• Nuevo cine costarricense: siete películas ticas descubiertas en el 7º CRFIC

    "El despertar de las hormigas" de Antonella Sudasassi.

  • Nuevo cine costarricense: siete películas ticas descubiertas en el 7º CRFIC

    "Callos" de Nacho Rodríguez.

  • Nuevo cine costarricense: siete películas ticas descubiertas en el 7º CRFIC

    "El baile de la gacela", ópera prima de Iván Porras.

  • Nuevo cine costarricense: siete películas ticas descubiertas en el 7º CRFIC

    "Cascos indomables" de Neto Villalobos.

  • Nuevo cine costarricense: siete películas ticas descubiertas en el 7º CRFIC

    "El camino de la negrita" de Juan Manuel Fernández.

  • Nuevo cine costarricense: siete películas ticas descubiertas en el 7º CRFIC

    "Dos Fridas" de Ishtar Yasin Gutiérrez.

  • Nuevo cine costarricense: siete películas ticas descubiertas en el 7º CRFIC

    "Queremos tanto a Bruno" de Ernesto Jara.

Nuevo cine costarricense: siete películas ticas descubiertas en el 7º CRFIC

Religión, música, maternidad, derechos LGBTIQ, tercera edad, artes plásticas y la clase trabajadora de la capital. La selección de largometrajes costarricenses de la séptima edición del Costa Rica Festival Internacional de Cine (CRFIC), conformada por tres documentales y cuatro ficciones, representa la diversidad de propuestas del cine del país y son reflejo de una sociedad en la que conviven numerosos puntos de vista. LatAm cinema dialogó con directores y/o productores de estas siete películas.

“En la competencia nacional lo más relevante es que se está mostrando, en un país que tiene una tradición fílmica corta -durante todo el siglo pasado se hicieron siete películas y en este vamos por cincuenta y tantas-, el avance en lo técnico y la calidad de los filmes”, explica a LatAm cinema Roberto Jaén, programador del festival, y agrega que otro dato significativo es que todas las películas son, a su manera, socialmente relevantes. “Estamos viendo películas que hablan de la religión en un país superconservador, el empoderamiento femenino, la desigualdad, temas LGBTIQ, todas temáticas que nos trazan como sociedad y que de alguna manera tienen que representarnos. Esa idea de autorrepresentarnos, de vernos en pantalla, se está cumpliendo, y eso es esencial no solo a largo sino también en el corto plazo” opina Jaén.

Otro elemento que destaca el programador en la selección de este año es el hecho de que los filmes elegidos no se correspondan con estilos recurrentes en la producción nacional. “En primer lugar, se repiten las películas en las que alguien tiene que salir de la ciudad para expiar sus pecados y buscar redención o para encontrarse a sí mismo. En segundo lugar, y esto tiene más que ver con lo comercial, los filmes que romantizan el pasado y el campo. Creo que ese cine tiene que ver con un deseo de sentir una Costa Rica que tal vez ya no es y que tampoco fue como la queremos recordar. Se dice ‘somos ticos porque somos igualiticos’, y la peor desigualdad de los últimos años se está viviendo ahora mismo”, opina el programador.

El sábado 6 de abril se anunciaron los títulos ganadores de las diferentes secciones competitivas. El premio de la Competencia nacional de largometrajes fue para la ópera prima de Antonella Sudasassi “El despertar de las hormigas”, producida por la costarricense Betta Films y la española Solita Films, con ventas internacionales a cargo de FiGa Films. La película, que viene de participar en Berlín, sigue a Isabel, una mujer casada y madre de dos hijas que debe lidiar con un entorno que espera que ella desee volver a quedar embarazada, y se complementa con otras dos realizaciones de Sudasassi: un premiado cortometraje y un documental actualmente en desarrollo, además de formar parte de un proyecto colectivo transmedia. “Se invitó a 20 artistas a intervenir sobre diferentes procesos de la vida de una mujer, desde la menstruación, maternidad y menopausia, hasta masturbación, orgasmo, fantasías sexuales. Cada artista reinterpretó los temas desde su trinchera: hay fotografías, cómics, pintura, videoarte, etc. Todas estas obras de arte se van a presentar en una exposición en paralelo al estreno nacional de la película, que será el 13 de junio, y la idea es que esta muestra sea itinerante”, cuenta la directora y agrega que la distribución local está a cargo de Pacífica Grey y que la película se estrenará en España en julio.

El jurado también decidió entregar una mención especial a “Callos”, documental dirigido por Nacho Rodríguez que retrata, por medio de videos caseros, historias de Instagram y charlas de Whatsapp, a tres jóvenes queer atravesados por la crisis de derechos igualitarios durante 2018 en Costa Rica. El filme tuvo su primera proyección en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana 2018 y ha sido realizado sin ayudas estatales o privadas. “Consideramos que nuestra película puede tener un impacto importante y promover un diálogo que consideramos sumamente necesario en el país y en la región. En Costa Rica hay algunos espacios, como el CRFIC, que se preocupan por promover producciones audiovisuales distintas a las que se ofertan en la mayoría de los cines comerciales, pero estos siguen siendo insuficientes. Necesitamos más fondos, más incentivos, más espacios. Esto no es solo una necesidad de las personas que estamos involucradas en el cine sino de todo el país” opina Esteban Cubero, productor del documental.

El premio del público fue para “El baile de la gacela”, ópera prima de Iván Porras producida por Dos Sentidos, Cine Feral y La Feria Producciones que cuenta la historia de una ex estrella de fútbol de 72 años que sueña con ganar un concurso de baile y para lograrlo deberá enfrentarse a varios prejuicios. El filme, que se estrenó en el Montreal World Film Festival y ha obtenido ya varios premios, tuvo su estreno nacional en octubre del 2018 y fue visto por 17 mil personas. Actualmente se encuentra llevando a cabo una ruta de exhibición alternativa con asociaciones, ONGs, grupos vecinales y cineclubes, en paralelo a un recorrido organizado junto a la Universidad de Costa Rica para llevar la película a zonas rurales que carecen de salas de cine comerciales. “Las producciones locales cuentan con la coproducción internacional de Ibermedia como base primaria del financiamiento, y eso prueba que internacionalmente se reconoce el potencial de nuestro cine. Para bien del sector, desde hace poco contamos con el Fondo El Fauno y Proartes del Ministerio de Cultura, pero ambos se han quedado cortos con relación a lo que los coproductores internacionales ofrecen y requieren para poder defender nuestro aporte local. En algunas convocatorias el Fauno se reparte entre más beneficiarios y las fracciones se vuelven más pequeñas. En ese esquema sufren los salarios, la calidad, la sostenibilidad y el porcentaje, e incluso la nacionalidad de la película” opina el director del filme.

"Estamos viendo películas que hablan de la religión en un país superconservador, el empoderamiento femenino, la desigualdad, temas LGBTIQ, todas temáticas que nos trazan como sociedad y que de alguna manera tienen que representarnos."

Neto Villalobos, director de “Cascos indomables” coincide en que las ayudas estatales no han crecido al ritmo de la producción nacional. “Lo principal y por lo que todos estamos luchando es para que aprueben la Ley de cine, para que exista un fondo más consolidado que no sea tan pequeño que tengamos que disputárnoslo entre varios. Hay mucha gente desarrollando cine acá, la producción ha ido creciendo de la mano de los cambios tecnológicos, pero los fondos no están creciendo entonces nos cuesta seguir desarrollándonos”, opina el director tico que debutó en 2013 con “Por las plumas”. Producido por las costarricenses Pacífica Grey y La Sucia Centroamericana, junto a la chilena Cinestación, su segundo largometraje tuvo su estreno en el Festival de Toronto, luego llegó a salas de San José y continúa su recorrido por festivales internacionales. El largometraje recorre las calles de la capital costarricense de la mano de Mancha, un mensajero que reparte su tiempo entre su trabajo, su novia y su grupo de amigos y que deberá buscar soluciones cuando pierde el mismo día la moto y el trabajo.

“El camino de la negrita” es el nuevo documental de Juan Manuel Fernández, quien durante varios años siguió a un grupo de peregrinos de un pueblo al sur del país en su recorrido de 260 kilómetros para encontrarse con la “Negrita”, la virgen milagrosa a la que la mayoría de los costarricenses rinden devoción en la actualidad. El sufrimiento, la esperanza, las contradicciones y la fe se mezclan en esta producción de Biofilms. “Hacer cine en Costa Rica es complejo. La exhibición en salas sigue siendo limitada y favorece principalmente a la ficción. Creo que el quehacer documental es similar a la lucha que tienen las mujeres por la igualdad salarial: los documentalistas igual hacemos películas, pero nos pagan menos y tenemos menos oportunidades a estas ventanas de exhibición. A pesar de esto, en mis 20 años de trabajo acabo de estrenar mi sexto largometraje documental. Hay que tener persistencia” cuenta el director, quien desea estrenar en salas comerciales en la misma fecha en la que se celebra la romería, el fenómeno que retrata el filme.

“Dos Fridas” es el segundo largometraje de Ishtar Yasin Gutiérrez, fue producido por la empresa fundada por la directora Astarté Films y tuvo su estreno en la competencia oficial del Tallinn Black Nights Film Festival. La película está inspirada en el vínculo entre Frida Kahlo y su enfermera costarricense Judith Ferreto, quien cuidó a la artista mexicana durante sus últimos años. El filme combina colores, texturas y formas para adentrarse en el mundo interior de Judith, donde la realidad y la imaginación se mezclan. “Las dificultades que he tenido han estado relacionadas con el financiamiento de películas de autores y autoras que buscan un lenguaje libre de fórmulas o convenciones preestablecidas, no sólo por el “circuito comercial” sino también por quienes influyen e incluso definen el llamado “cine de arte”. Es urgente contar con una ley de cine y un circuito de distribución para películas que expresen un universo propio” opina la directora. El filme inauguró el Festival Internacional de Cine de Mujeres de Aswan, Egipto, y se presenta en estos días en el Festival Latinoamericano de Chicago y el Festival Internacional de Cine de Shangai.

El séptimo filme de la competencia es otro documental, “Queremos tanto a Bruno” de Ernesto Jara con producción de Producciones La Pecera. La película fue financiada por DocTVLatinoamérica y se pregunta por qué Bruno Porter, un grupo de culto del rock alternativo costarricense formado en 1991 desapareció en pleno auge. “La película fue difundida en todo el continente a través de DocTV, y además se hizo un estreno comercial aquí, una cosa pequeña pero con grupos de música. Aprovechamos para hacer algo vinculado al rock y hablar sobre lo que es tratar de hacer música, que es un reto constante” cuenta el director, quien agrega que desde que volvió de estudiar en España en 2001 ha notado un crecimiento significativo en la producción nacional, con espacios como el festival de cine que han sido claves para formar a la gente joven, pero también opina, como todos, que sería indispensable la creación de una ley de cine para garantizar la calidad, el crecimiento y la difusión de la cinematografía nacional.