Notas de Marina Person, directora de “California”

Se suele decir que los ochenta fueron una “década perdida” en la que la economía brasileña creció muy poco. Sin embargo, para los que eran adolescentes en aquel momento, los ochenta fueron una década dinámica y llena de descubrimientos. Fue la década en la que nacieron lo que hoy definimos como las bandas clásicas del rock brasileño, que evolucionaron de la mano de eventos políticos y sociales que definieron la historia brasileña.

Es una década en la que muchos jóvenes descubrieron la política con el fin de la dictadura y la campaña “Diretas já”. Y también fue una década en la que esos jóvenes descubrieron el sexo, y junto con eso, el miedo al VIH.

“California” pretende traer a la vida ese momento turbulento y decisivo en la historia brasileña a través de una mirada joven. A partir de la yuxtaposición de la crisis adolescente de Estela con los temas de la década, que todavía siguen dando que hablar en la sociedad brasileña, surge un cruce interesante entre el individuo y la Historia. En “California”, la historia iniciática de Estela se funde con la historia de Brasil, creando una simbiosis en la que las experiencias internas se refleja en la realidad concreta del mundo real.

La película también retrata las aspiraciones, las dudas y los dilemas de la juventud a través de un punto de vista femenino. Alejada de los estereotipos y las lecciones morales, la película intenta comprender qué significa realmente ser adolescente.

La historia tiene lugar en São Paulo, y al ser una película ambientada en un período histórico, el desafío más grande fue la producción de arte. Como era imposible recrear muchos de los escenarios de la historia, la película tuvo muchas localizaciones. São Paulo es una ciudad que permite un enfoque realista. Buscamos locaciones que hubieran mantenido la estética de los ochenta, plazas, calles, avenidas y la secundaria donde transcurre gran parte de la historia.

El diseño de vestuario es clave para transmitir el período de tiempo representado en la película. Sudaderas, ropa surfer, la cultura new wave, los vaqueros baggies, los trajes extra grandes, el estilo “dark”, los nuevos hippies, las marcas del tiempo… Todo está referenciado con el objetivo de enriquecer la narrativa del film.

Es una cinematografía naturalista, que tiende a los colores saturados. Al ser una historia de adolescentes en los ochenta, buscamos que tuviera la estética de las películas de la época. La cámara está casi todo el tiempo a mano alzada, viva.

La elección del período histórico no sólo trae la película a mi experiencia personal, yo fui adolescente en los ochenta, sino que también rodea a Estela, sus amigos y sus intereses románticos en un universo netamente brasileño, poblado de expresiones del lenguaje musical y lugares que formarán por siempre parte del imaginario colectivo brasileño. Esos aspectos no sólo contribuyen a que la audiencia brasileña se identifique con el film, también hacen posible que la audiencia internacional entienda mejor la historia de nuestro país, además de sintonizar con los personajes y el argumento de la película.

Aparte del miedo al VIH, de escala mundial, la película también apunta a otras cuestiones de carácter universal: las dudas sobre la primera experiencia sexual, la relación con los padres, la secundaria, las fiestas, la amistad. Al centrarse en un adolescente del pasado, “California” también le habla a los adolescentes de hoy en día en Brasil y en todo el mundo a través de un diálogo abierto, y lo que es más importante, sincero.

“California” es un proyecto que surge de una inquietud personal y el producto final apunta a una audiencia amplia que abarca tanto los adolescentes de hoy como los adultos que vivieron en los ochenta.