• Málaga se suma a la plataforma Goes to Cannes con nuevos proyectos de la región

    “La vida dormida” de Natalia Labaké.

  • Málaga se suma a la plataforma Goes to Cannes con nuevos proyectos de la región

    "Sobre la estabilidad de los tres cuerpos" de Carlos Lenin Treviño.

  • Málaga se suma a la plataforma Goes to Cannes con nuevos proyectos de la región

    “Dúo” de Meritxell Colell.

  • Málaga se suma a la plataforma Goes to Cannes con nuevos proyectos de la región

    “Glittering Misfits” de Iban del Campo.

Málaga se suma a la plataforma Goes to Cannes con nuevos proyectos de la región

El Marché du film de Cannes da cabida por séptimo año al Goes to Cannes, una plataforma de alianzas estratégicas con seis festivales internacionales, por la cual, estos certámenes apadrinarán la presentación de una serie de works-in-progress. Este año los festivales seleccionados son los de Málaga (España), Annecy (Francia), Thessaloniki (Grecia), Asia Film Financing Forum (Hong Kong), Los Cabos (México) y New Horizons Polish Days (Polonia). La pasada edición del Goes to Cannes incluyó también a los festivales de Guadalajara y Panamá.

El festival de Málaga hace su primera incursión en esta plataforma con cuatro proyectos de España y América Latina: “La vida dormida”, “Sobre la estabilidad de los tres cuerpos”, “Dúo” y “Glittering Misfits”.

“Somos conscientes de la necesidad de crear sinergias con otros mercados que permitan el crecimiento de los proyectos que participan en nuestros laboratorios. El Marché du film nos abre sus puertas para cumplir unos de los objetivos de nuestra zona de industria, MAFIZ: colaborar en la evolución y finalización de películas iberoamericanas. Con estos cuatro proyectos creemos apostar por una cinematografía diversa y novedosa”, dice Annabelle Aramburu, la coordinadora internacional y responsable de industria del festival de Málaga.

“Estas cuatro películas son representativas de una nueva generación de talentosos directores y directoras, que estamos convencidos darán mucho que hablar en el futuro y para el Festival de Málaga será un honor que participen en sus futuras secciones competitivas”, añade Aramburu.

Si tuviéramos que buscar una zona común donde convergen estos cuatro proyectos, no es difícil pensar en su fuerte impronta personal -autobiográfica incluso en la mayor parte- y el examen del tiempo pasado con miradas habitadas por la nostalgia, la poesía y el análisis.

“La vida dormida” de Natalia Labaké (Argentina).

Formada en Diseño de Imagen y Sonido (FADU-UBA) y en Dirección de Fotografía (S.I.C.A.), Natalia Labaké fue montajista de “La obra del siglo” de Carlos Quintela y de algunos cortometrajes. “La vida dormida” es su primera película y cuenta con la producción de Protón Cine.

Se trata de un documental dramático donde se asiste al proceso de degradación e inevitable desmoronamiento de una familia ligada al poder político, pese a todos los esfuerzos del líder por mantenerse en el centro y perpetuar su sentido del orden y la armonía. Una familia marcada ahora por la nostalgia de los años 90 en Argentina.

La directora despliega el relato de su propia familia, filmando -dice ella- de la misma manera en que su abuela lo hizo veinte años atrás.

“Intento activar el pasado político y familiar para pensar el rol de la mujer como testigo silencioso de una escena que nos ubicó forzosamente en los márgenes del deseo y la acción”, dice Labake.

Surge así un retrato de tres generaciones de mujeres marcadas por la tensión y el silencio. Labake añade: “Lo que intento en esta película es darle voz a lo silenciado, a lo residual, a lo que circunda en los márgenes de la acción. La película muestra una realidad en la que los discursos políticos se cuelan como una constante para recordarnos que no se puede escapar a lo político, que estamos hechos de materia política, aún en la depresión y el vaciamiento de sentido”.

El proyecto ha pasado por Laboratorio WIP del FIDBA (Buenos Aires), el TransLab Cine de no ficción (Lima), el Laboratorio WIP del Festival de Málaga, el DocuLab Construye, FICG (Guadalajara), el Laboratorio WIP, FEMCINE (Santiago de Chile), y el Doc Corner (Cannes).

“Sobre la estabilidad de los 3 cuerpos” de Carlos Lenin Treviño (México).

Carlos Lenin Treviño ha cursado estudios en el CUEC-UNAM, donde finalizó su formación con un taller impartido por el director iraní Abbas Kiarostami. Es autor de dos cortometrajes, uno de los cuales 24°51′ Latitud Norte fue nominado a los Ariel.

En su película, el director pueblerino hace el retrato de una pareja, Paloma y Lobo, cuya relación se disuelve en un mundo de nostalgia y un barrio industrial sumido en el abandono.

Para su primer largometraje, Lenin bucea en sus propias vivencias y recuerdos: “Decidí andar el camino de mi propia historia, de mis miedos y ese mar violento, teñido de sangre, en que se ha diluido mi familia. De ahí nace este relato. No es otra cosa más que la historia de mi presente. Fragmentos del anecdotario de mi vida. Somos hijos de la violencia pero imagino que quizá sea tiempo de cuestionarla y deconstruirla a través de relatos íntimos que se acerquen a escuchar los matices de nuestros sueños y la identidad que respira nuestra forma de nostalgia”, explica.

El proyecto estuvo seleccionado en la cuarta edición de Impulso Morelia, Guadalajara Construye y Cine en Construcción en el Festival de San Sebastián y cuenta con la financiación de la UNAM – CUEC y el IMCINE, a través de Foprocine. Produce Miguel Ángel Sánchez.

"Estas cuatro películas son representativas de una nueva generación de talentosos directores y directoras, que estamos convencidos darán mucho que hablar en el futuro."

“Dúo” de Meritxell Colell (España, Argentina, Chile, Francia)

La segunda película de la catalana Meritxell Colell reúne en su producción a cuatro países: España (Polar Star Films), Francia (Paraiso Production), Chile (Manufactura de películas) y Argentina (Pensilvania Films).

Se trata de una road-movie en poderosa clave lírica ambientada en los áridos paisajes fronterizos entre Argentina, Chile y Bolivia. Los protagonistas son una pareja de bailarines que tras 24 años de relación amorosa y profesional deciden emprender un viaje en furgoneta por estos lugares ofreciendo espectáculos de danza en las escuelas rurales y cines de remotos parajes. El viaje se convierte en una prueba y examen de su propia relación afectiva.

El título no sólo apela a la pareja protagonista. Tal y como explica la realizadora, en la cultura andina todo se explica desde la dualidad, no existe la tierra sin el cielo, ni el sol sin la luna.

Colell explica: “Durante el espectáculo de danza, Mónica y Colate repiten: ‘No dejaré de querer lo que queda de ti’. De las voces del soul y del blues al grave latido de la caja chayera, la confrontación de dos mundos abre la posibilidad de todos los reencuentros. Porque a veces amar quiere decir saber soltar”.

Continúa la directora: “Puede parecer paradójico que una película en torno a la separación de una pareja sea justamente un viaje en busca del amor. Pero así es. Es un viaje en busca de ese gesto. Un viaje para aprender a ver. Buscar hacer del cine una experiencia vital dentro y fuera de la pantalla. Dejarse transformar por el viaje para empapar la ficción de todo lo que pase entre el equipo de rodaje y las comunidades indígenas”.

La primera película de Colell, “Con el viento” pasó por el Atelier Cinéfondation de Cannes, se estrenó en el forum de la Berlinale y en el festival de Málaga obtuvo la Biznaga de Plata en la sección Zonacine.

“Dúo” pasó el pasado año por el Foro de Coproducción del Festival de San Sebastián, así como por Ventana Sur. Entre otros premios de desarrollo recibió el Young Producer Award en los Sofia Meetings.

Representante destacada de la nueva generación de mujeres cineastas catalanas (Carla, Simón, Celia Rico, Neus Ballús…), Colell se licenció en la Universidad Pompeu Fabra, uno de los centros educativos que mayor repercusión han tenido en el terreno del documental creativo. Colell completó también su formación en el FUC de Buenos Aires.

“Glittering Misfits” de Iban del Campo (España)

“Fue como meterme en una película de Fellini”, así describe el cineasta Iban del Campo el proceso de desarrollo y rodaje en el off-off Broadway de Nueva York, de “Glittering Misfits”.

Del Campo se zambulló en los cabarets y clubes nocturnos del moderno burlesque underground de la escena neoyorquina de la mano de dos de sus figuras de culto: Dirty Martini y Tigger quienes le abrieron el paso para filmar todos los íntimos recovecos de la vida y trabajo de estos artistas tras bastidores y sobre el escenario.

Fue una “alegre casualidad” (dice el realizador), que se equipara con la misma cámara la que Jonas Mekas (figura clave de la historia del cine experimental y underground, fallecido a principios de año) utilizó en sus últimas producciones.

A Del Campo le fascinó “toda esa estética retro, la música, los locales e incluso los personajes que vivían en torno a los artistas (los maestros de ceremonia, por ejemplo) y que forman un paisaje congelado en el tiempo. (…) Dirty Martini me presentó a todos sus compañeros artistas, su troupe y de su mano tuve acceso privilegiado a su vida y trabajo diarios. (…) Mi película es un retrato de esta escena, este renacimiento del burlesque a través de estos dos personajes”.

Formalmente el documental se concibe de una forma orgánica, natural con la escena que explora y está filmado en un formato retro, 4/3, respetando la estética y la iluminación del espectáculo, nos explica del Campo, añadiendo: “Es un cine muy artesanal, sin muchas florituras, muy crudo, muy cercano a los protagonistas… Por una parte, es un documental observacional -la propia historia y la confianza que los protagonistas me dieron me lo permitía-, aunque por otro lado también hay una parte autorreferencial, donde es muy visible el punto de vista de quien lo filma”.

Vasco de origen y también formado en la Pompeu Fabra, como Colell, Iban del Campo ha realizado varios cortometrajes y mediometrajes moviéndose en el territorio fronterizo entre la ficción y la realidad. Es profesor de Comunicación Audiovisual en el País Vasco y fundador del Festival de Cortometrajes vascos, Huhezinema. El filme cuenta con la producción de la donostiarra Limbus Filmak.