Balance 2015: Juan Martín Cueva, Director Ejecutivo del Consejo Nacional de Cinematografía del Ecuador.

Seguimos en un proceso que sabemos que es una tendencia a nivel continental y que tiene que ver con las dificultades de circulación de nuestra cinematografía en un mercado que está mutando, entre otras cosas porque los cambios tecnológicos siguen modificando las realidades del negocio.

En ese sentido, la producción ecuatoriana se ha mantenido más o menos con las mismas cifras de producciones y de estrenos, aunque este año no hemos tenido un par de películas que sobresalgan con respecto al resto en cuanto a circulación en festivales o a resultados de taquilla.

Hasta el momento tenemos registrados 11 estrenos ecuatorianos en el circuito comercial. No tenemos la posibilidad de hacer un monitoreo de los resultados de taquilla y nuestra metodología de construcción de datos nos impide tener cifras actualizadas, por lo que no me atrevo a dar una cifra de taquilla o de espectadores. Sin embargo es evidente que tenemos un problema de acceso muy marginal de la producción nacional al circuito comercial y un acceso aun muy restringido a las otras ventanas.

Creo que no hay como hacer un balance del año 2015 sin mencionar una línea de trabajo muy importante que implementamos en Ecuador y que responde a una disposición constitucional y a un asunto que tiene mucha fuerza política, y conceptual, que es el tema de la interculturalidad. Somos una sociedad que se define a sí misma como plurinacional y como intercultural, y ello se debe manifestar en todos los ámbitos de la vida social, en particular en la cultura, y concretamente en la producción audiovisual. Por primera vez se abrió este año en Ecuador, en el marco del Fondo de Fomento Cinematográfico, una línea de fomento a la producción intercultural, que apunta tanto a la producción comunitaria como a la producción de audiovisual de los pueblos y nacionalidades del Ecuador.

Tampoco podemos hacer una evaluación del año que se cierra sin hacer un balance crítico de la aplicación de la Ley Orgánica de Comunicación y sus resultados en lo que tiene que ver con el cine nacional. Dicha ley, que ya está en vigencia desde hace más de dos años y que debería haber marcado ya resultados positivos en lo que se refiere al espacio para la producción nacional independiente en la programación de la TV, y en el financiamiento de proyectos cinematográficos por parte de los canales, no ha tenido los resultados esperados hasta el momento.

Nosotros explicamos esto por una debilidad en el régimen de sanciones que impone la Ley, y proponemos revisar el reglamento y modificar lo que haya que modificar para que ese instrumento legal sea eficiente y contribuya también a la mejor circulación de nuestro cine.

"Es evidente que tenemos un problema de acceso muy marginal de la producción nacional al circuito comercial y un acceso aun muy restringido a las otras ventanas"

El 3 de febrero del 2016 celebraremos los diez años de vigencia de la Ley de Fomento del Cine Nacional. El principal reto que enfrentamos en Ecuador es cómo ampliar la circulación de la producción que se ha logrado fortalecer en esta década. El CNCINE ha tomado varias medidas de política pública que pretenden incidir de modo significativo en el asunto de la circulación de nuestro cine. Quiero mencionar dos de ellas:

1. La legislación actual nos limita en nuestra gestión al no establecer ninguna facultad de regulación y control del mercado, lo cual está planteado en la nueva Ley de Cultura que va a entrar en vigencia a principios del año 2016. Esto ampliará las facultades y competencias del CNCINE y le permitirá emprender unas líneas de política pública destinadas a modificar la relación con el sector privado de la exhibición y mejorar la participación de la producción nacional en el mercado.

2. Hemos iniciado a mediados de este año el Sistema Nacional de Difusión Cinematográfica ‘Territorios de Cine’, que es un proyecto ambicioso y que se seguirá construyendo y consolidando en 2016. Este proyecto pretende potenciar el circuito alternativo que por el momento es muy irregular y muy informal, para tener, además del circuito comercial, otra vía de acceso de los espectadores a la cinematografía nacional y a las cinematografías diversas.