La no-ficción domina la nueva generación de películas colombianas presentadas en el BAM

Documental - Colombia

La undécima edición del Bogotá Audiovisual Market (BAM), organizada por Proimágenes Colombia y la Cámara de Comercio, comenzó el pasado 21 de julio y continúa hasta el 31 en formato online. El evento incluye en su programación mesas redondas, screenings, reuniones de mercado y actividades que estimulan el intercambio y aprendizaje entre empresas y profesionales del sector. Una de las secciones es Películas en Postproducción, categoría conformada por seis largometrajes y dos cortometrajes con producción colombiana que este año cuentan con una particularidad: todos los largometrajes son proyectos documentales, cuatro de ellos óperas primas y dos segundos trabajos.

“La selección ha sido el resultado de las discusiones que tuvo y las decisiones que tomó el Comité Evaluador del BAM y sobre el que no hemos tenido ningún tipo de control. Los temas varían y van desde la búsqueda de la identidad y las raíces, historias íntimas y familiares, hasta temas más amplios como la implementación de los Acuerdos de Paz en las zonas rurales, las formas en que hemos enfrentado las consecuencias y heridas que ha dejado la guerra y obras de denuncia social que son naturalmente recurrentes en un país como Colombia”, explica a LatAm cinema Juliana Ortiz García, directora del BAM, sobre la oferta de Películas en Postproducción de este año.

La lista de obras seleccionadas incluye “Ajenos a la paz”, un documental que se acerca a tres ex combatientes de la FARC en su intento por reintegrarse a la vida cotidiana en un país cansado de la guerra. El filme es una producción de Pivote Cine y está dirigido por Noah DeBonis y Larua Ángel, ambos premiados por sus cortometrajes y culminando en conjunto su primera experiencia en un largometraje.

“Cantos que inundan al río” es, por su parte, un documental protagonizado por Oneida Orejuela, una mujer que vive y resiste en la selva colombiana y que heredó la tradición musical de los alabaos de cantar para acompañar a los muertos en su viaje al mundo de las ánimas. El largometraje, que había participado en BAM Projects en 2018 y además formó parte de los talleres de FIDBA, es el primer trabajo en dirección de la antropóloga Ana María Muñoz y cuenta con la producción de Pasolini en Medellín, compañía que desde 2002 desarrolla proyectos con un enfoque etnográfico.

“El dolor de las cigarras” narra el drama de una familia de agricultores de los Montes de María cuando dos de sus miembros comienzan a sufrir fuertes dolores y convulsiones luego de recibir la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano. El primer documental de Carlos Andrés Castro, quien es además director y fundador de Canal Cultura, participó en 2017 del taller Nuevas Miradas, en 2018 del taller de FIDBA y en 2019 del pitching en DocMontevideo y el evento de coproducción de Málaga.

La cuarta ópera prima, “Nocaut”, es un documental dirigido por José Felipe Varón que se adentra en el día a día de Yilmar, un joven afrodescendiente caleño que practica boxeo y trabaja como jardinero en el cementerio de su barrio. El filme estuvo en BAM projects en 2018, año en el que además participó del pitching de DocMontevideo y de DOCSP, destinado a reuniones de documentales internacionales en San Pablo. La producción corre por cuenta de MadLove, empresa que desarrolla contenidos multiplataforma. 

“La forma que tienen las nubes” es un documental codirigido entre George Gallardo y José Luis Osorio, quienes comenzaron su dirección en conjunto en 2018 con “Modelo Estéreo”. El largometraje, producido por Parche Films, sigue a Neider, un joven que lleva varios años en prisión y a quien conceden 72 horas de libertad cuando su hija cumple seis años. El proyecto formó parte en 2019 de las Residencias Walden, DocsBarcelona Industria, Puerto Lab y WIP FICCI. 

Por último, “Los vivos y los muertos” es el nuevo trabajo de Manuel Contreras (“Las últimas vacaciones”, 2015) y cuenta con producción de Ojo de Pez Digital, empresa especializada en contenidos culturales, sociales y de género. El documental acompaña a Manuel en la búsqueda de su medio hermano mientras explora los vínculos familiares.

Respecto al auge de la no-ficción en la nueva cosecha de películas en postproducción promocionadas por el BAM, la directora del mercado cree que “a través del documental ha sido posible retratar nuestro tiempo y revisar nuestra historia. Basta con revisar los números de la taquilla para concluir que la audiencia de los documentales en las salas de cine ha aumentado en Colombia en los últimos años. Muchos de ellos, los que han conseguido mayor éxito, incluso frente a películas de ficción, han sido sobre algunos personajes que han despertado gran empatía e interés en el público como ocurrió con “Amazona” de Claire Weiskopf; “Señorita María” de Rubén Mendoza; “Pizarro” de Simón Hernández; “Ciro y yo” de Miguel Salazar, y “The Smiling Lombana” de Daniela Abad, por citar algunos. Adicionalmente, los estímulos del FDC, que desde hace ya varios años han sido otorgados a los documentalistas en las diferentes etapas de producción para registrar historias como estas, se han complementado en gran medida con el apoyo que constantemente la televisión pública ha brindado a este género”.