Obras centroamericanas y dirigidas por mujeres lideran la presencia regional en las secciones paralelas de Cannes

Festivales - Francia

La presencia latinoamericana en las secciones paralelas del Festival de Cannes vuelve a ser, al igual que en las competencias oficiales, escasa. La diferencia de esta selección radica en su diversidad: mientras que a las categorías oficiales lograron acceder sólo títulos de Argentina y Brasil, en las películas que componen las dos competencias paralelas de la edición 72 del festival están representadas empresas productoras de siete países latinoamericanas.

La Semana de la Crítica, dedicada a primeras y segundas obras, tendrá como presidente del jurado al colombiano Ciro Guerra, quien el año pasado había abierto la Quincena de realizadores con “Pájaros de verano”. Mientras que en 2018 la presencia regional se redujo al largometraje”Diamantino” de Gabriel Abrantes y Daniel Schmidt y un cortometraje, en esta oportunidad Centroamérica pisa fuerte con dos largometrajes (“Ceniza negra” y “Nuestras madres”) y un corto
(“Lucía en el limbo”) en competencia.

Además, la edición 58 de esta sección organizada por el Sindicato Francés de la Crítica de Cine será inaugurada por “Litigante” del colombiano Franco Lolli, que será exhibido fuera de concurso. El segundo filme de Lolli, que debutó en 2014 con “Gente de bien”, retrata a una abogada de 40 años que es madre soltera y debe ayudar a su madre enferma y es una coproducción colombo-francesa de Evidencia Films, Srab Films y Les Films du Worso.

“Ceniza negra”, ópera prima de la costarricense Sofía Quirós, sigue a una adolescente que intenta mantener unida a su familia, tarea que le resultará difícil ya que sus padres desaparecen y su abuelo delira con cabras mientras se deja morir. El filme es producido por la tica Sputnik Films en coproducción con la francesa Promenades Films, la argentina Murillo Cine y la chilena La Post Producciones.

“Nuestras madres”, debut en largometraje de ficción del belga-guatemalteco César Díaz, está ambientada en 2013 y cuenta la historia de un joven antropólogo que sigue las pistas para encontrar a su padre, un guerrillero desaparecido durante el conflicto armado en Guatemala. La película es una coproducción entre Guatemala, Bélgica y Francia en la que participan las productoras Need Productions y Perspective Films. Costa Rica también participa con un cortometraje en competencia.

En la competición de cortometrajes, el cine latinoamericano estará representado por “Lucía en el limbo” de la tica Valentina Maurel. Protagonizado por una adolescente que anhela deshacerse de los piojos y de su virginidad, y producida por la belga Wrong Men y la francesa Geko Films, el corto cuenta con la coproducción de la costarricense Pacífica Grey.

Mientras tanto, en la 51º Quincena de los Realizadores la participación latinoamericana se redujo: pasó de cuatro largometrajes en 2018 a tres en esta edición, con títulos de Perú, Argentina y Brasil.

“Canción sin nombre”, ópera prima de la peruana Melina León que sigue a una mujer en la búsqueda de su bebé secuestrado, es una producción de la peruana La vida misma films en coproducción con MGC, La Mula Producciones y Bord Cadre Films.

La argentina “Por el dinero” de Alejo Moguillansky es una comedia política que nació como puesta de teatro y se convirtió en película. El filme es una producción de El Pampero Cine que intenta responder preguntas sobre la economía y financiamiento de artistas en la sociedad contemporánea.

La tercera representante de la región entre los 24 títulos que competirán en la 51° edición de la Quincena de los Realizadores es “Sem seu sangue”, debut de Alice Furtado y nuevo título brasileño seleccionado en Cannes que se suma a “Bacurau” de Kleber Mendonça Filho Juliano – Dornelles y “A vida invisível de Eurídice Gusmão” de Karim Aïnouz (Selección Oficial y Un Certain Regard, respectivamente). Furtado había participado en el festival en 2011 con su cortometraje “Duelo antes da noite”, y ahora regresa con un drama sobre Silvia, una adolescente introspectiva y desinteresada hasta que conoce al rebelde Artur y ambos comienzan una intensa convivencia que se ve interrumpida por un accidente. El largometraje es una producción entre la brasileña Estudio Giz, la francesa Ikki Films y la holandesa Baldr Film representada internacionalmente por la francesa Alpha Violet.

Las óperas primas de estas secciones paralelas optarán -junto a las primeras obras en competición en la Sección Oficial- al premio Cámara de Oro, que distingue al mejor debut cinematográfico del certamen francés.

La 58º Semana de la Crítica se celebra del 15 al 23 de mayo mientras que la 51ª edición de la Quincena tendrá lugar entre el 15 y el 25 del mismo mes.