Colombia y República Dominicana comparten en Uruguay las particularidades de sus modelos de desarrollo de la industria

En los últimos años, las industrias cinematográficas de Colombia y República Dominicana han experimentado crecimientos significativos, convirtiéndose en potencias internacionales como consecuencia de las políticas de fomento implementadas en ambos territorios. Reunidos en Montevideo con motivo de los Premios Platino, las autoridades y profesionales de ambos países compartieron las particularidades y desafíos de sus modelos de desarrollo el pasado 21 de julio frente a un público integrado por sus homólogos locales. 

Organizada por EGEDA Uruguay, ICAU y ASOPROD, la conferencia estuvo moderada por la productora uruguaya afincada en España Mariela Besuievsky y se secuenció en dos partes, una por territorio, en la que se analizaron las fortalezas y desafíos desde las perspectivas pública y privada. La delegación del país caribeño estuvo integrada por Yvette Marichal, Directora de DGCine, y los productores Luis Arambillet (AA Films) y Gilberto Morillo (BKT); mientras que la colombiana estuvo representada por Adelfa Martínez, Directora de Cinematografía; Andrea Afanador, Directora de Programas del FDC en Proimágenes y el productor Diego Ramírez (64-A Films).
 
Según explicó en sus palabras de bienvenida Walter Tournier, presidente de EGEDA Uruguay, el objetivo de la conferencia pasaba por profundizar en los aciertos y errores de ambos modelos “es una excelente ocasión para que nuestras autoridades, legisladores e instituciones tomen conciencia del impacto que una industria audiovisual sólida puede llegar a significar a todo nivel económico, cultural y turístico, sin dejar de lado que como pueblo podamos expresar nuestros sentimientos”, señaló.
 
Ambas representaciones hicieron hincapié en los dos elementos que han permitido que sus procesos de diseño e implementación de sus modelos prosperen: voluntad política y trabajo intersectorial. Esa combinación ha facilitado, en ambos casos, el desarrollo de medidas integrales para el fortalecimiento del sector, que incluyen fondos públicos de fomento, atractivos incentivos fiscales para la inversión nacional y las producciones internacionales, mecanismos para el análisis de sus políticas y herramientas para la capacitación de profesionales. En el caso de República Dominicana, desde la implementación de la Ley de Cine en 2011 y hasta 2015, se han filmado 106 películas, frente a las 101 que se realizaron desde 1922. Por su parte, el crecimiento también ha sido exponencial en la última década en Colombia: si en 2005 se produjeron 6 largometrajes, el año pasado fueron 57.
 
En Colombia, la creación del Fondo Mixto Proimágenes Colombia fue el puntapié de la década de crecimiento. “Pensamos en cómo desarrollar una industria cultural que trascendiera y que fuera sostenible. Lograr la reglamentación fue un gran esfuerzo, sobre todo porque significa entregar a nuestro sector cinematográfico la posibilidad de narrar, de crear identidad, de construir memoria y patrimonio para Colombia”, explicó Martínez. La Ley de Cine (Ley 814 de 2003) creó dos herramientas: los estímulos de inversión cinematográfica con deducciones del 165%, medida a través de la cual se ha inyectado al sector en torno a 58 millones de dólares; y el Fondo Cinematográfico, que se alimenta de  ganancias de la taquilla, con el que se ha recaudado alrededor de 53 millones de dólares, destinándose el 70% a la producción, y el 30% restante a fortalecer procesos de formación, patrimonio, promoción internacional y administración del fondo. En paralelo, la Ley Filmación Colombia (Ley 1556 de 2012) incentiva la producción de películas internacionales en locaciones colombianas, ofreciendo una devolución entre un 20 y un 40% de los gastos realizados en el país. En tres años, se atrajeron 22 películas que invirtieron 29 millones de dólares y crearon más de 10.000 empleos.
 

"Los incentivos de fomento no son eternos, si bien las leyes tienen duración, están determinados por los vaivenes económicos y políticos. "

En el territorio caribeño, la Ley 108-10 para el Fomento de la Actividad Cinematográfica en la República Dominicana ofrece incentivos a productoras nacionales e internacionales, así como a exhibidores y al establecimiento de nuevos estudios cinematográficos. Estos impulsos le han significado al Estado una inversión de 50 millones de dólares desde la implementación de la Ley en 2011, monto que se ha ido recuperando anualmente a través del pago de impuestos -en torno a unos 15 millones-. A esta cifra hay que sumarle las entradas que se reciben a través de la inversión extranjera, con la que solo en el primer semestre de 2016 se han recaudado 52 millones. “Gracias al artículo 39 (de la Ley 108-10) para la inversión extranjera, hemos logrado que lo que le invirtió el Estado en cinco años en el cine nacional, lo logramos con inversión extranjera en apenas un semestre, y eso es lo que hace que valga la pena”, apuntó Yvette Marichal, quien señaló la importancia del tanque de agua y los estudios instalados han sido fundamental para el posicionamiento a nivel internacional.
 
Si bien ambos territorios pasan por un momento dulce, el dinamismo del mercado global también genera incertidumbres a medio plazo. En ese sentido, el productor Luis Arambillet se refirió a la necesidad de que la industria sea autosustentable. “Los incentivos de fomento no son eternos, si bien las leyes tienen duración, están determinados por los vaivenes económicos y políticos. La industria cinematográfica debe convertirse en una actividad económica responsable y ética”. Por su parte, Diego Ramírez, señaló la importancia de proyectarse hacia el mercado global “cuando otros países empiecen a desarrollar sistemas de atracción de rodajes internacionales vamos a empezar a perder, y lo que tenemos que lograr es desarrollar nuestro contenido propio para poder llegar a mercados globales, es ahí donde tenemos la capacidad de sobrevivir”.
 
En relación a los desafíos de las políticas públicas, la asignatura pendiente para Colombia, según afirmó Martínez, pasa por conectar al público con los contenidos nacionales. Si bien en 2015 el número de espectadores alcanzó los 59 millones, solo 3,43 del total fue de cine colombiano. Para salvar esa brecha, se está invirtiendo en el acompañamiento de desarrollo de guiones, así como en la implementación de programas de circulación alterna y en el apoyo al parque exhibidor, el cual está digitalizado en su totalidad y ha aumentado en un 72% entre 2009 y 2015 gracias a la ley de deducciones fiscales.
 
Por su parte, la República Dominicana mantiene una particularidad privilegiada en relación al principal escollo de los mercados regionales: el promedio de 20 estrenos anuales dominicanos cautiva el 30% de la cuota de pantalla, y un mínimo de cinco películas nacionales logra insertarse en el top ten anual por encima de los blockbusters. Con esa sólida base, el país caribeño apostará a conquistar nuevos públicos a través de la difusión internacional de su cine, estrategia que ya está dando sus primeros pasos mediante el acuerdo entre Lantica Media y Pantelion. Esta alianza prevé varios lanzamientos de cine dominicano en Estados Unidos, México y República Dominicana. La primera experiencia se dio con “Ladrones”, que recaudó más de 3 millones de dólares en 700 salas de los tres territorios.
 
Uruguay Audiovisual

En el marco del evento se presentó la marca sectorial Uruguay Audiovisual para el posicionamiento de la actividad en el ámbito internacional, siendo la tercera marca país que se desarrolla en el país oriental. En palabras de Martín Papich, Director de ICAU, “estamos en un sector audiovisual muy dinámico que tiene una rica historia basada en la conjunción de los talentos y de las políticas públicas. La presentación de la marca es un proceso de consolidación y conlleva la responsabilidad de sostenerla, enriquecerla y proyectarla para que genere nuevas oportunidades tanto a nivel internacional como a nivel local.” Papich también anunció el re-establecimiento del Consejo Sectorial, espacio de trabajo integrado por los ministerios de Cultura e Industria para el fortalecimiento del sector.