• Festivales de Cine de Mujeres: acortando la brecha

    Representantes de la asociación "La mujer y el cine" en el Festival de Cine de Mar del Plata de 2017.

Festivales de Cine de Mujeres: acortando la brecha

La discusión sobre la desigualdad de género se ha instalado con fuerza en la sociedad en general y en el cine en particular. #MeToo se viralizó por redes sociales unificando las denuncias por acoso sexual. Time’s Up es el movimiento que nació de las máximas estrellas de Hollywood para tomar acción en relación al abuso y acoso sexual, y la desigualdad entre hombres y mujeres. Esta coyuntura instala en un nuevo escenario a los Festivales de Cine de Mujeres, que desde hace décadas llevan adelante instancias de visibilización, denuncia y encuentro que hoy son tema de intenso debate.

FIACINE, la Federación Iberoamericana de Academias de Cine, realizó un estudio a fin de determinar la participación de mujeres en el audiovisual iberoamericano. Los resultados son concluyentes en cuanto a la desigualdad de género. De los 3.718 miembros contabilizados, las mujeres representan el 31%. Al analizar la participación en el segmento de dirección, sólo el 18% son mujeres. Un porcentaje que baja hasta 7% en los rubros de dirección de fotografía, sonido directo y música original. En tanto que en producción, el 27% son mujeres.

Esta notoria brecha comenzó a insertarse lentamente como tema de debate en festivales como Cannes o Berlín. Pero mucho antes que las grandes citas cinematográficas tomaran cartas en el asunto, los festivales de mujeres se propusieron como espacios para difundir el cine hecho por directoras, debatir temas relacionados con la mujer y ser una plataforma de encuentro, para dar lugar a una palabra que cada vez suena más aunque el diccionario de la RAE la ignore: sororidad.

El Festival de Films de Femmes de Créteil puede considerarse el decano de los festivales consagrados al cine de mujeres. Nacido en 1979, acaba de completar 40 ediciones, manteniéndose como el mayor certamen para la exhibición y difusión de las películas de mujeres directoras, especializándose en el descubrimiento de nuevas voces. A lo largo de los años, se estableció como un espacio vital para la mujer cineasta, siendo un modelo a seguir para muchos festivales de temática femenina.

Entre los grandes festivales europeos se ubica también Dortmund – Cologne International Women’s Film Festival, certamen anual que alterna entre las dos ciudades alemanas, cada cual con su propia línea curatorial. Nacido en 2006 de la unión de dos eventos femeninos que se realizaban desde los años 80, el festival se propone como un espacio para la exhibición de películas dirigidas por mujeres, pero también como una plataforma de discusión, networking e intercambio, buscando difundir el trabajo de las mujeres en todas las áreas de la cadena cinematográfica.

Sin nacer exactamente como festival de cine, sino como asociación, debe destacarse el trabajo pionero en Latinoamérica de La mujer y el cine, espacio que nació treinta años atrás para visibilizar el trabajo de las mujeres en la producción argentina. Este auténtico movimiento tuvo entre sus fundadoras a la reconocida cineasta y feminista María Luisa Bemberg, directora del que aún es el mayor éxito comercial para una mujer en el cine argentino, “Camila”. A lo largo de los años, se ha modificado, transformado, integró una sección del Festival de Mar del Plata –cuya salida fue polémica- y actualmente es un festival anual de cortos iberoamericanos, con largos invitados, mesas redondas, premios, invitadas argentinas e internacionales. Asimismo, tiene una itinerancia por el país, generando debates sobre cuestiones de género, sociales, educación y otros temas de urgencia.

Alcanzando su octava edición, el Festival Cine de Mujeres FEMCINE, que se realiza cada marzo en Santiago de Chile, se establece como una de las citas ineludibles para el cine femenino en la región. El certamen presenta competencias internacionales de largos y cortos, de cortos nacionales de escuela de cine y work in progress, contando además con secciones paralelas, retrospectivas y actividades de formación.

Desde México, MicGénero, más que difundir el cine hecho por mujeres, se ha posicionado como uno de los mayores eventos para el cine con perspectiva de género, buscando acercar los estudios de género y los derechos humanos a un público diverso. Con doce secciones y sedes en varios estados del país, la muestra propone denunciar y visibilizar las desigualdades generadas a partir de los roles de género de la sociedad heteronormada. Cuenta con una sección de industria, que incluye un work in progress y distintos seminarios.

En la región podemos también mencionar valiosas iniciativas como la brasileña Femina – Festival Internacional de Cinema Feminino; la Muestra Internacional de Mujeres en el Cine y la Televisión, que se realiza desde hace 13 años en México; el Festival Cine Político dirigido por Mujeres en Paraguay, el Festival Internacional Mujeres en Foco de Argentina, FemeMina en Uruguay, orientado a cortos dirigidos por mujeres; el flamante Festival de Cine peruano Hecho por mujeres, o la Muestra Cine en Femenino, consagrada a la producción colombiana.  

"Los festivales de cine de mujeres abordan de forma proactiva la falta de equidad. Le dan a las mujeres un lugar para ser vistas y escuchadas."

Mujeres en red, festivales y agrupaciones

En 2012 se creó la Red Internacional de Festivales de Cine de Mujeres (IWFFN). La premisa era apoyar y promover las voces, miradas y liderazgo de las mujeres tanto delante como detrás de cámara. La Red se propuso ampliar la visibilidad de las mujeres directoras, incrementando sus audiencias, al considerar que los métodos de distribución se han modificado y que el circuito de festivales se ha convertido en un espacio crucial para las películas. Si bien actualmente se actualiza solamente con convocatorias, uno de los grandes objetivos de la Red era trabajar en colaboración para consolidar los festivales de mujeres, que sentían no lograban tener la relevancia deseada entre los profesionales del audiovisual.

“Los festivales de cine de mujeres abordan de forma proactiva la falta de equidad. Le dan a las mujeres un lugar para ser vistas y escuchadas”, enfatiza Melissa Silverstein, voz autorizada e influyente en temas de género. Su blog Women and Hollywood se ha convertido en uno de los más respetados espacios para el debate, análisis e información de cine desde una perspectiva de género. Es además fundadora del Athena Film Festival, certamen que ha visto cómo los movimientos femeninos de los últimos tiempos potenciaron estos espacios de difusión y encuentro.

“Toda la comunidad cinematográfica, y el mundo en general, ha sido afectada por lo que sucedió en los últimos meses. El hecho de que las mujeres se empoderen y rompan el silencio fortalece a los festivales de cine de mujeres. El Athena Film Festival tuvo un sentido de comunidad emocionante en su más reciente edición y tuvimos más gente que nunca”, analiza Silverstein.

Ese sentido de comunidad al que hace referencia Silverstein se ha replicado en diversos países del mundo, y en Latinoamérica potenció las asociaciones de mujeres dentro del ámbito cinematográfico. En Argentina, las mujeres del audiovisual sumaron a La mujer y el cine, grupos como Mujeres Cineastas y del Medio Audiovisual o iniciativas regionales como Audiovisualas Mendocinas, por ejemplo. Del otro lado de la cordillera, en Chile, se creó Nosotras Audiovisuales (NOA), grupo nacido para conectarse que ya reúne a alrededor de 2.600 mujeres. En Colombia, la Fundación Mujer es Audiovisual cumple una década de trabajo; mientras que en Brasil también se llamó la atención por la falta de representatividad en la crítica femenina, a través del colectivo Elviras.

“En los últimos años hay más mujeres trabajando en todas las áreas de cine, pero la desigualdad aún persiste y es muy grande. A pesar de que las mujeres son mayoría al egresar en las carreras de cine, son minoría en los puestos de trabajo. Aquí y en todo el mundo”, indica la realizadora María Victoria Menis, quien integra desde hace décadas La mujer y el cine.

“A primera vista, un festival de cine de mujeres podría parecer otra forma de discriminación para las mujeres, que nos encasilla”, observa la cineasta costarricense Hilda Hidalgo, quien ha realizado un estudio personal sobre la participación de las mujeres en el cine de su país. “Sin embargo, desde la primera vez que fui a un festival de cine de mujeres hace 25 años en Creteil, quedé fascinada al comprobar que estaba viendo algo diferente, imágenes y formas de narrar que tenían una cualidad distinta a lo conocido. Desde los orígenes del cine, y en general en la historia del arte, ha prevalecido la mirada ‘masculina’. En las películas de mujeres también abundan los personajes femeninos y suelen ser activos, contradictorios y creativamente rebeldes.  Es inspirador en más de un sentido”, reflexiona.

“Cuando se discute porque no hacer un festival de hombres, ya que se hacen de mujeres, yo respondo que no hacen falta festivales de hombres porque son todos los que están vigentes”, dice la realizadora argentina Sabrina Farji, quien a través de diferentes colectivos trabaja en acciones de visibilización y políticas de género. En diciembre pasado fue una de las organizadoras de la primera mesa de trabajo sobre políticas de género en Ventana Sur, que contó con la presencia de representantes de distintas entidades para discutir temas como el fomento del trabajo femenino, perspectiva de género en contenidos audiovisuales y el cupo femenino.

“Hay algunos festivales que están por delante de la curva y otros que tienen un largo, largo camino por recorrer. La lucha por la igualdad de género no comenzó hace cinco meses. Se da desde hace tiempo. La clave es seguir presionando y presionando por el cambio. El objetivo es la igualdad”, concluye Silverstein. Fue precisamente ella quien calificó a 2017 como el año que podría cambiarlo todo o nada. El cine está ante un posible nuevo paradigma. Ya es tiempo.

Artículo completo en la revista digital de LatAm cinema.