, en suscripciones de plataformas y TV por cable; generamos verdaderas fortunas de facturación para los grupos internacionales, entonces Brasil necesita actuar para mantener parte de esta riqueza, para desarrollar e invertir en su propia industria audiovisual. Durante 25 años, esto se hizo de una manera muy competente. Brasil tiene una de las políticas audiovisuales más desarrolladas del mundo, es un ejemplo para países de Europa, Latinoamérica y de Asia en términos de políticas públicas hacia el audiovisual. Es realmente un retroceso. 

Aun así, Brasil es un país gigante, e incluso con esta paralización de las políticas públicas hacia el audiovisual, felizmente hemos conseguido avanzar en los últimos años, ya que si bien las políticas públicas quedaron paralizadas, las plataformas y las televisiones han tenido un rol muy importante. Entonces, la industria brasileña está en marcha y respira, no gracias a la política pública brasileña, sino a Netflix, Amazon Prime, HBO Max, Disney +, Globo Play, empresas que llegaron invirtiendo fuerte en los profesionales y talentos brasileños. Sumado a esto, por medio de la ley de la TV Paga, los canales por cable de Globo, Turner, HBO, FOX, Disney, Warner y todos estos otros players que actúan ahora en Brasil tienen la obligación de exhibir un porcentaje de contenido brasileño independiente. Estos aliados vienen haciendo un trabajo increíble junto a las productoras y talentos brasileños. Gracias a la continuidad, capacidad, talento de los ejecutivos de estas grandes empresas extranjeras (excepto TV Globo que es brasileña), estamos manteniendo nuestro mercado vivo y parte de los empleos activos.