• El documental uruguayo mira más allá de sus fronteras

    "La libertad es una palabra grande" de Guillermo Rocamora.

  • El documental uruguayo mira más allá de sus fronteras

    "Fraylandia" de Sebastián Mayayo y Ramiro Ozer Ami.

  • El documental uruguayo mira más allá de sus fronteras

    "La fundición del tiempo" de Juan Álvarez Neme.

El documental uruguayo mira más allá de sus fronteras

El cine uruguayo fue protagonista de la 11° edición de DocMontevideo, que tuvo lugar en la capital uruguaya entre el 2 y el 8 de agosto. Seis largometrajes documentales nacionales formaron parte de La semana del documental, dejando en evidencia la variedad de temáticas y propuestas estéticas de la cinematografía nacional. LatAm cinema dialogó con los realizadores de los tres filmes que se estrenan en salas en agosto sobre la actualidad del documental uruguayo. 

Dos de los seis títulos presentes en DocMontevideo tuvieron su estreno en salas inmediatamente después, el jueves 8 de agosto. “La libertad es una palabra grande” es una producción de Oriental Features en coproducción con la brasileña Primo Filmes dirigida por Guillermo Rocamora, quien en 2013 dirigió y coescribió el largometraje de ficción “Solo”. Su documental tiene como protagonista a Mohammed, un palestino que estuvo 13 años preso en Guantánamo y llega en 2014 a Uruguay en calidad de refugiado para empezar una nueva vida. Allí se enamora de una uruguaya musulmana, se casan y tienen hijos, pero la lentitud de la burocracia local y las dificultades para conseguir trabajo pondrán a prueba su paciencia y tenacidad. “Creo que Uruguay está teniendo continuidad y calidad y eso es bien recibido afuera. Antes salían películas más espaciadas en el tiempo, pero hay un factor muy importante que pone a Uruguay en la agenda internacional del documental y es el DocMontevideo, que trae a los referentes más importantes de festivales, grandes directores y televisiones. En nuestro caso fue muy importante en la fase de desarrollo: participamos en un taller con Marta Andreu que fue fundamental para encaminar el relato que íbamos a abordar en la película”, cuenta Guillermo Rocamora. El filme fue exhibido en festivales como IDFA o É Tudo Verdade antes de su arribo a las pantallas uruguayas. “Las reacciones del público fueron diversas, sobre todo en Turquía donde el islam es un pilar. Pero tanto en Brasil como en Holanda las comunidades árabes son grandes, y la película se recibió muy bien, con mucho respeto y emoción. La historia de Muhammad llega y despierta el interés de quienes la ven. Sin duda la historia es universal, una historia de segundas oportunidades marcada por el pasado de Muhammad en la cárcel”, expresa Rocamora, quien opina que el documental nacional se encuentra atravesando una etapa fructífera. “Uruguay tiene hace rato grandes exponentes del documental. Mario Handler, Mario Jacob, José Pedro Charlo, Aldo Garay, entre otros. Ahora hay una nueva generación que viene trabajando hace algunos años y que se está consolidando. No noto repetición en los temas y los estilos, pero lo que sí noto es una búsqueda de solidez en el relato, un cuento bien contado, historias que se llevan adelante con recursos genuinos para cada historia” concluye el director. 

También Juan Álvarez Neme, director del segundo documental estrenado en salas el 8 de agosto, “La fundición del tiempo”, opina que la riqueza del documental uruguayo recae en su diversidad. “Me cuesta un poco pensar en un denominador sobre el documental o el cine en general que se produce en Uruguay. Hay una gran diversidad de expresión en las películas producidas en mi país en los últimos años y cuando eso sucede es evidencia de que la creación se ejerce en libertad. En la última década algunos espacios de formación han fomentado la reflexión sobre el género de no ficción y esto gradualmente se ha visto reflejado en la producción documental latinoamericana. Creo que ha sido valioso pero al mismo tiempo me interesa la independencia en su concepto amplio, la búsqueda de un lenguaje propio. Una vez el cineasta Mario Handler dijo en una reunión: ‘Las películas uruguayas serán malas, pero son nuestras’. Su frase encierra esa idea tan potente del cine como herramienta de expresión cultural identitaria de una sociedad por sobre su forma, contenido o calidad”, opina Álvarez Neme.

El documental, producido por TarkioFilm, es un ensayo que reflexiona sobre la humanidad, el horror y la resiliencia través de dos historias: la de un arborista en Nagasaki que recupera semillas de árboles que sufrieron la bomba atómica y la de un domador de caballos en Soriano, Uruguay, que busca un padrillo para domar. El filme obtuvo el premio a la mejor película en la competencia latinoamericana de BAFICI y una mención especial del jurado en Beldocs. En Uruguay se estrenó en salas de Montevideo y en algunos departamentos del interior, estará disponible en VoD en algunos territorios de Latinoamérica y se estrenará en Buenos Aires a finales de agosto. Este es el tercer largometraje del director, quien realizó “El cultivo de la flor invisible” en 2012 y “Avant” en 2014. “Vivo la experiencia de filmar cada película como una especie de reforma. Los nuevos proyectos se construyen sobre las viejas películas. Quizás esta última película sea más intuitiva que las anteriores, la haya hecho con más libertad. “Avant” me permitió conocer la industria y aunque tuve muy buenas experiencias también comprendí que es un campo minado. Esa perspectiva te permite entender qué necesita cada película para ser producida. El paradigma de financiamiento, distribución y ventas está cambiando en el mundo entero y nadie sabe a ciencia cierta hacia dónde va. La situación política en la región es preocupante. Hay que encontrar formas para continuar produciendo cine independiente en este contexto. En mi caso, siempre lo he hecho de una forma bastante austera, con amigos y es probable que continúe así”, explica Neme.

"Uruguay tiene grandes exponentes del documental pero ahora hay una nueva generación que viene trabajando hace algunos años y que se está consolidando."

Cuando se realizó “Fraylandia”, documental dirigido y producido por Sebastián Mayayo y Ramiro Ozer Ami que se estrena en salas uruguayas el 22 de agosto, las condiciones eran aún más complejas. “El documental se filmó desde 2008 a 2010. Cuando el proyecto ganó el FONA en 2007 no existía el ICAU con los fondos de fomento que hay disponibles ahora, ni el DocMontevideo, ni Atlantidoc, ni todas las posibilidades que hay para acceder a fondos, ni asesoramiento para producir”, cuenta Ozer Ami. La película muestra las consecuencias de la instalación de una planta de celulosa finlandesa en la localidad de Fray Bentos a través del testimonio y el día a día de diferentes personajes: una mujer que se debate entre un amor extranjero y uno local, una activista ambiental que quiere que la planta cierre, una locutora de radio con aspiraciones políticas y una pareja finlandesa, entre otros. El filme tuvo su estreno mundial en IDFA 2011 y se exhibió en otros festivales como el London International Documentary Festival y el Festival Cinelatino de Trieste en 2012 y SANFIC en 2013. Varios años después de su realización y con su temática aún vigente llega al público uruguayo. “El público de ahora es más visual, ahora todos y cada uno de los tres y pico de millones de uruguayos tienen una pantalla en sus manos. Eso no quiere decir que las personas automáticamente vayan al cine. Todavía falta una promoción seria en la exhibición y difusión de productos uruguayos. Creo que los festivales ayudan en esto pero no es suficiente”, opina Ozer Ami. 

La Semana del Documental de DocMontevideo fue sede además de tres estrenos mundiales que podrán verse en salas en los próximos meses. “El campeón del mundo”, producido por Montelona Cine, es el primer largometraje documental codirigido entre Federico Borgia y Guillermo Madeiro, dupla que había debutado en ficción en 2015 con “Clever”. Uno de los protagonistas de este filme de ficción es el personaje principal de este documental. Antonio Osta, ex campeón mundial de fisicoculturismo, vive en un pequeño pueblo junto a su hijo adolescente. Sus días son atravesados por la nostalgia de sus épocas de éxito, la ansiedad respecto al futuro y la posibilidad de reinventarse en México, y la deconstrucción de los roles de género que se manifiestan en su vínculo con su hijo Juanjo. “La intención del colibrí” es la ópera prima de Sergio de León, quien cuenta que su documental surgió a partir de un sueño en el cual su protagonista, el difunto artista plástico Ulises Beisso, le pidió dos favores . La película rescata la obra de Ulises, quien vive en las pinturas y esculturas que dejó pero también en el recuerdo constante y omnipresente de quien fue su pareja, Juan. El tercer preestreno uruguayo fue el séptimo largometraje de Mariana Viñoles, “El gran viaje al país pequeño”. El documental, producido por Cordón Films y La Piscina Films, parte de otro programa en 2014 del gobierno del entonces presidente uruguayo José Mujica que, al igual que en el caso de Mohammed, permitió a ciudadanos de otros países radicarse en Uruguay. En este caso las protagonistas son dos familias de refugiados sirios que provenían del Líbano, y Viñoles acompaña su largo y difícil proceso de adaptación.